DANIEL SALMORAL.- Ya son 21 las provincias afectadas por la falta de gasoil y las cosechas, como las de limón en Tucumán, ya aparecen muy comprometidas al igual que otras, de acuerdo al informe que la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) acercó al Ministerio de Economía de la Nación pero a pesar de eso, la situación tiende a empeorar y no a mejorar aún cuando ahora se habla de usar más biodiésel para mitigar la crisis.
Lo que pasa es que una vez más en Argentina, país que tiene todo atado con alambre, siempre se aplica la política del bombero, es decir que se sale a solucionar un problema cuando el mismo ya está demasiado avanzado y en estado de descomposición.
Eso pasó con el faltante de gasoil que otra vez desnudó las asimetrías que existen en este país y que marcó claramente que hay provincias y ciudadanos de primera y otras y otros de cuarta.
Esto no es de ahora. Nació con la Patria, pero ahora se refleja con mayor nitidez y se aguanta cada vez menos.
El federalismo, que solo existe en la letra muerta de la Constitución y en las declamaciones de los ocupantes ocasionales de la Casa Rosada, provoca a estas alturas inequidades insoportables que perjudican sobremanera a las economías regionales.
Desde Salta, pero también desde otras provincias, se alzaron múltiples voces para reclamar por la flagrante injusticia pero no pasó nada.
En el comienzo de esta penúltima semana de junio, la situación sigue trabada y ya provoca reacciones en los productores regionales que agotaron los reclamos formales y ya piensa en hacerse escuchar usando otras formas.
«Hay que marchar sobre Buenos Aires», le dijo sin eufemismos a este Portal un productor rural salteño que en otros tiempo supiera ser oficial de las fuerzas armadas.
«Esto no da para más. La queja de gobernantes y legisladores de Salta y otras provincias vecinas no alcanzó por eso llegó la hora de treparnos a nuestros equipos de trabajo y marchar sobre la ciudad de los sordos (Capital Federal), que le dan la espalda a quienes en verdad producimos la riqueza en este país», fue el argumento que usó este productor de la provincia harto, dijo, de «buscar como un boludo un poco de gasoil para poder trabajar y producir para que estos porteños de mierda sigan viviendo sin problemas mientras nosotros nos pelamos el culo en el norte», sostuvo en un evidente estado de bronca total ante la situación que se vive hace ya varias semanas y que todo indica se prolongará.

La queja y el malestar, totalmente justificado, crece además cuando se habla de lo que se paga por un litro del combustible en esta parte del país respecto del centro.
«En eso también hay inequidad. Ellos tienen y pagan menos, mientras nosotros no tenemos y pagamos más. Es terriblemente injusto y es hora de decir basta», sostuvo nuestro interlocutor poniendo así fin a su larga queja.
En tanto, desde el Estado, se apela una y otra vez a la misma frase: «en unos días el tema estará resuelto», aunque nadie dice cuando será eso a ciencia cierta.
Terreno político
En el siempre inestable plano de la política, las cosas se mueven a su propio ritmo.
A más de un año largo de las elecciones nacionales, las encuestas reflejan números que muestran que si este fuera un país serio, varios dirigentes políticos ya deberían estar retirados y dedicados a otras actividades menos dañinas, para los ciudadanos de a pie, que la política.
Según un importante relevamiento de la Universidad de San Andrés, aunque no es el único, dejan ver que por lo menos diez políticos, tanto del oficialismo como de la oposición, ya deberían estar retirados porque la gente, los ciudadanos, ya se hartaron de ellos.
Los cuatro «más rechazados», como diría un querido amigo, son «chanchos del mismo chiquero»:
Máximo y Cristina Kirchner, superan los 60 puntos de «muy mala imagen», con 64% y 63% respectivamente.
En ambos casos, agregan un 10% de «algo mala», por lo que completan una negativa de 74 y 73% respectivamente.
El Presidente y el Gobernador de la principal provincia del país, dejan estos números:
Alberto Fernández es quien suma más imagen negativa total, 76 puntos, por 55% de «muy mala» y 21% de «mala».
Axel Kicillof, en tanto, combina 54% de «muy mala» y 14% «mala», llegando a 68% de imagen negativa.
Algo similar ocurre con algunos dirigentes opositores:
Mauricio Macri, por ejemplo, muestra esta imagen: 40% «muy mala», 25% «mala». Total negativa 65 puntos.
Nicolás del Caño, 38% «muy mala», 23% «mala». Total negativa 61 puntos.
Elisa Carrió 35% «muy mala», 19% «mala». Total negativa 54 puntos.
A esto, hay que sumarle un dato que no es menor: la caída sistemática en la imagen del líder de Libertarios, Javier Milei, quien según las últimas mediciones perdió 13 puntos después de sus últimas declaraciones que le jugaron en contra: portación de armas por parte de civiles; venta de órganos y la última donde se declaró admirador de Margaret Thatcher.
Esas «sandeces», lo tiraron abajo en las consideraciones, no obstante sigue tercero en las preferencias detrás del Frente de Todos y Juntos por el Cambio, respectivamente.
Como ya lo dijimos desde esta columna en análisis pasados, si cerraría la boca hasta el día después de las elecciones, capaz que ganaría.
Esperando informes
En Salta, hay expectativas en estas horas por lo que la intendenta Bettina Romero y el gobernador Gustavo Sáenz informen sobre cómo les fue en sus viajes a Estados Unidos y Canadá.
En los días por venir, seguramente comenzarán a contar sobre sus gestiones y lo que habrá que esperar a partir de ello.
En lo político, por ahora no asoma nada nuevo, salvo una palabra que en las últimas horas y mientras los gauchos homenajeaban al general Güemes en el 201 aniversario de su paso a la inmortalidad, se empezó a escuchar de boca de algunos dirigentes cercanos al CCGB: «demolición».

Cuando preguntamos a qué se refiere la palabra, la única respuesta que obtuvimos fue que estemos atentos y observemos algunos movimientos que comenzarán a vislumbrarse en los próximos días.
«Si hacés eso nada más, entenderás todo», le dijeron al Portal, intentando crear un halo de misterio.
Habrá que estar vigilantes entonces para conocer de qué se trata, aunque a estas alturas ya hay pocas cosas que puedan sorprender en el cada vez menos interesante planeta de la política salteña.






