DANIEL SALMORAL.- La destrucción pareciera ser la hoja de ruta de este Gobierno Nacional.
Sumamos a una evidente desidia, una elemental falta de capacidad de conducción y un manifiesto deseo de encolumnar o conformar al pueblo en un numeroso rebaño sumiso y complaciente.
Para ello continua su direccionamiento hacia una profundización del alto grado de ignorancia del pueblo sustentado en sutiles engaños a partir de un discurso falaz en todos los órdenes.
No podemos siquiera manifestar que se obra con sentido común por cuanto la falta de racionalidad de la mayoría de sus actos está muy lejos de demostrarlo.
Para ello cuenta con una capacidad de destrucción al más alto nivel que se inicia a partir de las instituciones de la República y que avanza hacia el sector de la producción y del comercio.
El sector privado que con su abultada carga impositiva está sosteniendo a este descomunal monstruo en que se está convirtiendo el Estado, está viendo menguar sus fuerzas con el cierre de empresas y con la salida de otras hacia mejores estándares que le ofrecen países con un elevado sentido del criterio empresario.
Sin ir más lejos, cruzando tan solo el Río de la Plata encontramos al Presidente de un país como Uruguay que abre las puertas a los argentinos que quieran radicarse, para lo cual le brinda ventajas impositivas y le facilita los medios para su radicación. Lo propio se hace conocer a profesionales independientes y ciudadanos en general que deseen incorporarse a la sociedad uruguaya. Y como este ejemplo hay muchos más.
Nuestro gobierno Nac & Pop está en las antípodas de lo que significa una propuesta de desarrollo sustentable. Atado a obsoletas recetas de una anacrónica economía donde las palabras oferta y demanda suenas perimidas y carentes de relevancia, tiene como único objetivo la reducción drástica y sistemática del poder adquisitivo llevando a la sociedad a un grado de dependencia hacia el Estado de manera humillante.
Su política es la de quitar toda dignidad al ciudadano alejándolo de un trabajo que es incapaz de generar y que por otra parte no le interesa ya que la dependencia total y absoluta hacia el Estado le asegura un caudal de votos que le permitirá entronizarse en el poder.
Su afán destructor llegó hasta el propio Partido Justicialista que utilizó como hábil trampolín para acceder al poder, no debiendo olvidar que quienes están ahora en el Gobierno trataron de acceder al mismo a través de la violencia setentista y fueron expulsados de la Plaza de Mayo por el propio Presidente Perón el 1° de mayo de 1974. ESTO NO ME LO CONTARON, ESTO LO VIVÍ.
Los argentinos de bien tenemos la obligación moral y patriótica de salvaguardar nuestros derechos constitucionales. que hoy se pretenden avasallar bajo oscuros designios.
En estos cruciales momentos surge como imperiosa necesidad recurrir a la lectura de nuestra Constitución Nacional para consustanciarnos con sus principios y tener plena conciencia de la fuerza jurídica que nos ampara.
Pensar que hace unas décadas don Arturo Illia había expresado que para gobernar solo era menester contar con dos cosas: CONSTITUCIÓN y HONESTIDAD. Cuánta razón tenía.
Para cerrar este comentario en el marco ya expresado quiero hacerlo con esta reflexión en sentido positivo:
Si una semilla tiene el potencial de un bosque, sembremos buenas ideas y acciones y guardaremos siempre la esperanza de un país y un mundo mejor.
DIOS salve a Argentina.
Fuente: danielsalmoral.com.ar





