DANIEL SALMORAL.- La semana que pasó, indicó movimientos importantes en el tablero político provincial.
Sergio «Oso» Leavy, senador nacional kirchnerista, invitó el lunes pasado a su casa, con motivo de su cumpleaños, a dirigentes/as políticos de distinto origen y actual pertenencia partidaria, a una reunión en la que se esbozó la posibilidad del armado de un nuevo frente político en la provincia.
La noticia debería haber sido recibida con entusiasmo porque toda opción electoral democrática, fortalece a las sociedades que siempre necesitan contar con opciones a la hora de elegir, pero en este caso la idea generó muchas dudas dada la heterogeneidad de los participantes desde lo ideológico y las posturas encontradas que plantearon, más de una vez, ante posiciones que se adoptaron ante temas diversos.
Quienes fueron partes del convite, hizo saber el propio anfitrión, fueron políticos/as que hasta ahora tuvieron posturas encontradas que hacían ver que en las próximas elecciones, tanto provinciales como nacionales, se ubicarían en espacios distintos.
Entre los asistentes estuvieron, por ejemplo, el cumpleañero Leavy, Lía Caliva y Emiliano Estrada, activos militantes desde su labor parlamentaria y en el terreno de la militancia de Cristina Kirchner; Carlos Zapata y Roque Cornejo, legisladores nacionales y provinciales de «Ahora Patria», el partido que preside Zapata y lidera, Alfredo Olmedo, quien en las últimas horas hizo saber que está trabajando en la provincia para el conductor de «Libertad Avanza», Javier Milei, adelantando que buscará una banca nacional en la elección de octubre del año venidero. Además, se pudo ver en la cita a dirigentes peronistas enfrentados al oficialismo partidario como Guido Giacosa, referente del «Movimiento de Recuperación Justicialista», quienes, al menos eso dijeron otros dirigentes del sector, están en tareas para elegir y presentar un candidato a gobernador del «campo nacional y popular. Otros participantes fueron la diputada provincial y senadora nacional (MC), Cristina Fiore; el dirigente con ADN renovador Federico Hanne; gremialistas pejotianos como Diego Arroyo y Alberto Escribas, Mauro Sabbadini de Felicidad , pero el que sorprendió a propios y extraños, fue el ex vice presidente de la UIA y empresario salteño, José Urtubey, hermano del ex gobernador, Juan Manuel Urtubey.
Sin dudas que al repasar los nombres, es fácil afirmar que entre ellos no existe afinidad política, por eso es que sorprendió a no pocos, escuchar decir a alguno de ellos que este encuentro podría ser el nacimiento de una «nueva alianza electoral en Salta» para disputarle el poder al gobernador, Gustavo Sáenz, quien en la semana que pasó en una extensa charla con el programa «7 PM», manifestó de manera clara y contundente, que tiene «las fuerzas y las ganas para seguir gobernando Salta».
Escenario actual
Hasta ahora existen en la provincia, al menos los que se dieron a conocer: el «sancismo», que seguramente como en el último comicio irá con dos frentes que tendrán un único candidato a gobernador, Gustavo Sáenz; Juntos por el Cambio formado por el PRO, la UCR, Ahora Patria y algunos dirigentes «libre pensadores», que ofrecería dos aspirantes a gobernador, Carlos Zapata y Miguel Nanni; la izquierda, que volverá a recrear el Frente de Izquierda Unida, cuya candidata ya lanzada es la docente, Andrea Villegas y el Frente de Todos, la referencia de Alberto y Cristina Fernández en la provincia, quien hasta ahora, sólo mostró la voluntad del senador peronista de Cachi, Walter Wayar, de ir por el despacho más importante del CCGB.

Ahora, con la «fiesta osistica», en la mesa política, habrá que ver si algo de lo que se dijo allí se convierte en algo más que una expresión de anhelo, pero por encima de los voluntarismos, en principio se ve complicado el armado de una entente con esos integrantes, por lo que hasta hora solo han generado interrogantes, algunos de los cuáles son estos:
¿Podrán convivir en un mismo espacio kirchneristas duros con anti kirchneristas duros?
¿Cómo será la relación política entre Caliva, Fiore y Urtubey, por ejemplo?
¿ Carlos Zapata, renunciará a su idea de ser precandidato a gobernador de JxC para serlo por esta nueva expresión junto a sus «nuevos amigos» K?
¿José Urtubey, logrará imponer sus ideas liberales a las de los K que quieren que el Estado controle todo?
¿Los gremialistas, dejarán de lado su postura «moyanista» para acordar medidas de gobierno «libres» como seguramente buscarán defender desde el espacio Urtubey, Fiore y Zapata?
¿Cómo se elegirían los candidatos?
Desde el periodismo y también desde la dirigencia política, hubo en estos días comentarios sobre la nueva construcción política que se estaría gestando.
«No los une el amor sino el espanto», fue una. Otra, «me parecen una representación del Arca de Noé».
Más allá de ello, resulta difícil imaginar que, si triunfan y llegan al gobierno derrotando a Sáenz, puedan gobernar la provincia en armonía y con objetivos comunes.
El recuerdo de lo que fue el gobierno de la Alianza en 1999 en el país entre radicales delarruistas y el Frepaso de Chacho Álvarez y Cía, quienes se habían juntado para derrotar a los peronistas-menemistas, dejan ver que cuando sectores antagónicos se unen con el solo objetivo de derrotar «A», las cosas terminan mal, tal como ocurrió con el abandono en helicóptero de ese gobierno, generando con ello la crisis del 2001 que parió la horrible frase, «que se vayan todos», con lo terrible que vino después para la sociedad argentina toda.

De todas formas, habrá que ver en los días por venir, cómo avanza la idea de parir un nuevo frente político en Salta que, según dijeron, nacerá con el slogan: «no todo comienza y termina en Sáenz».
La condena a Cristina Kirchner
Por último en esta columna, hay que decir que habrá que estar, como ciudadanos, atentos a lo que ocurra el martes 6 que llega, cuando se conozca la condena que el TOF2 (Tribunal Oral Federal Nro 2) le dicte a la Vicepresidenta y el resto de los juzgados en la «Causa Vialidad«, porque desde los sectores más radicalizados del Frente de Todos, es decir La Cámpora, algunos gremios y el Instituto Patria, han dicho que están dispuestos a «incendiar el país» si su jefa política recibe una condena por mínima que esta sea.
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El tema, el más grave en términos institucionales desde que se recuperó la Democracia en 1983, pondrá en juego, nada más y nada menos, que la vida de la República y la Democracia misma.
Ese día y frente a los hechos que ocurran, estará expuesta ante la sociedad argentina en su conjunto, si este país, consumido por la pobreza, la corrupción y otros males, tiene futuro o se agotará en la nada por el triunfo de unos cuantos que llegaron al poder un día, solo para robar y ser felices a costa del sufrimiento de millones de hombres y mujeres de carne y hueso, sobre todo, los más humildes.






