El gobernador Gustavo Sáenz ha sorteado de manera exitosa su primer desafío importante ante el parlamento provincial.
En sólo 72 horas, logró que tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores, aprueben por amplia mayoría su proyecto para incrementar de 7 a 9 el número de ministros de la Corte de Justicia de Salta.
También el de la moratoria impositiva, sin haber corregido ni un punto ni una coma del paper original, a pesar que desde algunas bancas legislativas opositoras se haya objetado que la misma terminaría beneficiando a empresas sospechadas e investigadas por la Justicia, por la probable comisión de delitos a través de la emisión de facturas apócrifas cobradas en la Municipalidad capitalina cuando él era el jefe comunal.
De esta manera, y ya con la certeza que la mayoría de los diputados y senadores están dócilmente alineados tras su liderazgo político, Sáenz buscará avanzar ante el otro poder, el judicial, para así tener claro que la suma del poder público de la provincia está en sus manos.
Seguramente, la Justicia, no será un escollo para sus deseos.
Con el respaldo constitucional para designar tres jueces de Corte ahora y un cuarto cerca de fin de año, es difícil imaginar a un Poder Judicial que salga a enfrentar a un gobernador blindado con tamaño poder.
Después del paso legislativo triunfal por el que se aumenta la composición de la Corte de Justicia, sólo queda esperar cuáles serán los nombres que el primer mandatario provincial propondrá al Senado para ocupar estas importantes poltronas: tres ahora y una más allá por el mes de Noviembre.
Sáenz, producto de sus aciertos pero por sobre todo de los graves errores del resto de la dirigencia política provincial, es hoy por hoy un gobernante con absoluto poder que está dispuesto a usar.
Lo que pasa en los ámbitos legislativos no sólo provinciales sino también municipales, son una muestra acabada que esto es así.
Veamos. En el Concejo Deliberante capitalino, por ejemplo, ya está decidido que su presidente para el período legislativo 2020, al menos, será un hombre de su absoluta confianza: Darío Madile, quién en la sesión preparatoria del próximo 28 de febrero sería ratificado por abrumadora mayoría de sus pares, para continuar ocupando el despacho más importante del cuerpo deliberativo comunal.
Pero también, desde el edificio del Barrio Casino, ha trascendido, por parte los propios ediles, que ya son 18 -sobre 21 miembros- los que le responderán política y legislativamente hablando al Gobernador.
Obviamente, que para que esto ocurra, varios concejales a quienes los vecinos votaron para que hagan oposición, ya se han puesto la camiseta del equipo oficial de la provincia y se muestran prestos a recibir directivas de su nuevo jefe político.
El caso más emblemático, sin dudas, es el de Santiago Alurralde quien se hizo votar para marcar diferencias tanto con Sáenz como con Bettina Romero, pero que por estas horas ya está cómodamente instalado bajo el tinglado del oficialismo provincial.
Lo mismo, según fuentes consultadas, estaría ocurriendo en varios municipios del interior salteño, donde el uso de la garrocha por parte de quienes se decían opositores, es por estos días intenso.
De esta manera, para el gobernador Sáenz le quedaría como principal escollo de su gestión, superar la delicada situación sociosanitaria del norte y evitar que los chicos de las comunidades originarias y criollas sigan muriendo como moscas bajo los efectos de los espirales «Fuyi o Raid», para así gobernar la provincia sin sobresaltos.
Pero paralelo al control político, está además el económico.
Desde los organismos satélites a la administración central, algunos funcionarios han hecho saber, no sin el temor de ser descubiertos como «bocas flojas», que «ni un peso se podrá disponer sin la autorización del Grand Bourg» e inclusive se supo que hay un memorándum firmado por un Secretario de Estado, en el que claramente «instruye» para que «se abstengan» de realizar contratos de todo tipo por su cuenta, sobre todo, en materia de publicidad y propaganda.
Esta disposición, aunque resulte increíble, también alcanzaría a Diputados y Senadores.
Es decir, todo lo que tenga que ver con el manejo de recursos provinciales, también queda bajo la órbita exclusiva del gobernador y sus «generales».
De esta manera, Gustavo Sáenz, un hombre que llega a la gobernación desde el llano, sin «abolengo» y sin recursos económicos propios, en sólo dos meses de gestión está mostrando que durante su mandato, según el análisis de importantes figuras de la política, la justicia y el periodismo político, dispondrá de mayor poder del que tuvieran Roberto y Juan Carlos Romero y Juan Manuel Urtubey.
«Sería una estupidez decir que Roberto y Juan Carlos (Romero) y el propio Juan (Manuel Urtubey) gobernaron sin poder, pero creo que ahora Gustavo lo tendrá en plenitud», fue el rápido pero contundente comentario que un ex legislador y a la vez abogado constitucionalista dejó en una playa de estacionamiento mientras trataba de recordar adónde había dejado su vehículo.
Si esto fuera cierto, quizás la pregunta casi lógica sería: ¿Cómo y para qué usará Sáenz este poder?
Antes de abandonar el estacionamiento y sacando la cabeza por la ventanilla de su auto, el ex diputado lanzó: «En una democracia, resulta extremadamente peligroso y asusta que quien gobierna tenga la suma del poder público».
Pensando en sus palabras, se podría afirmar que la suma del poder público sería entonces igual ¿a la suma de todos los miedos?…
Pronto lo veremos…






