Inicio Editorial Cristina y Alberto, unidos sólo por el espanto – Por: Daniel Salmoral

Cristina y Alberto, unidos sólo por el espanto – Por: Daniel Salmoral

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DANIEL SALMORAL.- La mitica canción de Serú Girán, es la que por estas horas se escucha en distintos despachos de la Casa Rosada y también en las oficinas del Instituto Patria, guarida oficial del cristinismo.

«Cuanto tiempo más llevará», es la pregunta que todos se formulan, refiriéndose a la ruptura que ya todos esperan en la relación entre el presidente Alberto Fernández y la vice, Cristina Fernández, luego de la enorme grieta que se abriera entre ellos por el tratamiento del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en Diputados, el pasado viernes.

Ya nadie duda que la endeble relación que existía entre ambos ahora quedó herida de muerte, por lo que sólo quedaría esperar que ambos pasen al terreno de la «guerra fría» con todo lo que eso implica.

Cristina y Máximo Kirchner decidieron dinamitar sin contemplaciones el acuerdo con el FMI, sin importarle la postura de los gobernadores, como Gustavo Sáenz, que pidieron que los legisladores aprueben el acuerdo que consideraron no es el mejor pero si el único que quedaba a fin de evitar el default y que el país vuele por los aires.

A madre e hijo eso no les importó y como siempre hicieron la suya, dejando a la gestión presidencial de Alberto Fernández pataleando en el aire.

La actitud que adoptó parte de su propia tropa que ignoró la orden de rechazo y apostaron a la racionalidad, permitió que al menos, en Diputados, el proyecto viera la luz verde y pasará al Senado, comarca que controla la vicepresidenta y que donde el dúo dañiño espera tener la respuesta a su favor que se les negó en la Cámara Baja.

Ya se sabe que los K, siempre pondrán sus intereses personales por sobre el conjunto de los argentinos, pero ahora, por primera vez, sus indicaciones comienzan a ser ignoradas al menos por algunos/as de sus legisladores/as.

El rol de los gobernadores

Los jefes provinciales son quienes por estas horas cobran protagonismo, por eso desde la Casa Rosada, es decir el Presidente, confía que éstos podrán convencer a sus senadores para que aprueben el dossier con el FMI.

En el caso de Salta, Sergio «Oso» Leavy, hasta hace poco un obediente legislador cristinista, ya adelantó que votará a favor aduciendo que «hay que elegir el mal menor para la gente».

«Si caemos en default, las que sufirián serán las provincias que se quedarán sin obras de infraestructura y por lógica la gente más vulnerable», ha dicho Leavy.

En el caso de su compañera de bloque, Nora Jiménez, no se sabe si al final votará a favor o en contra, aún cuando hay pocos caminos por donde seguir.

El otro senador, Juan Carlos Romero por su parte, se sabe que aprobará el acuerdo en lo que hace a la refinanciación, siguiendo el razonamiento de otros integrantes del espacio denominado Peronismo Federal.

Los ministros de Hacienda y de Insfraestructura de cada una de las provincias, habían sido los que habían advertido a los primeros mandatarios de sus respectivas provincias sobre los inconvenientes a corto y mediano plazo que tendrían las administraciones locales si el arreglo con el FMI no se concretaba, por eso fueron ellos los primeros en acompañar la posición de sus jefes políticos y administrativos, buscando así garantizar que las obras comprometidas por el gobierno nacional, sin presupuesto, pudieran avanzar en este 2022 sin complejos.

El gobierno que viene

Ya con el acuerdo a punto de salir, lo que queda por ver es cómo acomodará su gobierno Alberto Fernández, teniendo en cuenta que convive con el enemigo en casa, léase Cristina, Máximo y La Cámpora, quienes a pesar de todo intentarán permanecer en el gobierno para seguir manejando sus millonarias cajas en organismos como ANSES; PAMI; Aerolíneas Argentinas y otros espacios con presupuesto abultados, aunque para ello tengan que «tragarse sapos enormes», porque saben que son esos lugares los que les garantizan un futuro personal y político cómodo.

Por lo pronto, saben que habrá que esperar que pase esta situación política complicada, para recién ver como sigue la historia en los pasillos de la Casa de Gobierno y tener en claro si seguirán siendo recibidos con confianza en ese escenario político.

La relación entre el Presidente y su Vice está rota y no se volverá a recomponer, pero apuestan a que si no es el amor sea el espanto el que los una, para que la banda camporista pueda seguir al amparo del tinglado de poder.

Los tiempos por venir en lo inmediato, mostrarán que pasará finalmente con una gestión lastimada y repoblada de oportunistas, corruptos y «buscapinas» que sólo buscan perpetuarse en el poder al costo que sea.

Mientras tanto, la histórica canción de «Serú Girán», «cuánto tiempo más llevará» seguirá sonando en los oídos de las ya deshilachadas huestes del otrora poderoso Frente de Todos.