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El operativo «sálvese quien pueda» ya está en marcha – Por: Daniel Salmoral

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DANIEL SALMORAL.- Luego de la ruptura explícita de las relaciones entre Alberto Fernández y Cristina Fernández, la primera pregunta que surge es si está en riesgo la gobernabilidad en Argentina y la segunda es, si como siempre ocurre, la gente terminará pagando por las diferencias generadas por ellos mismos.

El primer interrogante tiene asidero porque no son pocos los que se preguntan si las zancadillas que tanto la Vice como su hijo le pusieron al Presidente con el tema del acuerdo continuarán, o si por fin Alberto decidirá darle un perfíl propio a su gestión y desligarse de los «quinta columnas» que complican la marcha de su débil gobierno.

Si este Presidente lo fuera en serio, lo lógico sería que después de lo que pasó en el Congreso, los despachos oficiales ocupados por quienes tributan al Instituto Patria ya estarían desocupados, esperando por sus nuevos inquilinos, hombres y mujeres de la máxima confianza del Jefe de Estado.

Hasta ahora eso no ocurrió y todo indica que no ocurrirá, por lo que la gran incógnita es saber cómo marchará un gobierno en el que no hay diálogo entre quienes lo conducen y lo que peor, con visiones totalmente diferentes sobre por donde debería transitar de aquí en más.

Para el ciudadano de a pie que soporta estoicamente una inflación altísima que le devora sus magros ingresos día a día, ver la pelea palaciega mientras ellos luchan por no caer bajo la alfombra, le genera rabia, impotencia y sobre todo hartazgo en una clase dirigente que parece vivir totalmente alejada de la realidad y preocupada solamente por conservar sus jugosos ingresos y sus privilegios.

El voto de legisladores nacionales rechazando el acuerdo con el FMI a sabiendas que si el país caía en default sería pejudicial para todos, pero principalmente para los más vulnerables, fue la más clara muestra que para algunos de ellos era más importante quedar bien con sus jefes políticos (léase Cristina y Máximo) antes que con quienes los votaron y les pidieron que trabajen para mejorar y no para empeorar sus vidas.

Esa actitúd injustificable, es la que genera que hoy otra vez la política esté en la picota y sufra la descalificación de buena parte de los ciudadanos, muchos de los cuáles saben que no existe la mala política sino los malos políticos.

Los gobernadores, entre ellos, Gustavo Sáenz, apoyaron de manera explícita el acuerdo con el FMI, sin embargo tres de los legisladores nacionales salteños votaron en contra, dando muestras que sus intereses están en otro lado y no en la provincia que representan.

Los que no apoyaron el acuerdo y pertenecen al FdT, dijeron que no lo hicieron para no traicionar sus principios, pero sabiendo que se aprobaría porque desde Juntos por el Cambio garantizaban los votos que eran necesarios para que finalmente fuera aprobado.

Es decir, «yo no hago mi tarea ni defiendo a mi provincia porque otros lo harán». Increíble.

Este ejemplo, nos advierte que cuando lleguen las próximas elecciones habrá que averiguar bien los antecedentes y los intereses de quiénes se postulen para llevar la representación de la provincia y los salteños al Parlamento Nacional.

Esa es la única manera de asegurarse que los que vayan defiendan a los ciudadanos y no a sus jefes políticos, se llamen como se llamen.

Ya con el acuerdo aprobado, ahora queda por transitar el camino más difícil que es crear no sólo un plan económico sino un programa de gobierno que facilite el crecimienteo sostenido en todo el país y no únicamente en las regiones centrales.

Ese es ahora el desafío, pero por las medidas anunciadas por el Presidente hasta ahora, como aumentar retenciones al campo o aplicar la Ley de Abastecimiento para bajar la inflación, queda claro que vamos a un nuevo fracaso.

Varios economistas dijeron que estas medidas ya se aplicaron y no sirvieron.

¿Para qué volverlas a usar entonces?

Solo Alberto lo sabe.

Más allá de ello, el acuerdo trae alivio porque las obras comprometidas por Nación con la provincia seguirán su curso.

Esto lo comentó el ministro de Economía y Servicios Públicos de la provincia, Roberto Dib Ashur en el programa «7 PM» durante la semana pasada y adelantó que las gestiones del gobernador Sáenz realizadas en su momento ante los ministerios nacionales, avanzarán de acuerdo al cronograma ya establecido.

«Hay obras que están ya en ejecución; otras en avanzado proceso de licitación y hay otros proyectos en estudio por parte de ministerios nacionales como el de Obras Públicas, que saldrán en las próximas semanas y meses», dijo Dib Ashur.

Mientras tanto, vemos cómo en el arco kirchnerista hay movimientos para quedar a resguardo de lo que, vaticinan, puede ser una segura derrota en las elecciones del año venidero.

Cristina, trascendió, buscará no perder fueros que le son imprescindibles para zafar de la cárcel, por eso ya opera en provincia de Buenos Aires, con Axel Kiciloff como aliado, para asegurarse, aunque más no sea, una banca como diputada nacional.

Siempre se dijo que cuando los barcos se hunden, las ratas son las primeras en abandonarlo.

El operativo «sálvese quien pueda», como lo calificó un K arrepentido en Salta, es evidente que ya comenzó.

Con el oportunismo extremo como se armó la coalición que hoy gobierna el país, era seguro que terminaría así: con los responsables del desastre en retirada y con la gente hundida en la pobreza y la desesperanza.

Argentina, otro fracaso y van…