Se supone que un presidente constitucional tiene la obligación de abrir permanentemente caminos que conduzcan al encuentro y no a las divisiones sociales e institucionales. Parece que Javier Milei, a esto, no lo tiene claro.
DANIEL SALMORAL.- Y finalmente lo hizo.
Apenas comenzaron los inconvenientes en el tratamiento de la denominada Ley Ómnibus en el Congreso, desde las filas de La Libertad Avanza preveían que en cualquier momento su jefe político, Javier Milei, patearía el tablero y pondría la política patas para arriba.
Al igual que Hernán Cortés en 1519 cuando llegó al actual México para iniciar la conquista, Milei quemó sus propias naves para no tener ninguna posibilidad de dar marcha atrás con los desafíos por delante que él mismo se impuso.
Ni bien se presentaron las trabas parlamentarias, dio orden de volver su proyecto a comisión y en ese momento comenzó a planificar su venganza que, como todas, parece que será terrible.
Lo primero que hizo fue focalizar a los «enemigos» del proyecto y en el primer lugar de su lista de «traidores, corruptos y mugrientos de la política» anotó a los legisladores; siguió con los gobernadores y terminó con su propia tropa, tal como ocurrió con Carolina Píparo, otrora su figura estrella para disputarle la gobernación bonaerense al kirchnerista Axel Kicillof, pero que ahora cayó en desgracia por «alta traición» y por estas horas se le está pidiendo su banca legislativa que, vale aclararlo, Píparo la consiguió por sus propios medios y no a través del ahora Presidente.
Milei fiel a sus formas, según dicen quienes aseguran conocerlo un poco más, hizo lo que esperaban: tiró todo por la ventana y juró perseguir y castigar a quienes se habían cruzado en su camino para alcanzar el déficit cero, e impidiendo una nueva normativa contenida en su paquete de leyes para así ponerle fin al despilfarro de recursos.
A quienes castigó en ese sentido, principalmente, fue a los gobernadores a quienes ya les anticipó que «se terminaron las transferencias de fondos fuera de la coparticipación».
A sus dichos se sumaron los del ahora «superpoderoso» ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, quien también les advirtió a los mandatarios provinciales que solamente recibirán desde Nación los fondos que le ordena la Constitución y que lo que necesiten por afuera se los tendrán que conseguir ellos mismos. En una palabra, les dijo: «si tienen algún problema arreglensé como puedan».
Pero los actos vengativos de Milei no quedaron allí.
Ya desde Italia, donde aguarda para visitar al Papa Francisco en el Vaticano este lunes, redobló sus actitudes vengativas y corrió de su gabinete a Osvaldo Giordano, el cordobés que responde políticamente al exgobernador Juan Schiaretti que era el titular de ANSES y también a Flavia Royón quien estaba al frente de la Secretaría de Minería de la Nación y se identifica en lo político con el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz.
Ambos fueron alejados y en sus últimas declaraciones el Presidente ratificó que las relaciones con los gobernadores de Salta y Córdoba pero también con el santafecino, Maximiliano Pullaro, por ahora al menos, están rotas.
“Obviamente, cuantas menos herramientas tenga, más tengo que profundizar el ajuste del gasto público. ¿Acaso no lo puedo hacer? ¿Acaso las provincias no tienen sus propios recursos? Yo no voy a negociar de ninguna manera mi programa económico, no voy a negociar bajo ningún punto de vista la meta del déficit cero, no voy a negociar de ninguna manera el saneamiento del Banco Central. La economía va a salir adelante. Voy a exterminar la inflación, voy a terminar con la inseguridad y, en el medio, voy dejando en evidencia quiénes son los políticos corruptos”, dijo este sábado desde Roma en la entrevista con un medio porteño y agregó que “los diputados que han traicionado las ideas de la libertad y que han engañado al electorado diciendo que venían por el cambio demostraron que estaban dispuestos a desguazar la ley con tal de no tocar sus privilegios de casta. Lo que ha pasado es muy interesante porque demostró quiénes son los que están del lado del cambio y quiénes son los estafadores y están en política no para servirle a la gente sino para hacer negocios. Eso es muy positivo, como principio de revelación es fabuloso lo que ha pasado”.
