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Nadie quiere irse al destierro – Por: Daniel Salmoral

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Ahora, resulta común escuchar: «votaré a Milei» y ante la pregunta si sabe qué propone, surge la respuesta preocupante: «no y no me interesa. Sólo quiero algo nuevo y que los que están desde hace tantos años, se vayan para siempre», dicen sin complejos.

DANIEL SALMORAL.- Se acerca el primer turno electoral de este 2023 con las elecciones PASO el domingo 13 de Agosto, y es de esperar que eso marque la salida de la política para no pocos que desde hace largo tiempo, sobreviven en base a engaños, promesas falsas, acomodos, traiciones, golpes bajos y otros hechos aberrantes reñidos con la ética y hasta con las leyes, por eso, «ciudadanos de a pie» aguardan que este fin de semana les llegue por fin el tiempo de la despedida.

Serían entonces las urnas con sus votos quienes les indicarán el camino del destierro a hombres y mujeres mal llamados, «dirigentes políticos», que en estos años lograron mantenerse a flote pero que a partir del lunes deberían ir buscando otra actividad más laboriosa que la de timar a gente honesta desde despachos oficiales y bancas legislativas.

Un número importante de quienes aún pululan alrededor de la política, ya deberían haberse alejado después de la crisis del 2001 y del que «se vayan todos», pero gracias a la sociedad argentina que por sobre todo carece de memoria, lograron continuar en la actividad mimetizándose oportunamente para seguir logrando beneficios personales a costa de la pobreza y la angustia de millones.

Para estas elecciones nacionales, uno de los grandes interrogantes en todos los espacios políticos es saber cuántos ciudadanos/as habilitados para votar visitarán los cuartos oscuros. Esto ocurre porque en todas las provincias donde ya se votó, el porcentaje de asistencia fue menor al 70%, lo que significa que más del 30% no concurrió, principalmente, porque se siente hastiada de la política y los políticos, por eso ya no le interesa ejercer su derecho a elegir a sus gobernantes.

«Son todos iguales. No importa al partido que pertenezcan», se escucha como argumento por parte de los futuros ausentes.

A estas alturas, ya sirve poco hablarles de la multa por no votar y menos aún del antes eficaz, «tienes que cumplir con tu deber cívico». Los «faltadores» a las urnas, dicen que nada les importa porque todo seguirá siendo lo mismo.

«Votamos por Mauricio Macri creyendo que erradicaría para siempre al kirchnerismo y y no sólo no cumplió sino que además nos dejó como peludo de regalo otro millonario endeudamiento con el FMI. Después apareció Alberto Fernández y nos dijo que querían volver con Cristina para ser mejores, pero volvieron peores», dijo un peinador de canas y recordó lo que ocurrió en estos casi cuatro años pasados.

«Llegó la pandemia y murieron miles de argentinos/as porque no trajeron las vacunas a tiempo; crearon los vacunatorios VIP; las «fiestitas para amigos» mientras miles de pequeñas empresas quebraron porque nos tenían encerrados; liberaron a miles de delincuentes con el pretexto que querían evitar que mueran por COVID en los presidios; coartaron libertades constitucionales; fundieron empresas y generaron una desocupación y pobreza e indigencia récord; olvidaron las economías regionales; y lo peor, garantizaron impunidad a cientos de corruptos K que acompañaron a Cristina Kirchner en su gira delictiva por los despachos oficiales durante 20 años», sintetizó.

Hoy, ante una nueva elección, las mismas caras vuelven a verse y las mismas palabras vuelven a escucharse. «Cuando gane haré…»

Pero de poco sirve.

La irrupción de Javier Milei en el tablado político nacional alteró todo y según las encuestas, es hoy quien capitaliza el antes llamado «voto bronca» que tanto rédito le supiera dar en comicios anteriores a la izquierda.

Ahora, y cuando faltan horas para que se abran las escuelas para recibir a los sufragantes, resulta común escuchar: «votaré a Milei» y ante la pregunta si sabe que propone, surge la respuesta preocupante: «no y no me interesa. Sólo quiero algo nuevo y que los que están ahora y desde hace tantos años, se vayan para siempre», dicen sin complejos.

Los políticos «tradicionales» saben eso, por eso buscarán primero en estas PASO y después en las Generales, aferrarse como de lugar a los escaños legislativos o a los cargos ejecutivos, para seguir sosteniendo su «status quo» y no tener que partir al destierro.

Saben que eso no puede pasar porque sería el final.

Muchos recuerdan a Napoleón Bonaparte luego de Waterloo, desterrado en Santa Elena, y la sola idea de terminar como él, lejos del poder, les provoca horribles temblores y pesadillas.