Con Karina al mando de gestión y armado electoral y Javier enfocado exclusivamente en la economía, los Milei confían que este «relanzamiento» del gobierno les devuelva la confianza y puedan caminar tranquilos hacia la reelección. La ciudadanía dice: «son todos iguales». Qué diferencia hay entre Insaurralde y Adorni?.
DANIEL SALMORAL.- Apenas se fue Manuel Adorni del gobierno, lo primero que hizo Karina Milei fue convocar a la totalidad de los legisladores libertarios donde les dejó en claro que la única voz que deberán escuchar de ahora en más será la de ella y eventualmente la del Presidente y la de nadie más.
Para este martes, cuando Argentina enfrente a Egipto en otra fase del Mundial de fútbol, reunirá a la Mesa Política, ampliada, para ratificar ante los «think tank» libertarios que la que manda es ella y todos deberán allanarse a sus ordenes o deseos, sino sufrirán las consecuencias.
Nuevamente empoderada por su hermano en diferentes ámbitos, incluida la embajada de Estados Unidos, este martes que llega iniciará su nueva etapa donde en los hechos estará a cargo del gobierno ya que el verdadero depositario del poder ciudadano, el Presidente, solo se ocupará de la marcha de la economía y de la relación con dos ministros: Luis «Toto» Caputo de Economía y Federico Sturzenegger de Desregulación y Transformación del Estado, el resto, sobre todo las cuestiones de la política y el armado electoral para el 2027, quedó todo en sus manos.
«Ella será la encargada de reencauzar el gobierno en este relanzamiento de gestión que iniciamos», dijeron en redes sociales.
Sólo en un país como Argentina, alguien que hace dos años atrás era una desconocida total abocaba a cuestiones ajenas a la política y la administración de un Estado, hoy está a cargo de responsabilidades de tamaña envergadura.
En el debut de Diego Santilli como jefe de Gabinete, pero subordinado a Karina, la Mesa Política ratificará las prioridades del gobierno para lo que viene, donde se destacan la reforma política – eliminar las PASO para obstaculizar a la oposición kirchnerista sobre todo – y en el plano electoral dejar claro que el norte es ganar la reelección el año que viene, para lo que todos deberán trabajar a destajo, principalmente Santilli, quien tendrá que profundizar su cercanía con los gobernadores «amiguis», a la vez que deberá contener la furia de la propia tropa libertaria que ya hizo saber que no quiere saber nada con la cercanía del gobierno nacional con los gobernadores provinciales de otro signos político que buscarán su reelección.
«Los propios podrán quejarse todo lo que quieran y hasta infartarse de bronca, pero tendrán que entender que la prioridad es lograr la reelección de Javier al precio que sea, aún cuando eso signifique perder gobiernos provinciales o intendencias», se escucha decir en los pasillos de Casa de Gobierno, abortando de esta manera el viaje de algunos dirigentes del interior que se ufanaban en sus provincias diciendo: «dejáme que hable con Javier y verán que esta cagada de gobernadores amigos se va a la mierda», cuentan que dijo uno de ellos en Salta pero al final tuvo que calmarse y bajar la cabeza ante lo que ya sería irreversible como armado electoral.
Ahora, serán los jefes provinciales quienes se sumen o no a esta ingeniería electoral pergeñada por el equipo político del Presidente, por lo cual están atentos a ver si Milei levanta su imagen personal y de gestión, o si sigue en caída como ocurrió en los últimos tres meses y no solo por los desastres «adornianos» sino sobre todo por lo que sufre la gente todos los días, porque lo prometido después de más de dos años de ajustes y motosierra todavía no aparece, y la paciencia comienza a agotarse rápidamente.
Ya con Adorni afuera de la escena pública al menos, la gestión libertaria confía en recuperar confianza lo más rápido posible e instalar la necesidad de un nuevo mandato por otros cuatro años, a fin de completar la promesa de «hacer de Argentina un país que se encamine hacia una potencia mundial del siglo XXI».
Por eso, el propio Milei aseguró que si logra la reelección en 2027, «la Argentina entrará en una fase de fuerte crecimiento económico», diciendo que esto se traducirá en «salarios enormes y el país se integrará a la liga de países grandes».
Además de eso en el canal de streaming Neura de su lacayo, Alejandro Fantino, afirmó que «los mercados financieros ya descuentan la continuidad de su gestión y que de mantenerse el actual programa económico, el país podría crecer a tasas del 7% u 8% anual».
Sus dichos, lejos de generar expectativas favorables, provocan que la gente afiance su sospecha sobre que el Presidente sigue viviendo totalmente fuera de la realidad.
De todas maneras, ahora con la Secretaria General al mando total del gobierno, están seguros que volverán a «seducir» a los argentinos/as más que nada porque al frente solo hay kirchnerismo y eso aterra a votantes no fanatizados, que no quieren saber nada con cualquiera que tenga tufillo cristinista.
Las acciones de ese sector político en las últimas semanas, afianza la huida ciudadana porque de solo pensar en una vuelta de esa banda al manejo de los fondos públicos, provoca pesadillas y suicidios masivos.
Epílogo
Desde la mirada y el sentir de la ciudadanía, el descreimiento en la política y los políticos suma más cada día.
Rápidamente este gobierno libertario adoptó lo peor de la «casta» sumando renovadas decepciones en una sociedad harta de delincuentes que llegan a la función pública para llenar sus bolsillos.
La muestra más clara la tuvo en estos días cuando quedó claro que la corrupción no es patrimonio exclusivo de un partido político, sino que está en todos o en la mayoría de ellos.
Insaurralde y Adorni son diferentes?
No. Solo que uno habría robado más que otro pero ambos aprovecharon sus cargos para beneficios personales y familiares.
El hedonismo descarado en su máxima muestra.
Mientras tanto, la Justicia es una observadora más de este «apuñalamiento» a la Democracia que, se supone, tiene herramientas para combatir y aislar a quienes atentan contra ella.
Tristes días estos para una sociedad que descubre con dolor y sufrimiento, que los políticos argentinos, al menos hasta ahora, solo son abastecedores seriales de desesperanza.






