Un grupo de mandatarios y el principal funcionario del ala política de la Casa Rosada dieron el puntapié inicial para acercar posiciones, bajar la conflictividad y abrir una negociación con Milei.
DANIEL SALMORAL.- El martes 20 de febrero, cerca del mediodía, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, recibió en Fincas Las Costas, la residencia oficial, al ministro del Interior, Guillermo Francos.
Ambos se sentaron en dos sillones individuales. A la izquierda del salteño se ubicaron los mandatarios Carlos Sadir (Jujuy) y Hugo Passalaqua (Misiones). A la derecha del funcionario nacional lo hicieron Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Lo sucedido allí fue el punto de partida del preacuerdo entre la Casa Rosada y los gobernadores.
No fue una reunión partidaria. Tampoco una de viejos amigos que se reencontraron. Radicales, peronistas y provinciales. Representantes de todos los sectores sentados alrededor de una pequeña mesa para hacer política.
Es decir, todo lo que Javier Milei y el ala más confrontativa del Gobierno no hicieron durante los traumáticos meses que duró la negociación de la Ley Ómnibus y que derivó en el primer golpe duro a la gestión de La Libertad Avanza (LLA). Debilidad disimulada detrás de la grieta discursiva.
Francos sabe lo que es la rosca política. Nadie se lo tiene que explicar. Y sabe también que el Presidente desprecia el toma y daca de la negociación subterránea. Lo cierto es que Milei accedió a que ese ida y vuelta de necesidades e intereses tome velocidad en el norte del país. Lo que el Jefe de Estado dijo en su discurso de anoche fue exactamente lo mismo que se habló en la residencia del gobernador salteño.
“Quiero aprovechar para mandarles una invitación: convocar tanto a gobernadores como a expresidentes a que depongamos nuestros intereses personales y que nos encontremos en la provincia de Córdoba el próximo 25 de mayo para la firma de un nuevo contrato social, llamado ‘Pacto de Mayo’ que establezca los diez principios del nuevo orden económico argentino”, sostuvo el primer mandatario.
La reunión donde se empezó a perfilar el pacto que el Gobierno le propuso a los gobernadores
Luego aclaró que esperaba la aprobación de la Ley Bases y que implementaría un paquete de alivio fiscal para las provincias. Para conservar la identidad de su discurso anti política, aseguró que no tenía demasiadas esperanzas en que el pacto se concretara y que esperaba que la dirigencia lo sorprenda. Trasladó la responsabilidad, mantuvo su cuota de picante y abrió el juego para sentarse a negociar. Un combo con resultado positivo.
Hay una irrealidad escondida en el discurso presidencial. Lejos de deponer sus intereses, lo que hicieron, tanto los gobernadores como el Gobierno, fue poner sobre la mesa los intereses reales para buscar un punto de acuerdo.
Los mandatarios del norte del país y Francos se sentaron a negociar para abrir el camino a un acuerdo que, en términos más pomposos, Milei denominó como “Pacto del 25 de Mayo”.
Allí incluyó, en 10 puntos, varios de los temas que estaban en la ley que fracasó y en el DNU que, en gran medida, está frenado por la Justicia. Equilibrio fiscal, rediscusión de la coparticipación federal, reforma tributaria, reducción del gasto público, reforma laboral, reforma política y reforma previsional, entre otros ejes.
La reunión en Salta duró cerca de dos horas. Sáenz le planteó a Francos lo que ya había hablado previamente con los gobernadores. Lo mejor para empezar a diluir la crisis política era que cada uno pusiera sobre la mesa lo que necesitaba, encontrar el equilibrio y llegar a un acuerdo. “¿Qué es lo más importante de la ley que necesitan?”, fue una de las preguntas que se hizo en esa mesa chica. “Necesitamos certezas de los fondos que van a mandar y los recursos con los que vamos a poder contar para gobernar”, fue una de las afirmaciones que clarificaron la conversación.
Los gobernadores quieren definiciones concretas sobre el futuro de la coparticipación del Impuesto País, los vencimientos de los fondos fiduciarios, si van a poder sacar créditos para pagar deuda en dólares y cómo podrán sustituir los ingresos que perdieron con la eliminación del Impuesto a las Ganancias el año pasado. Quieren certezas para gestionar. Precisiones que atraviesen el relato libertario de las redes sociales.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, con el ministro del Interior, Guillermo Francos
Además, piden que sea una negociación en buenos términos, sin agresiones, ni chicanas. Desde la Casa Rosada dejan trascender que las provincias están necesitadas de fondos y que entendieron que el conflicto con el Presidente no los lleva a ningún lado. Llegó el momento de sincerar los requisitos y mostrar las cartas. La voluntad de los gobernadores será una parte de la negociación. La otra estará asentada sobre la cintura y la praxis política del gobierno nacional para poder consolidar los puntos de encuentros.
Fuente: Infobae





