DANIEL SALMORAL.- JP Morgan Chase Institute, la reconocida empresa financiera global en un minucioso estudio, concluyó que todas las empresas o comercios que «dependen de la circulación de personas para funcionar, como hoteles o restaurantes, están más en peligro de cerrar sus puertas en esta crisis«.
«Los restaurantes sólo tienen caja para 16 días, aunque algunos encontraron la posibilidad de reconvertirse y operar a través de delivery, pero muchos ya cerraron sus puertas por no poder costear la operación y la baja demanda. Otros servicios, como las peluquerías o las tiendas de ropa, también cuentan con poco margen: tienen entre 19 y 21 días de gracia», dice otra parte del importante estudio y concluye diciendo que «la mayoría de las Pyme no podrán soportar los efectos de la crisis por el coronavirus más allá de 27 días, aunque un cuarto de ellas no llegarán ni a 13».
Ante este panorama, la gran incógnita es saber qué pasará en Salta que tiene una economía deprimida; gran cantidad de trabajo en negro y un elevado comercio informal o «trucho» que opera de manera clandestina, aunque con la «vista gorda» oficial, desde hace décadas.
La crisis sanitaria y económica que el coronavirus trajo a todos lo países, ya se sabe que dejará secuelas por ahora impredecibles y que, como es lógico, golpeará más fuerte a quienes ya estaban en situación delicada.
Este es particularmente el caso de nuestra provincia que después de 12 años de gobierno de Juan Manuel Urtubey y su gente, se encuentra muy comprometida en materia social y sanitaria, pero además con una situación financiera delicada que obliga al nuevo gobierno de Gustavo Sáenz, a buscar refinanciamiento y ayuda nacional, a fin de hacer frente a sus obligaciones corrientes.
Para colmo, y producto del abandono sanitario y social que el anterior gobierno tuvo con el norte provincial, sobre todo con las comunidades de pueblos originarios, trajo como consecuencia el estallido sociosanitario que provocó, hasta ahora, 12 niños wichis muertos por deshidratación y desnutrición.
De esta forma, la joven gestión de Sáenz tuvo que priorizar en atender los temas de salud por sobre cualquier otro, y eso le ha consumido, de manera acelerada, sus primeros 100 días de gobierno, que en otras circunstancias son los que todos los gobernantes utilizan para darle su «touch» personal a lo que será su tarea.
En el caso de Sáenz, desde que asumió está lidiando con los temas sanitarios.
Muertes de niños por falta de agua y comida; casos de dengue y ahora coronavirus.
Para otros temas no tuvo demasiado tiempo, aunque de todas maneras se las ingenió para aumentar los ministros de la Corte de Justicia y a la vez proponer los nombres de a quienes quiere sentados en las importantes poltronas.
Aparte de eso, gestionar fondos ante el gobierno nacional, contener la ansiedad de una sociedad temerosa no solo del virus invisible que mata sino también por su futuro, fue otra parte de su labor como gobernador, hasta ahora.
Delicado cuadro económico-financiero
Al comienzo de esta columna, citamos el informe de JP Morgan y eso nos permite vislumbrar qué consecuencias puede acarrear esta pandemia a la provincia.
Ya son miles los salteños que han quedado afuera del circuito laboral y por ahora resisten con la esperanza que tanto los gobiernos municipales, de la provincia y la nación, irán a su rescate.
Estiman que no los dejarán abandonados a su suerte y se encomiendan a sus dioses para que el virus corona no se los lleve pero tampoco la desocupación y el hambre que viene atrás.
Muchos de ellos eran, hasta antes de la llegada de la plaga, sólo sobrevivientes de un sistema perverso que ya los había excluido de los trabajos formales, pero que por lo menos les permitía, a través de la «diaria», mantener la cabeza fuera del agua.
Ahora, con la enorme paralización de tareas, incluídas las más sencillas, la incertidumbre se adueñó de la vida de muchos por eso lo único que les queda es mantener la esperanza y confiar en que el Estado no se olvidará de ellos.
Mientras tanto, economistas salteños, como el diputado provincial, Julio Moreno, ya adelantaron que una vez superada la crisis del mal que vino de China, será necesario que la provincia recurra a fuentes de financiamiento fuera del circuito tradicional, por eso adelantó en el programa «7 PM» durante la semana, que desde su bloque, junto a su par, Carlos Zapata, van a presentar un proyecto de ley para que Salta recurra a la emisión de un bono, una cuasi moneda, similar a la que utilizó Roberto Romero durante su gobierno, en la década del ’80.
Según el legislador «olmedista», ya son varias las provincias argentinas que han hecho conocer su intención de apelar a esta herramienta financiera, como única forma de evitar caer en situaciones sociales complicadas.
«La Nación ayudará, seguramente, pero harán falta más recursos para equilibrar las cosas en la provincia cuando el coronavirus sea controlado», comentó el legislador provincial en el programa político.
Lo que sostiene el doctor en Economía, no es más que un dato de la realidad: la crisis sociosanitaria dejará también una crisis económica y financiera difícil de manejar.
Es lógico, la realización de obras de infraestructura como la construcción de pozos de agua en el norte; la atención alimentaria y sanitaria por la falta de agua y comida, más la campaña contra el dengue y lo del coronavirus, pulverizó los recursos provinciales y habrá que conseguirlos a cómo dé lugar para seguir llevando adelante la gestión.
Por eso, no solamente diputados y senadores estarán atentos al mensaje que por primera vez en la historia de manera virtual, brindará el gobernador Gustavo Sáenz el venidero 1 de Abril.
También la ciudadanía salteña espera saber qué dirá el primer mandatario cuando inaugure el período ordinario de sesiones de la Legislatura.
Seguramente, querrá que Sáenz le diga, sin anestesia, qué provincia recibió de su antecesor.
Querrá saber qué pasó con los millonarios créditos en dólares que se pidieron para llevar adelante la reparación histórica del norte, pero que al parecer sirvieron para cualquier otra cosa menos para eso.
También le interesará saber si durante su gestión habrá lugar para la meritocracia, palabra muy poco tenida en cuenta por los gobernantes en los últimos tiempos.
Seguro tendrá interés, además, en saber, si los que se quedaron con los dineros públicos pagarán por sus delitos o quedarán impunes.
Necesitará saber si seguirá trabajando codo a codo con la intendenta Bettina Romero y el resto de los jefes comunales, más allá de escaramuzas que pudieran aparecer en el camino.
Pero sobre todo, estará ansiosa por escuchar que seguirá al lado de los salteños más indefensos, como lo hizo en estos tiempos de tanta muerte y virus.
El 1 de Abril, cuando hable ante el parlamento salteño para todos los ciudadanos, será necesario que reafirme su compromiso de gobernar con todos y para todos.
Más allá de la sed, del hambre, del dengue, del coronavirus y sobre todo de los detractores, oportunistas y corruptos.






