El relato mileísta sobre que sacaron a 12 millones de argentinos de la pobreza choca con la realidad. El número de comedores comunitarios sigue creciendo al igual que la gente en situación de calle. Cristina, ignorando que está presa, le dice al peronismo que el gobierno debe discutir con ella la reforma laboral. Dos argentinas: la del gobierno y la de la gente.
DANIEL SALMORAL.- En el despacho presidencial y en el de los funcionarios de Casa Rosada el optimismo es desbordante.
Allí todo es confianza sobre la marcha de los proyectos de Presupuesto 2026 y de Modernización Laboral (así llama el oficialismo a la Reforma Laboral), a pesar de los anuncios de una nueva movilización que se llevará a cabo el 18 de diciembre hacia Plaza de Mayo para demostrar el rechazo a ese proyecto, particularmente, que ya adelantaron llevarán adelante ATE, CTA y UOM y a la que a pesar de diferencias internas, también contará con el apoyo de la CGT.
En el «poroteo» de votos que La Libertad Avanza viene realizando en la previa al debate y votación en el recinto de Diputados, los números le estarían indicando que podrían salir airosos por eso la idea de una gran victoria legislativa está instalada.
Pero más allá de esta euforia libertaria, la realidad muestra un panorama de preocupación en diferentes ámbitos sociales por lo que significa enfrentar la vida diaria en millones de hogares a lo largo y ancho del país.
Esto contrasta con el discurso que el presidente Javier Milei lanza adentro y afuera del país, donde repite que su gobierno ya «sacó de la pobreza a más de 12 millones de argentinos».
Especialistas en mediciones de estos temas, aseguran que es difícil constatar que esto sea cierto porque otros indicadores como la caída en niveles de consumos de alimentos y otros rubros, están diciendo que el poder adquisitivo de buena parte de la sociedad, sobre todo de la otrora llamada clase media, baja de manera constante desde la llega de Milei a la presidencia.
El informe del Instituto Gino Germani que depende de la Universidad de Buenos Aires, UBA expone el deterioro social en la Argentina: el 72% de los trabajadores tanto formales como informales, percibe ingresos inferiores al millón de pesos mensuales, muy por debajo de la Canasta Básica Total, que ya supera los $1,2 millones.
Estos datos son los que exhiben la realidad a la que se enfrentan millones de hogares argentinos pero que el gobierno lisa y llanamente ignora, aferrándose con todo a otras mediciones que les dice que la aceptación de la gestión y la imagen del Presidente sigue en ascenso, lo que llevó a Karina Milei, la mandamás de La Libertad Avanza, a lanzar abiertamente la reelección para 2027 en la que espera ser parte de la fórmula, al estilo de lo que fue en el año 1973 la de Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón. Ahora, en vez de esposa, iría hermana.
Viendo estas puestas en escena, es indudable que para los actores políticos y sociales sobre todo, hay dos mundos: uno ideal y maravilloso que es el que viven los libertarios y el otro duro, hostil y sin esperanzas que es el que habita más de la mitad del país.
Al lugar más agradable es al que se aferran los mileístas afirmando que todos los que niegan el relato oficial son «una caterva de resentidos que siguen comprando el relato que el kirchnerismo les sigue vendiendo».
Alentados por los encuentros del ministro Diego Santilli con los gobernadores y el pase de legisladores desde distintos partidos al bloque libertario, eligen creer que cuando se voten los proyectos tendrán no una amplia mayoría pero si la suficiente para ganar.
Martín Menem en Diputados y Patricia Bullrich la nueva espada de Milei en Senadores, están haciendo lo necesario y más para asegurar los votos, mientras «el Colo» Santilli y Manuel Adorni, el jefe de Gabinete, hacen lo propio con mandatarios provinciales que siguen prestándose a encuentros, pero cada vez con menos paciencia porque los recursos a los territorios no llegan.
