La sahumada es una antigua ceremonia prehispánica de limpieza espiritual y energética . En casas, oficinas y comercios ya alistan la ruda, el romero, el incienso y la chacha para recibir el mes de la Pachamama. La salud y el trabajo aparecen como el principal deseo de los salteños.
DANIEL SALMORAL.- El aroma de las hierbas comenzará a sentirse este sábado desde muy temprano.
En algunos hogares salteños, el humo saldrá por las ventanas; en otros recorrerá cocinas, dormitorios, patios y galerías.
También atravesará oficinas, almacenes, talleres y comercios. Es que en esta región del país, en cada 1 de agosto miles de personas volverán a sahumar sus espacios para ahuyentar las malas energías, agradecer lo recibido y realizar pedidos especiales a la Pachamama.
La sahumada es una antigua ceremonia prehispánica de limpieza espiritual y energética. El humo de las plantas, flores y resinas es utilizado para purificar los ambientes, proteger los bienes materiales y acompañar los deseos más íntimos de quienes participan de la ceremonia.
En Salta, la práctica mantiene un profundo vínculo con la Pachamama, la Madre Tierra que durante agosto recibe agradecimientos, comidas, bebidas y pedidos.
Un cuidadoso ritual

Con movimientos circulares y en el sentido de las agujas del reloj, se pasa por cada habitación, procurando que el humo llegue a todos los rincones. Mientras tanto, quienes se encuentran en el lugar agradecen, inhalan suavemente las emanaciones y hacen sus pedidos.

El significado de cada planta
Cada planta tiene un significado particular. Al romero, por ejemplo, se le atribuye la capacidad de sanar, liberar y abrir los corazones cerrados. La salvia, en tanto, es utilizada para eliminar energías negativas, mientras que la lavanda ayuda a recuperar el equilibrio y atraer el amor.
La manzanilla es elegida para calmar el espíritu y liberar tensiones. La albahaca, por su parte, está relacionada con la fortuna, el éxito y las reconciliaciones. El laurel representa protección, mientras que las rosas son vinculadas con la intuición, la pasión y los afectos.
Una de las combinaciones más tradicionales reúne ruda, romero e incienso. La mezcla es utilizada para pedir protección, equilibrio emocional y armonía espiritual. Quienes conocen este tipo de prácticas aseguran que también permite “rejuvenecer el aura” y renovar la energía de los ambientes.

El maestro de ceremonia, que puede ser un chamán, cacique o referente espiritual, es el responsable de abrir y cerrar el acto de ofrenda. A su lado se encuentra el “chachero”, una figura fundamental para mantener encendida la chacha durante toda la ceremonia. La planta se coloca generalmente sobre la tierra y debe mantenerse humeando durante una o dos horas, o el tiempo necesario para que todos los participantes puedan acercarse, recibir el humo y pedir protección para sus seres queridos, animales, casas y pertenencias.

La tarea no es sencilla, ya que la chacha debe estar verde para producir mucho humo, pero nunca llamas. Si el fuego aparece, debe ser sofocado rápidamente. La tradición señala que, si la quemazón se descontrola, el chachero debe pagar una “multa”, que consiste en tomar un trago de alcohol.
Para cumplir correctamente con su función se necesita experiencia, paciencia y destreza. El chachero debe alimentar el montículo, controlar el humo y evitar que la planta se apague, mientras decenas de personas pasan a su alrededor. Durante la ceremonia también se abre un pozo en la tierra y se colocan las ofrendas. A la Pachamama se le entrega lo mejor que se obtuvo durante el año: verduras, frutas, comidas preparadas, carne de cordero o llama, hojas de coca, cigarrillos y bebidas.
Los preparativos
Los preparativos comienzan varios días antes y las familias no escatiman esfuerzos. Las botellas ofrecidas deben ser nuevas y los alimentos se eligen con especial cuidado, como una manera de demostrar respeto y gratitud.

En muchos rituales también se desentierran las botellas que fueron entregadas el año anterior. Si aparecen con menos líquido, se interpreta que la Madre Tierra y los espíritus de los antepasados aceptaron la ofrenda y bebieron de ella.
Cada detalle es observado como una señal. Si la chacha se apaga repetidas veces, puede ser interpretado como una advertencia. Si las botellas aparecen casi vacías, se considera un buen augurio, porque la Pacha quedó satisfecha y puede esperarse un año de abundancia. “Si el nivel bajó, quiere decir que los ancestros bebieron con ganas y que la Madre Tierra está contenta. Si no, agarrate Catalina”, señaló David Muñoz, viejo chachero del interior.
Así, entre humo, hierbas, coca, bebidas y alimentos, Salta volverá a honrar a la Pachamama. Algunos lo harán en grandes ceremonias comunitarias; otros, en la intimidad de sus casas, con una lata y un puñado de romero.
En todos los casos, el sentido será el mismo, el de limpiar lo malo, agradecer lo recibido y pedirle a la Madre Tierra que no falten la salud, el trabajo, el alimento y la protección durante el nuevo ciclo.
Fuente: El Tribuno





