Este lunes en nuestro país, también en la provincia y la ciudad, el paisaje urbano empezará de a poco a recuperar su rostro habitual porque algunas actividades sortearán las barreras de la cuarentena y volverán a funcionar, aunque con limitaciones,
Para eso, el gobernador de la provincia, Gustavo Sáenz, elevó a la Jefatura de Gabinete del gobierno nacional un dossier donde solicita el visto bueno para que determinadas tareas, por ahora, puedan regresar aunque con restricciones y cumpliendo de manera estricta, las recomendaciones para evitar situaciones de contagios del COVID-19.
Esto es lo que esperaban y pidieron prácticamente todos, pero desde este lunes 20 solamente algunas podrán retomar labores.
Sin dudas que por las autorizaciones que a cuenta gotas el gobierno de Alberto Fernández va otorgando, la parte de restaurantes y casas de comida podrán abrir en casi un 60%, pero bajo la modalidad de entregas delivery ya que todavía no hay chances de que esos lugares tengan, como siempre, comensales en sus mesas.

«Esto es un alivio aún cuando no podamos abrir. La posibilidad de poner la cocina a trabajar y poder llevar la comida a la casa a nuestros clientes es, después de tantos días de estar cerrados totalmente y con tanta incertidumbre sobre lo que vendrá, una verdadera bendición», era el comentario que hacía el dueño de un conocido restaurante y parrilla de la zona de plaza Alvarado, quien todos los días, en especial los fines de semana, colmaba sus mesas.
No obstante esta pequeña luz de esperanza en el largo y negro túnel, la desgastante cuarentena, que al parecer finalmente será una «verdadera cuarentena», ya ha dejado secuelas, quizás irreversibles, en no pocos sectores de la sociedad comercial y empresaria.
El obligado confinamiento ya ha condenado a muchos hombres y mujeres a pensar, laboralmente hablando, qué será de sus vidas cuando algún día pase la pandemia.
A través de testimonios dejados en programas de radio, TV y también en medios gráficos y redes sociales, han hecho saber de sus temores porque nada les indica que podrán recuperar sus puestos de trabajo, quienes los tenían, de conseguirlo quienes no, y de volver a sus tareas como cuentapropistas, otros.
Por eso es que desde el gobierno de la provincia que conduce Gustavo Sáenz, se ha trabajado tanto en el terreno como en la Nación, para buscar las herramientas financieras necesarias a fin de no dejar a comercios y empresas a la deriva y librados a su propia suerte.
El drama del hambre
Pero previo a ocuparse de ese tema, por estas horas lo más importante es mitigar las necesidades de todos los días que tienen miles de salteños que quedaron al margen de todo.
Por eso es que el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia y también desde el gobierno de la ciudad a cargo de Bettina Romero, por medio de la Secretaría de Desarrollo Humano, se trabaja por estas horas en asistir con alimentos a los habitantes de numerosos barrios que contienen a familias a las que les falta lo más elemental: la comida diaria.
Eso implica destinar millones de pesos que llegan de manera directa en forma de platos de comidas a comedores comunitarios, hoy por hoy convertidos en lugares donde los más pobres encuentran algo de consuelo a sus pesares cotidianos.

Quizás, en sus tristes vidas, un plato de comida sea hoy el único consuelo que pueden tener en medio de esta pandemia asesina.
No obstante este panorama sombrío, la posibilidad que comienza a abrirse este lunes 20 con el retorno de algunas tareas, permite tener la esperanza de que las cosas vuelvan a ser como eran antes, lo más pronto posible.
Medidas concretas
Mientras esto ocurre en la vida de la gente de a pie, en las esferas del poder la ocupación de los gobernantes, al menos de aquellos que en verdad están buscando soluciones para superar la crisis y no réditos políticos de baja estofa con medidas irracionales y oportunistas propias de los que tomaron la política y los cargos legislativos por asalto, pasa por buscar aliados que ayuden a los sectores productivos a superar la coyuntura y además mirar lo que vendrá.
Por eso Sáenz se reunió con los banqueros asentados en la provincia, para decirles que llegó la hora de que abran sus «billeteras» y brinden a las Pymes, más que nada, la asistencia financiera que les hace falta para no fenecer junto a miles de puestos de trabajo bajo el paso arrollador del COVID-19 por este Valle de Lerma.
El apoyo que pidió el gobernador a las entidades financieras, es lo que se tenía que hacer.
Han sido los bancos, en todos estos años en los que cientos de miles de pequeños comercios y empresas se han ido por el caño, quienes han llenado sus tesoros y por eso, ahora que este virus amenaza con terminar con todo, es necesario que devuelvan parte de lo mucho que humildes trabajadores le han transferido por décadas.