Días atrás y a manera de mensaje concreto, Milei le giró 20 mil millones en calidad de ATN al tucumano Osvaldo Jaldo, lo que generó preocupación y bronca disimulada en Santilli, porque en verdad él solo dispone de 65 mil millones para manejar como ATN con todas las provincias.
«Lo que pasa es que en la suma y resta el Presidente sabe que necesita los votos de los legisladores que responden a los gobernadores norteños, por eso tuvo esa generosidad con el tucumano Jaldo (Osvaldo)» ensayaron a manera de justificativo por la acción que llevó adelante el Presidente a comienzos de esta semana que termina.
Si bien es un gesto político importante, no alcanza para atenuar los reclamos de la mayoría de los gobernadores de todo el país que saben que que si no «manguean» y consiguen respuesta favorable ahora, será difícil tener otra oportunidad así en el corto plazo.
Críticas a la medición de pobreza
Consultoras y sectores políticos alejados del oficialismo, cuestionan datos del INDEC sobre la caída de pobreza e indigencia por la forma en qué se mide.
“La baja en los indicadores oficiales está atravesado por factores metodológicos que el INDEC aplica, pero no reflejan la verdad que viven familias y hogares», dicen desde otras empresas que miden los comportamientos sociales.
“Si baja la pobreza, debería bajar la gente que va a los comedores, pero eso no ocurre”, afirman para justificar la desconfianza en los datos que el gobierno difunde y que el Presidente convirtió en relato libertario hablando del «milagro argentino» en lo que hace al descenso de la pobreza.
«Tampoco lo que dicen Milei, sus funcionarios y legisladores tiene certeza, porque los números que ellos informan no tiene un correlato en una mejora general de los indicadores del mercado de trabajo ni en un real crecimiento de la economía», suman para abonar el descreimiento en el discurso oficial.
Según la «Pirámide Social» que elaboró la consultora W de Guillermo Oliveto y de la que hablábamos en columnas anteriores, para estar en la clase baja y baja superior, una familia debe tener entradas mensuales entre $750.000 mil y $1.850.000 y es sabido que son pocos los argentinos que están en ese status social porque, por ejemplo, la mayoría de los jubilados no acceden ni por cerca a esos ingresos.
Epílogo
Todo estos datos, no palabras, están mostrando lo que objetivamente es la vida de millones de argentinos/as y a los que el gobierno de Milei ignora abiertamente desde que llegó a Balcarce 50.
El discurso que ensayan algunos legisladores liberales justificando el relato mileísta diciendo que la gente tiene que «tener paciencia» porque la herencia K recibida fue tremenda, ya a dos años de gestión resulta ociosa y hasta mal intencionada.
La inflación aunque más baja que en años anteriores sigue siendo alta para el bolsillo, y genera incertidumbre sobre las afirmaciones de Milei que quedará en un dígito comenzando con un 1 adelante, hasta desaparecer.
«Da la impresión que el Presidente vive en un termo porque desconoce lo les pasa a los de carne y hueso, por eso también les miente descaradamente», lanzan desde la oposición y agregan que «parecería que aprendió a engañar bien por eso ahora es habitual escucharlo vender cualquier verdura».
Pero eso no todavía no impacta negativamente en su gobierno porque los votantes siguen viendo en la vereda de enfrente a Cristina y Kicillof y ya quedó demostrado que mientras ellos estén allí «cascoteando» el rancho libertario, los Milei y su gobierno estarán a resguardo.
«Es fantástico que Cristina exija que el gobierno discuta con ella y con nadie más del peronismo la reforma laboral porque la gente ve eso y sigue apostando por nosotros aunque la esté pasando mal y se cague de hambre», afirma un libertario salteño quien adelanta además que en los días que vienen, saldrán a repartir pan de Navidad entre el pobrerío.
A los como él, habría que recordarle lo que dice la letra de «La Navidad de Luis» del enorme León Giego:
«Usted cree que mi pobreza llegará a su final comiendo pan el día de Navidad»?…
Fin.






