Estrenó traje de millonario y saludó con los dedos en V. Tiene una docena de causas y a su equipo preso o procesado.
Hay que tener huevos para ir de mañana a Tribunales vestido con traje blanco y camisa azul y corbata de seda al tono como quien va a cantar a Pasión de Sábado en América TV o a una fiesta de Alan Faena. Huevos o mal gusto.
Es un traje de millonario acá difícil de conseguir. Puede que lo tengan o que lo hagan por encargo en Matices o en la sastrería de Daniel Casalnovo, que trabajan para la farándula. De Vido no es de la farándula. Fue pieza clave del club de negocios que arrancó en Santa Cruz y de la mano de Kirchner desembarcó en la Casa Rosada.
Pez grande entre los grandes, fue por lejos el funcionario que medido en plata dispuso de mayor poder con los Kirchner. Manejó más áreas que cualquier otro y una inmensa caja para hacer y repartir dinero. Cristina le recortó esos dominios que iban desde la energía al transporte y la obra pública pero lo mantuvo en el Gobierno. Y cuando De Vido amenazó con renunciar, le dijo: “De acá sólo te vas con los pies para adelante”. Al final se fueron juntos. Antes, ella le regaló fueros de diputado que lo protegieron y que ya no lo protegen: a pedido de la Justicia, la Cámara se los quitó en 2017.
De Vido tiene una docena de causas y a casi todo su equipo preso o procesado. El día del traje blanco, llamó traidor a José López, el de los bolsos voladores que fue su mano derecha y que para reducir la condena se declaró arrepentido y metió a De Vido en los cuadernos de las coimas. También se arrepintió Carlos Wagner, al que conoció en Santa Cruz y puso al frente de la Cámara de la Construcción. Wagner y De Vido decidían qué obras se hacían, quiénes las hacían y cuál era el retorno. A las adjudicaciones las llamaban celular porque siempre empezaban con el 15. Por el 15% de la coima.
Para De Vido todo es persecución política y lawfare, el último invento K para conseguir impunidad. Dice que el pueblo lo sacó de la cárcel. Mejor que no cante victoria y que, por las dudas, conserve el traje blanco.
Fuente: Clarín





