DANIEL SALMORAL.- La política, tal como la conocemos a diario, ha pasado a un segundo plano.
Toda la escena, la ocupa el coronavirus.
Este virus, desconocido para la mayoría de los mortales, está generando pánico y amenaza con alterar la vida de los habitantes del planeta hasta límites desconocidos.
En nuestra aldea, Salta, las cosas no difieren con lo que debe pasar en otro lugar del mundo pero para nosotros, esto del coronavirus en los primeros meses de este año 2020, ya viene siendo «como mucho».
Resulta «como mucho» porque Salta está viviendo la emergencia sociosanitaria producto del saqueo de bienes destinados a los más vulnerables, habitantes de las comunidades aborígenes del norte de la provincia, que llevaron adelante con descaro absoluto el ex tres veces gobernador, Juan Manuel Urtubey y su troupe de inútiles y mentirosos.
Cómo si con eso no bastara, la provincia y la región tienen, como todos los años desde hace décadas, a un visitante peligroso: el dengue, que ha dejado los primeros planos en los medios de comunicación pero no por eso quiere decir que haya desaparecido.
Sin embargo, y a pesar de estos males, en el mundo de la política, suceden cosas.
Entre esas cosas, está la inexplicable actitud de los denominados docentes «autoconvocados» que siguen deambulando por la ciudad como fantasmas, con un reclamo que cada vez encuentra menos adherentes entre sus propias filas.
Si bien es cierto siguen diciendo que reclaman por todos los educadores, la realidad muestra que, claramente, lo que en realidad defienden son posiciones de poder en su propio seno,
Esto sale a la luz cuando sostienen que uno de los puntos que solicita, es declarar, «personas no gratas», a dos profesores: Patricia Caliva y Carlos Murga, por haber dicho que la oferta salarial del Gobierno era razonable.
Así las cosas, están a la espera del anuncio presidencial, que acataría el gobierno provincial, sobre la suspensión de las actividades educativas en todo el país.
Cuando se haga este anuncio, se irán a sus casas y volverían a deambular, entre la Plaza 9 de Julio y Aunor, cuando se reinicie la actividad escolar.
Para la mayoría de los salteños, por no decir para todos, quedó también en evidencia que lo que buscan en verdad, es esmerilar a un gobierno que muchos salteños entienden que ha hecho una oferta realista y cumplible, a la vez que dejó en claro que está dispuesto a seguir dialogando pero con los chicos en las aulas recibiendo de sus maestros la educación que corresponde.

Un veterano dirigente sindical que supo encabezar encarnizadas luchas en décadas pasadas, comentaba que cuando una lucha pierde apoyo social ya no tiene sentido seguirla llevando de la misma manera, porque ya perdió su efectividad.
Se supone, ante esta verdad, que aquellos docentes que aún reniegan de lo ofrecido por las autoridades provinciales, deberían buscar nuevas maneras de reclamar sin perjudicar a los alumnos más vulnerables, que son los que pueblan las escuelas públicas.
Por otro lado, tampoco el coronavirus impidió que se generen expectativas por lo que será el mensaje que el primer mandatario, Gustavo Sáenz, dejará ante la Asamblea Legislativa el venidero 1 de Abril cuando inaugure el año legislativo en la provincia.
En sectores políticos de la oposición especialmente, pero también sociales, hay un manifiesto interés por saber que dirá Sáenz sobre el estado en el que recibió la provincia de manos de su antecesor.
Buena parte de ellos, aguardan que el nuevo Gobernador les diga cómo está la provincia en materia económica – financiera y que les informe, si ya lo sabe, que pasó con los préstamos millonarios en dólares que contrajo la provincia a manos del trio Juan Manuel Urtubey – Carlos Parodi – «Charly» Abeleira, que se supone serían para hacer obras de infraestructura, imprescindibles, en los abandonados departamentos del norte provincial.

En materia de salud, no hará falta que el Gobernador les cuente a los legisladores y a los salteños que provincia recibió.
Las más de diez muertes de pequeños wichis, ya lo han dicho todo.
También, hay ansiedad por saber si Sáenz formalizará el llamado a la reforma de la Constitución provincial.
Hasta ahora, sólo han sido adelantos, pero otra cosa será cuando el Gobernador le de, a ese tema, status de proyecto de ley.
Además, siempre en el terreno de la política pura, se espera ver que reacción tendrán las serias y explosivas denuncias que realizó en las redes sociales y programas radiales, el ex concejal del Partido de la Victoria, Martín del Frari, cuando se supo que con su renuncia al cargo de asesor legislativo en el Senado de la Nación, fulminó a la cúpula de ese partido, llámese Sergio «Oso» Leavy y Nora Jiménez, y los acusó de nombrar y «acomodar» parientes en las plantillas de asesores de la Cámara Alta con salarios por arriba de los cien mil pesos mensuales.

«Esos cargos, se supone que eran para los compañeros que vienen militando en el partido desde hace mucho tiempo y que necesitan contar con un ingreso después de luchar tanto tiempo y no para los parientes directos de los legisladores. Eso es lo que rechazo y denuncio en las redes, expresó Del Frari en programas radiales durante la semana.
Pero ya con la incertidumbre de saber si por el virus que vino de China se suspenderá todo en nuestra ciudad como en el resto del mundo. los ciudadanos esperan.
No se sabe qué, pero esperan.
Sin embargo, ante tanto temor y desconocimiento sobre este ya famoso virus, la voz de un prestigioso científico argentino radicado en Europa desde hace más de cuarenta años, alteró todo lo escuchado hasta aquí y generó esperanzas.
Según, Pablo Goldschmidt, «el pánico que se está generando en torno a la cepa de coronavirus identificado en China (COVID-19) es tan injustificado como el que se creó en 2003 con el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) o en 2009 con el virus de la influenza A (H1N1)».
¿Será verdad lo que sostiene este respetado hombre de ciencia?
Por el bien de la humanidad toda, esperemos que si.
Como vemos, el coronavirus y también el dengue lo ocupan todo pero, la política, la nuestra, la de todos los días, se las sigue ingeniando para ocupar su lugar en el mundo.
Al menos, entre los salteños…






