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Debacle argentina: de Illia a Milei… – Por: Daniel Salmoral

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Los números de las planillas Excel mandan. Así fue, es y será para la administración libertaria. Milei ha dicho que lo más importante es el superávit fiscal y no los enfermos de PAMI, los discapacitados y los jubilados. Las encuestas le marcan una tremenda caída en el apoyo de otros tiempos pero a eso no le da bola. Confía que el odio a los kukas lo mantendrá en el poder.

DANIEL SALMORAL.- Las encuestas que se conocieron en estos días, indican que más del 63% de los consultados creen que «la dirección del país con Javier Milei es incorrecta» y el 65% adelanta que «no lo votará para un segundo mandato».

Con contundencia, los datos dicen que la gestión libertaria suma día tras día más rechazo complicando lo que viene para los habitantes de la Casa Rosada.

El dato es revelador y habla del hartazgo de la mayoría de los argentinos con un gobierno que decía venir para terminar con lo peor de la política, pero en realidad se mimetizó con ella y perfeccionó mecanismos de corrupción y aprovechamiento de la función pública.

Las encuestas ya no solo arrinconan al Presidente por los hechos deleznables de estos dos años, sino además por el despreció que mostró sentir por los más vulnerables: jubilados, discapacitados y viejos, a quienes cataloga como «carga».

Las declaraciones y los hechos que lleva adelante la gestión libertaria, indica con palabras y gestos que buscarán desprenderse lo más rápido que puedan de los octogenarios a quienes el ministro de Salud Mario Lugones, señaló como uno de los principales responsables de que la Argentina esté inundada de problemas financieros.

El personaje en cuestión dejó flotando eso, pero nada dijo sobre la corrupción en ANDIS, criptomoneda libra, el festival de créditos de Banco Nación a funcionarios y dirigentes de la Libertad Avanza, la indecencia de Adorni y la diputada salteña Gabriela Flores al usar pasajes oficiales en beneficio de familiares o el resurgimiento del «Clan Menem», que volvió al poder de la mano de Milei para llevarse del estado lo que le faltaba, después del paso depredador de Carlos Saúl por el gobierno nacional.

Ahora, con la segunda y tercera generación, los Menem siguen currando ante la mirada cómplice de los hermanos Milei, que ya dejaron en claro que no querían erradicar los actos de corrupción desde sino sumarse y darle un impulso más descarada a la famosa «casta».

Quién votó para que los reciclados riojanos sean amos y señores de la gestión mileísta?

Nadie. Simplemente están allí porque los hermanos M así lo quieren y entonces con la corrupción en los genes, estos nuevos Menem «aprovechan la volada» y se llenan de guita rápidamente porque temen que los argentinos se aviven y presionen fuerte para que los saquen de los lugares de decisión del gobierno, desde donde están recuperando a través del timo, el tiempo perdido desde que «el tío Carlos» perdiera el poder a manos de un entonces desconocido y angurriento gobernador que llegó del sur.

Primero la guita

El Presidente hace más de dos años repite que nada hará que renuncie al superávit fiscal, aunque eso signifique dejar en el camino a viejos y enfermos, demostrando que para este gobierno lo importante son las cifras económicas que canten las planillas Excel y no el sufrimiento de la gente, por eso embisten sin piedad contra los que consideran son un improductivo «lastre social».

«La gente está indignada porque se está anoticiando de la clase de tipo que es Milei. Un perverso que prefiere el abrazo de la titular del FMI porque le cumple los pagos usurarios, antes que el de un enfermo que zafa de la muerte porque no le quitaron los medicamentos de su programa de salud. El es así y hasta ahora venía bien, pero ahora ya hay muchos que se están dando cuenta que es un personaje oscuro con una retorcida escala de valores, que será seguramente la principal causa para que le complique los años de gestión que le quedan y le anulen la posibilidad de reelección con la que sueña su hermana y su banda de inútiles y aprovechadores», expresó con todas las letras un desilusionado creyente mileísta, que reconoce estar ahora trabajando para que la gente sepa en verdad quién es su ex líder y conductor.

Desde el gobierno minimizan esto porque dicen que mientras el kirchnerismo siga exhibiendo caras como la de Cristina, Kicillof, Massa y otros, ellos seguirán en el poder.

El médico de Cruz del Eje

Décadas atrás el despacho presidencial que ahora tiene Milei lo ocupaba un sencillo médico del interior de Córdoba, que entendía que el poder debía estar al servicio del hombre.

Su nombre era Arturo Umberto Illia y había llegado a la primera magistratura del país con la premisa que el Estado debe proteger a hombres y mujeres sencillos de los avatares de la economía.

Su gobierno dejó acabadas muestras que los actos humanitarios fueron la prioridad de su gestión tumbada por un golpe militar.

Durante su gobierno se sancionó la ley del salario mínimo, vital y móvil; la ley de medicamentos; la ley de asociaciones profesionales y derogó la ley de contratos petroleros con empresas extranjeras.

Destinó el 25% del presupuesto a educación, ciencia y tecnología e incorporó al Código Penal la figura de enriquecimiento ilícito de los funcionarios.

Además durante su gestión, el PBI creció más del 20%; la industria un 35%; el salario real subió más de un 10% y la ocupación creció. A la vez redujo la deuda externa y aumentó las reservas del Banco Central.

La presidencia de Illia se caracterizó por una austeridad extrema rechazando lujos y viajes oficiales innecesarios o costosos.

Sus traslados fueron principalmente al interior del país y enfocados en la gestión.

La austeridad la aplicó en los pocos viajes internacionales que debió realizar, siempre por razones de estado, en los que evitó el uso de comitivas ostentosas porque para él la gestión debía enfocar recursos en políticas internas como salud y educación.

Rechazó durante su gobierno todo tipo de privilegios como el uso de bienes del estado como automóviles, aviones y también se negó a percibir viáticos en beneficio personal.

Su gobierno se basó en el ejemplo, la integridad y el rechazo a los privilegios del poder.

Nada que ver con el estilo Milei, quien revindicó lo peor de la casta que decía venía a fulminar.

Epílogo

Viendo las dificultades que por estos días transita el gobierno, desde algunos sectores políticos que «se dicen opositores», le aúllan a Milei que corrija rumbos; se deshaga de Adorni y otros impresentables; que gobierne para los de carne y hueso; que pare con la corrupción y sus extravagancias; que limite el poder que groseramente ostenta su hermana Karina y otros consejos que, dicen, le acercan «de buena leche».

Le recomiendan esto porque intuyen que de seguir así corre riesgo de no terminar mandato y tampoco de conseguir la reelección.

Desde el peronismo – kirchnerismo, con años de luchas políticas sobre el lomo, se sorprenden de estos consejos que le acercan «teóricos» adversarios.

«Estos que aconsejan así son unos boludos», dicen sin eufemismos y rematan diciendo. «se ve que estos tipos nunca se enteraron lo que decía Napoleón Bonaparte», y lanzan el dicho que se dice es de autoría del «Gran Corso».

«Cuando veas que tu enemigo se está equivocando, no lo interrumpas»…