El intento de los legisladores mileístas Emilia Orozco y Roque Cornejo de «mexicanear» la obra del puente del rio Vaqueros les salió mal. Los salteños en redes y por otros medios, le mostraron su rechazo a la puesta en escena que armaron. En la calle, la gente siente que Javier Milei está cada día más alejado de sus problemas.
DANIEL SALMORAL.- Esta semana fue la más dura para el presidente Javier Milei y su gestión.
A los datos de encuestas que indican una fuerte caída en la imagen presidencial y una baja importante en el apoyo para una eventual reelección en 2027, hay que agregarle el desmoronamiento en las variables económicas que marcan claramente que el programa pergeñado no está funcionando desde hace ya varios meses.
Esos datos sumados al 3,4% de inflación de marzo, conforman un cuadro preocupante para el gobierno libertario que parece haber perdido el rumbo cuando se supone que a estas alturas, según promesa del propio Milei, las cosas estarían encarriladas y nos estaríamos «yendo para arriba como pedo de buzo» (sic) tal cual había fanfarroneado en una entrevista de años atrás con uno de sus periodistas ensobrados.
Esta realidad económica sumado a los desaciertos de la tropa libertaria que salió a ventilar sus diferencias internas, formaron un combo que genera alarma en su patio interno y en el siempre volátil espacio de credibilidad que genera la gestión.
La obsesión de los Milei en sostener a quien ya es un cadáver político, Manuel Adorni, suma a este desastre en la consideración general del gobierno y deja al mandatario expuesto a la pérdida del apoyo social que gozaba hace solo sesenta días atrás.
El abuso de privilegios al que apelan funcionarios y legisladores mileístas, es otro tema que rápidamente hartó a una mayoría social que ya manifiesta sin temores a quienes le consultan, que no volverán a apoyar a un «tipo», que repiten, les «mintió descaradamente».
Por eso el arribo al segundo mandato que a los libertarios les parecía que sería «un paseo por el parque», ahora se ve comprometido por el rechazo que adelantan mediciones: de diez consultados, 6 dicen con firmeza que no volverán a votarlo nunca; dos que evaluarán lo que pase en los siguientes meses y dos que lo volverán a votar, pase lo que pase, por temor a la vuelta del kirchnerismo en cualquiera de sus formas.
La corrupción que se ha instalado nuevamente, pero ahora con perfume anarco-liberal, volvió a encender alarmas en una sociedad cansada de chorros disfrazados de políticos.
Desilusión
Al margen de los datos negativos que le llegan al gobierno desde diferentes sectores, lo que debería preocuparle más que nada es el sentir social que se manifiesta en la calle a través de los rostros de la gente de carne y hueso, que reconoce haber confiado en este desconocido candidato que les aseguraba que no les mentiría y les devolvería la confianza en la palabra de un gobernante.
La gente simple, que estoicamente aguantó estos dos años porque creía en lo que dijo Milei respecto que las cosas mejorarían en este tiempo, exhibe ahora su decepción porque sufre a diario los embates del aumento constante de precios mientras sus ingresos pierden diariamente valor adquisitivo.
También porque ven en el Presidente a un hombre desequilibrado que volvió a los insultos y las descalificaciones y no se ocupa de los temas del país. «Milei sabe más lo que le pasa a los ciudadanos israelíes y estadounidenses que a los argentinos», se escucha en charlas informales.
«Al Presidente lo vemos muy alejado de nuestros problemas. Se ve que no los conoce y tampoco le importan. Cómo puede ser que no le interese lo que sufren los discapacitados y los jubilados de PAMI. Sacó el programa REMEDIAR quitándole medicamentos esenciales para millones de argentinos que no pueden comprarlos. Tampoco le importa que las rutas nacionales estén destruidas y sean trampas mortales para los que tenemos que transitar por ahí a diario», dicen ciudadanos de a pie que recuerdan haberlo votado porque pensaban que en verdad terminarían los privilegios y habría una mirada piadosa sobre los humildes y pobres.
«Milei es un presidente que está demasiado lejos de lo que vivimos todos los días», dijeron a este diarioweb dos mujeres que buscaban algo que pudiera serviles en un contenedor callejero.
Los libertarios, con un cinismo absoluto, dicen a manera de defensa que nadie se puede sentir defraudado porque Milei siempre dijo que venía a terminar con el Estado y la Justicia Social, la que considera es una mentira que el peronismo usó siempre para delinquir.
El argumento desnuda cómo son los mileístas y qué se puede esperar de ellos para lo que viene.
Mexicaneando
No obstante su lejanía con lo que la gente necesita, en Salta dos legisladores libertarios, Emilia Orozco y Roque Cornejo, quisieron «mexicanear» la obra del puente sobre el río Vaqueros que el gobierno provincial de Gustavo Sáenz viene llevando adelante a pesar de la ausencia de recursos del gobierno nacional que prometió mucho y cumplió poco con el envío de recursos, por lo que la gestión Sáenz hizo los esfuerzos necesarios para que la obra no se cayera y quedará abandonada.
En muchas oportunidades, el Gobernador citó a los legisladores nacionales mileístas para pedirles que ayuden a conseguir fondos no solo para el puente Vaqueros sino para otras obras y programas que los libertarios abandonaron en la provincia, pero los dos senadores y los cuatro diputados nunca fueron ni tampoco por su cuenta gestionaron nada, por eso en redes sociales, sobre todo, los salteños manifiestan su enojo al ver el aprovechamiento que ahora quieren hacer de una obra por la que nunca movieron un dedo.
«Nunca los libertarios hicieron nada por los salteños. Nada por el incentivo docente, nada por subsidios al transporte, nada por la continuidad en la construcción de viviendas, nada por el mantenimiento y construcción de rutas, nada por la provisión de medicamentos para sectores vulnerables, nada para los inundados del norte, nada por el puente de Vaqueros, nada de nada. Son unos estafadores que ahora quieren salir en la foto pero no se preocuparon por nada nunca. Realmente son unos hijos de puta y después hablan de gente de bien», afirmó un dirigente barrial que a diario lucha contra las carencias de la gente de su barrio.
Epílogo
Lo que pretendían hacer Orozco y Cornejo con la obra del puente del rio Vaqueros, deja ver la clase no sólo de políticos sino de personas que son los de La Libertad Avanza.
Descuidistas, les decían años antes a quienes buscaban quedarse con algo que era de otro.
Ahora, frente a la preocupación que cargan por la caída en la consideración pública mayoritaria del gobierno, oportunistas como Orozco y Cornejo es lógico que traten de treparse al esfuerzo ajeno intentando confundir y llevarse un rédito político.
En el mundo del trabajo, a estos ejemplares se les llama «zánganos».
Los libertarios siempre evidenciaron que no están para ayudar sino para complejizar más cada día la vida de los argentinos, pero a la vez están atentos para aprovechar en su beneficio el trabajo de los demás.
El problema para ellos es que en Salta con el puente Vaqueros, la gentecita les descubrió la jugada y a puteadas limpias los ubicó en la palmera que les corresponde.