En otro tramo de la nota donde se lo escucha muy ofuscado, sostuvo: “El gobernador de Córdoba (Martín Llaryora) llorando por 20 mil millones de pesos por los subsidios y sucede que paga en pauta oficial 27 mil millones de pesos. Que deje de arreglar con los medios para que hablen bien de él y no lo critiquen. Lo mismo le pasa el gobernador de Santa Fe (Maximiliano Pullaro). Lo que vamos a hacer es mostrar quiénes votan en contra de la gente y dejar en claro el despilfarro y la corrupción que hay en las distintas provincias. Vinimos a cambiar de cuajo este país corrupto”, aseguró y cerró diciendo: “nosotros hemos avisado que, dado los desmadres que estaban llevando a cabo, dimos una primera señal de que estaban actuando mal cuando quitamos el capítulo cuatro. Nosotros creíamos que llegábamos al equilibrio primario en enero y al equilibrio financiero en marzo. Lo logramos en enero. Hemos avisado que si no nos daban las herramientas, íbamos a recrudecer los ajustes y que esos ajustes iban a caer sobre las provincias. Nosotros les hemos bajado las transferencias un 98%. La gente quería que hiciéramos el ajuste y que el ajuste lo haga la política. Que ahora los gobernadores hagan el ajuste, que es lo que tienen que hacer. Yo tengo que afrontar un ajuste de 15 puntos del PBI y ellos, todos juntos, no pueden afrontar un ajuste de 1,5 puntos. Que dejen de gastar de manera espuria, que dejen de contratar tanta pauta oficial para que los medios y los periodistas corruptos hablen bien de ellos, que dejen de gastar en recitales para contratar periodistas que después hablen bien de ellos”.
Esto indica que cuando esté de vuelta en el país profundizará su pelea con quienes a su manera de ver son «los culpables» principales del fracaso argentino.
Sociedad con Macri
Desde que Patricia Bullrich perdió la posibilidad de ir al ballotage se comenzó a decir que un acuerdo de Milei con Mauricio Macri estaba avanzando.
Los primeros indicios claros fueron el desembarco, ya en el gobierno libertario, de Bullrich en Seguridad y ahora el acuerdo M y M , frente a esta pelea furiosa con los gobernadores, parece que se concretará en forma de «fusión».
Ha sido el propio Milei quien afirmó para aventar dudas al respecto: “claro que estoy dispuesto a una fusión con el PRO», dijo y sumó que «sería muy bueno que se organice un interbloque entre La Libertad Avanza y el PRO para arrancar en ordinarias con una fuerza distinta”.
En lo parlamentario, el Presidente se ilusiona con la conformación en Diputados de un bloque conjunto que llegaría a tener 75 diputados con el que enfrentaría con otro optimismo el camino parlamentario.
Es tal su entusiasmo que aseguran que ya está hablando del nombre que tendría el nuevo bloque después de la fusión: “La Libertad Avanza PRO”.
Se asegura que apenas se instale en el país esta semana venidera, ese será el principal tema al que se dedicará dando ya por superado su enfrentamiento con los gobernadores a quienes simplemente, dicen desde el intestino de LLA, los ignorará.
De concretarse la nueva alianza liberal se blanquearía su relación con Macri que generó mucha desconfianza en Juntos por el Cambio en toda la campaña electoral.
«Esto muestra que Macri fue en verdad un h… de p… con la UCR y la CC porque siempre apostó a que JxC perdiera porque él ya tenía todo cerrado con Milei», afirmó con bronca un radical salteño en una mesa de café.
Sin dudas, esto generará que el PRO se rompa definitivamente entre quienes siguen a Macri y los que están compartiendo ideas y espacio con Horacio Rodríguez Larreta, quien tiene la idea de refundar el partido pero lejos de Milei y sus libertarios.
También esta jugada política si se concreta, debería llevar a que el radicalismo busque recuperar su identidad partidaria y deje de lado alianzas con otras fuerzas políticas que en el último tiempo solo lo terminó perjudicando.
Epílogo
Milei es el Presidente Constitucional y tiene todo el derecho de tomar las medidas que considere necesarias para su gestión, pero lo que no debería hacer con eso es perjudicar a millones de argentinos.
Cuando dice que ya no le enviará recursos nacionales «discrecionales» a los gobernadores, que en el caso de Salta se utilizan para atender déficit históricos en el sistema de salud, educación y transporte, por ejemplo, no se está «vengando» del gobernador Gustavo Sáenz por su alineamiento político, sino con cientos de miles de ciudadanos salteños vulnerables que se quedarán sin coberturas esenciales para seguir adelante con sus ya castigadas vidas.
Su intención de terminar con el déficit fiscal crónico y frenar la inflación son aplaudidas por la mayoría de los argentinos pero la cuestión que el Presidente debería preguntarse es si para lograrlo vale la pena abandonar en la banquina y dejar librados a su suerte a tanta gente del interior del país cuyo único «pecado» fue, desde el año 1810, aportar con sus vidas y bienes para la libertad y el crecimiento del país.
Hasta ahora, «la casta», y esto habría que decirle seguido al Presidente, sigue vivita y coleando y los que la pasan muy mal son los de siempre.
Sería bueno que alguien le pregunte si está bien que detrás de sus objetivos económicos tanta gente, sobre todo humildes, queden ignorados esperando nada más que la muerte.






