El alto contenido machista del femicidio nos indica que no se puede separar del mundo cotidiano, que padece de estructuras sociales, culturales, políticas, religiosas y económicas, resquebrajadas, incomunicativas y consumistas que potencian los conflictos humanos. Y en femicidios injustificables.
DANIEL SALMORAL.- Siempre intento separar los sentimientos de los hechos.
Pero el femicidio lo hace imposible. Ese macho asesino que pretende monopolizar el poder y moralizar los derechos, truncando la vida, no merece llamarse humano.
Esa obsesión de decidir sobre nuestros cuerpos es obscena, perversa y marcada por una pulsión de muerte incontrolable, con aquellas que se atreven y deciden vivir con la libertad que le otorgan sus derechos.
El alto contenido machista del femicidio nos indica que no se puede separar del mundo cotidiano, que padece de estructuras sociales, culturales, políticas, religiosas y económicas, resquebrajadas, incomunicativas y consumistas que potencian los conflictos humanos. Y en femicidios injustificables.
De lo que estoy segura, es que cada vez es más visible, a través de estos sucesos cruentos, que existe el miedo masculino frente a las mujeres que deciden por su cuenta romper los mandatos de sujeción que por siglos nos impuso el patriarcado.
*La autora es secretaria de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Salta
Fuente: Instagram





