Esta semana, la guerra interna libertaria dejó ver que no son mejores que los que pasaron. Por ahora la gestión está esperanzada en la tregua que le dará el Mundial de Futbol pero no debería confiarse. Varios indicios adelantan que cuanto eso pase, las exigencias sociales crecerán. Bolivia debería ser una cuestión a tener muy presente.
DANIEL SALMORAL.- Estos días mostraron el verdadero rostro de quienes gobiernan.
El rejuntado de funcionarios y legisladores se envolvieron en riñas internas, desnudando una preocupante fragilidad intelectual y una feroz voracidad por conseguir beneficios personales, mientras la sociedad sigue aguantando la quita de derechos y el saqueo interminable a sus escasos ingresos.
Sin vergüenza alguna y dejando ver que provienen del inagotable mercado del lumpenaje intelectual, los libertarios por estas horas se matan entre ellos buscando sobrevivir en un escenario donde la solidaridad y la empatía no existen, porque muchos saben que esta será la única oportunidad que tendrán de gozar los privilegios que dan los cargos públicos de jerarquía.
El concepto lumpen proviene del alemán Lumpenproletariat (traducido como «proletariado de harapos») y fue popularizado por Karl Marx y Friedrich Engels en el siglo XIX.
El marxismo fue el primero en usarlo para referirse a individuos desclasados que no se integran al sistema productivo, tales como mendigos, indigentes, prostitutas y delincuentes, aunque en la actualidad en el lenguaje urbano de países como Argentina se lo utiliza para referirse de manera despectiva a personas sin dinero, con escasa educación, con comportamientos antisociales, pero ávidos de llegar a despachos alfombrados y bancas legislativas confortables.
Observando a la elite gobernante en despachos ejecutivos y recintos legislativos, resulta fácil darse cuenta que son parte de lo que Marx y Engels definían como un sector social que buscaba vivir bien pero sin esforzarse demasiado.
En este tiempo, la troupe libertaria de esa condición la encabeza la hermana presidencial acompañada por Manuel Adorni quien representa la viva imagen del inescrupuloso que tiene como fin hacer un culto del hedonismo, a costa del sacrificio ajeno.
Convencidos que no deben explicaciones a nadie, la Secretaria de la Presidencia y el Jefe de Gabinete ostentan sus privilegios sin decir nada de los hechos de corrupción que se sospecha cometieron, demostrando un nulo compromiso democrático e interés por llevar como estandarte en la función pública la transparencia.
En el mundo de redes en el que viven ellos y otros, están convencidos que dar explicaciones no es necesario cuando en verdad en una república con estado de derecho pleno, rendir cuentas no es una cuestión voluntariosa sino obligatoria para con los ciudadanos.
El Presidente con sus dichos y gestos contribuyó sobremanera estos días para que se bastardeen los principios republicanos consagrados en la Carta Magna, más aún cuando llegó al gobierno con la promesa de desterrar para siempre esas prácticas que matan la confianza en los gobernantes.
El caso $LIBRA que ahora vuelve a cobrar vigencia y el de la ausencia de declaración jurada de bienes por parte de los Milei y Adorni, son los temas que entre otros, como los sobreprecios en prestaciones a la discapacidad, están instalados como «espada de Damocles» sobre la gestión libertaria y amenaza, más cerca que lejos, con dinamitar el espacio.
Eso, sumado a la delicada situación social agravada por los recortes millonarios a cuestiones esenciales como salud y educación se va comiendo la paciencia ciudadana y adelanta que luego del paréntesis del Mundial de Futbol las cosas podrían complicarse en demasía para el gobierno.
Por ahora, ningún funcionario dijo nada sobre la grave situación por la que transita Bolivia donde en solo seis meses de mandato el presidente Rodrigo Paz parecería estar jaqueado por el intento golpista de Evo Morales, pero por sobre todo por la gente de a pie quien desde la calle le está diciendo que su política de ajuste severo, inspirada en la que hace Milei en Argentina, allá no tendrá futuro.
«Los bolivianos marcan el camino. Con ese pueblo no se jode. Por encima de Evo (Morales), es la propia gente la que le dice a su Presidente que la quita de derechos y el ajuste brutal que quiere instalar al estilo Milei no será aceptado», le dice a este diarioweb un analista político del país vecino que conoce profundamente la idiosincrasia del pueblo boliviano.
«Cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar», es un popular refrán español.
Significa que cuando ves que alguien cercano a ti atraviesa una situación difícil, peligrosa o desagradable, debes tomar precauciones para que no te ocurra lo mismo.
Se supone entonces que lo que pasa en Bolivia debería estar en la consideración de la gestión libertaria, pero por ahora nadie desde la Casa Rosada o La Libertad Avanza dijo algo al respecto.
Un ex funcionario salteño sobre la cuestión arriesgó una opinión diciendo que «el mundial será una tregua social pero después se abrirá el infierno», despertando comentarios diversos en la mesa de café en la que la lanzó.
Epílogo
Fuera de esas lecturas, la realidad indica que por ahora esa predicción no aparece cercana lo que no significa que el malestar social reflejado en las encuestas no pueda pasar a otro terreno, si el gobierno insiste con la «motosierra 3» que en estos días maneja sin complejos, Federico Sturzenegger.
En las provincias, el impacto por la quita de subsidios a las facturas de gas todavía no golpeó pero es seguro que a partir del mes entrante comenzará a doler en los bolsillos y habrá que ver que reacciones genera.
La confianza del ministro Luis «Toto» Caputo que el Presidente será reelecto el año que viene en primera vuelta suena más como una expresión de deseo, que como un dato de la realidad.
Pero de nuevo, desde el oficialismo insisten que la principal confianza en el triunfo está en la vereda de enfrente.
«Los kirchneristas son quienes con su simple presencia ya anticipan que la gente otra vez, en defensa propia, seguirá votando por nosotros», afirma un legislador libertario.
En verdad, parece que deberían mirar menos a los kukas y más a su propio lumpenaje, que son tan piantavotos como los otros.