«El Banco Macro, como agente financiero de la provincia, viene ganando millones de pesos todos los meses en concepto de comisiones e intereses altísimos que le cobra a prácticamente todos los empleados públicos de la provincia que tienen préstamos personales en esa entidad. Desde hace casi veinte años es así, por eso ahora debe poner lo que haga falta para evitar la desaparición de muchas empresas y comercios salteños junto a los puestos de trabajo», fue la reflexión que dejó un ex funcionario del desaparecido ex Banco Provincial de Salta.
Para la semana que se inicia, está previsto que desde el gobierno provincial se anuncien medidas concretas de apoyo a comercios y empresas salteñas por parte de los bancos y también del Consejo Federal de Inversiones adónde Sáenz también fue a «pasar la gorra».
Del CFI, el primer mandatario provincial consiguió una línea de créditos para Pymes con tasas de 8,84%, tomando hasta $400 mil.
Otra línea para capital de trabajo tendrá un monto máximo de $2.500.000 con una tasa del 17,68%.
Del gobierno nacional, un sistema de financiamiento para la finalización de la obra pública en marcha y propuso la excepción a actividades comerciales, profesionales e industriales al aislamiento social desde el 20 de abril.
Además de ello, la autorización concreta para que el comercio minorista comience este lunes a realizar ventas a través de plataformas del comercio electrónico, venta telefónica y otros mecanismos que no requieran contacto entre vendedor y comprador.

El proceso industrial del tabaco, también logró incluirlo, al igual que la atención médica con turno previo, ópticas, empresas de seguros, pinturerías, venta de materiales para la construcción, trabajos profesionales como contadores, abogados, ingenieros, etc.
A todo esto y de manera especial, se espera que Sáenz cuente en este inicio de semana, que arrimará para quienes se dedican al turismo, uno de los rubros más castigados a causa del coronavirus, particularmente en Salta.
Cómo se ve, todas las expectativas están puestas en esta semana que resultará clave para retomar, aunque con limitaciones, varias actividades pero para eso hará falta no bajar la guardia en las medidas de prevención del virus.
Tiempo de barbijos
A pesar que en Salta está en plena vigencia la obligatoriedad para que el barbijo o «tapaboca» sea usado por todos los que salgan a la calle, sean niños, jóvenes, adultos o viejos, la realidad muestra que hay muchos que, por diferentes razones, no cumplen con la norma.
Más allá de ser una ley y una cuestión de salud pública y que por lo tanto debería ser acatada, la realidad muestra que no es así,
A pesar de existir penalidades para los infractores, es preocupante ver a decenas de salteños en las calles desprovistos de ellos.
Es sobre todo entre los jóvenes donde se nota una mayor vocación para burlar la ley.
Algunos de ellos, cuando se les reclamó por no usarlos en la vía pública, contestaron: «púdrete, esa cagada es para que la usen los viejos chotos».

Otros, dieron lugar para la reflexión ingeniosa del conocido filósofo urbano, J.Z. cuando en las redes sociales escribió: «De los creadores de casco en el brazo, ahora llega barbijo en el cogote», un verdadero clásico por estos días.
¿Hará falta amenazar con mayores castigos para quienes no acaten lo dispuesto por el DNU sobre su uso?
Al parecer si y entonces habrá que aumentar el monto de la multa para quienes no salgan a la calle con ellos y los usen correctamente.
Para el final, queda decir que se sabe que el encierro altera conductas, y eso sería al parecer lo que está provocando la lamentable cantidad de causas por violencia de género; intrafamiliar y femicidios que está instruyendo el Ministerio Público Fiscal en esta cuarentena.
Allí tampoco las campañas para evitar esos hechos miserables, ni las penas contempladas para castigarlos, sirven para frenarlas.
Días de miedo, pena y angustia son los que se viven.
La posibilidad de volver desde este lunes 20 de abril a nuestras vidas, hoy perdidas, genera esperanza.
Esperemos, en base a nuestra conducta colectiva, que no haya contagios que obliguen a volver todo atrás.
Depende de nosotros.
Sería bueno entonces, que no nos defraudemos.





