DANIEL SALMORAL.- En Salta, esta que se ha iniciado será la última semana activa en política del mes de julio, porque luego llegará el receso invernal y después de eso recién la actividad comenzará, de a poco, a recuperar intensidad teniendo como norte la elección del año que viene y que la mayoría de las fuentes consultadas por el Portal coincidieron en señalar que se realizarán en el mes de abril de 2023.
Como la Constitución Provincial lo señala, la convocatoria tiene que hacerse 6 meses antes que se lleve adelante el comicio propiamente dicho, por lo que si será en abril el llamado debería hacerse en el mes de octubre o noviembre por lo que hay tiempo por delante para acomodar cargas y armar la mejor propuesta electoral posible, con el objetivo de seducir a un electorado que se muestra harto de todo lo que tenga tufillo a política porque ha sido desilusionado tantas veces, que cuando le hablan de urnas, llora.
Agobiado por los problemas cotidianos, no está de humor para escuchar al fulano o la fulana que sea por radio o televisión le habla de lo que hará si llega al lugar que busca, porque sabe que una vez que llegue se olvidará de lo prometido, hará la suya y ni recordará al pobre infeliz que un día escuchó sus promesas e inocentemente fue a la urna y le dejó su voto.
Ese escepticismo será con el que tendrán que luchar todos los que aspiren ocupar un cargo porque como dice una señora que en otros tiempos pateaba calles y barrios repartiendo votos para sus candidatos, ahora los vecinos no creen en nada y están tan decepcionados que ya no les interesa ni siquiera conocer la cara de los candidatos.
«Es triste pero es la verdad. No les interesa conocer ni la cara ni los nombres porque saben que se llamen como se llamen y sean de tal o cual partido, ahora prometerán mucho, sonreirán harto y después si te he visto no me acuerdo, desaparecerán y harán poco y nada de lo que prometieron», afirma esta mujer que recuerda con nostalgia otros tiempos en los que, relata con nostalgia, había dirigentes que tenían compromiso con los sectores más pobres sobre todo.
No obstante esa realidad, la idea de presentar listas atractivas, electoralmente hablando, sigue estando en la cabeza de los armadores de cada frente y partido político, por eso esta pausa invernal les ayudará a bucear diferentes opciones que las medirán a través de las encuestas que se realizarán desde el próximo mes en adelante.
Hasta ahora, el oficialismo salteño, con Gustavo Sáenz como conductor del espacio, ha mostrado que no tiene pensado cambiar la estructura de su frente, por eso de manera concreta se mostró al lado de la intendenta, Bettina Romero, en la jura de uno de sus hombres más cercanos, Benjamín Cruz, quien se sumó al gabinete municipal en la estratégica secretaría de Gobierno.
El hecho tiene un mensaje muy claro para extraños, pero sobre todo para propios: vamos a seguir juntos con Bettina Romero tirando de este carro político, echando así por la borda algunas especulaciones que la «agrupación gorra de lana» buscaba afanosamente instalar, diciendo que las relaciones entre Sáenz y Romero estaban terminadas y que no había manera que siguieran juntos y que en 2023 cada uno iría por su cuenta al acto eleccionario.
No solo lo dicho por el primer mandatario y la jefa comunal en el acto de asunción de Cruz, sino por sobre todos los gestos, de uno y otro lado, aventaron las especulaciones de ruptura dejando a la dañina agrupación colgada de la brocha y pataleando en el aire.
¿»Viste la cara de algunos?», era la pregunta que un funcionario de Grand Bourg hacía en el acto desarrollado en el CCM, refiriéndose a los rostros de pocos amigos que mostraban algunos integrantes de la agrupación interesada en abrir una grieta entre Sáenz y Romero.
«El Frente seguirá como hasta ahora e intentaremos sumar otros espacios que por ahora deambulan sin encontrar continente», afirman sus principales referentes.
«Hay varios partidos pero sobre todo dirigentes que se han quedado sin referencia. Son los rōnin (samurái sin amo) de la política, que han comenzado a buscar un lugar bajo el tinglado del gobernador, por eso estamos seguros que no tendremos problemas en ganar la reelección el año que viene», sostuvo desbordando optimismo un legislador del bloque oficial.
Ahora, igual que el año pasado, los peronistas enfrentados a la conducción de la dupla Almirón – Outes, ya adelantaron que no votarán a los candidatos que proponga el PJ y se inclinarán por los del espacio K que, reconocen, los identifica más ideológicamente hablando.
«Ni el Chaqueño (Laureano Almirón) ni el Loro (Pablo Outes) nos pueden representar. Entre los dos lo tienen anestesiado al partido y no dejan que las bases se expresen. Prometieron reformar la Carta Orgánica pero ya pasó la mitad de este año y no hicieron nada. Seguro que seguirán así por lo tanto nosotros buscaremos otros caminos electorales junto a partidos y agrupaciones del campo popular», lanzó un referente del Movimiento de Recuperación Justicialista, la fracción interna que aglutina a la mayor cantidad de dirigentes opositores a la conducción partidaria.
Estos entonces, junto a partidos con ADN kirchneristas, terminarían armando, como lo adelantara en su momento el senador provincial Walter Wayar en el programa «7 PM», un espacio identificado con ideas de centro izquierda con los que buscarán contener a peronistas desencantados con la gestión saencista a la que califican de liberal y afín con el ideario macrista.
Una muestra del rechazo a la conducción partidaria, se vio durante los actos recordatorios de la muerte del Gral. Perón, cuando se escucharon voces rechazando la presencia de algunas autoridades que llevan adelante la gestión partidaria.
Aparte de ellos, también desde la oposición, otros partidos encabezados por el PRO y al que se sumarían una parte del PRS; Ahora Patria; una parte de la UCR y también dirigentes que actúan como «librepensadores», están ilusionados con crear un frente que, anticipan, «será muy atractivo para el electorado salteño», que consideran está decepcionado con Sáenz porque entienden que gobierna con un círculo cerrado de amigos.
«Gustavo (Sáenz) si bien convocó a dirigentes de varios partidos, no logró darle un marco institucional a su gobierno, por lo que su gestión la lleva adelante con amigos sin abrir el juego a otras expresiones políticas provinciales», dicen quienes critican el estilo de gobierno de Sáenz.
Por eso desde este frente que tendría su ubicación en la centro derecha, tienen la idea de avanzar en el armado provincial pero, anticiparon, tendrán cuidado de aquí en más en quien visita la provincia y que es lo que dice, porque la última vez Horacio Rodríguez Larreta les «empiojó» el gallinero al decir que al frente salteño «habría que sumar a Gustavo Sáenz, a Bettina Romero y a Juan Manuel Urtubey», confundiendo aserrín con pan rallado y generando broncas y quejas internas.
«Horacio (Rodríguez Larreta) no debería haber lanzado eso. Lo hizo sin conocer la política de Salta a fondo y con el afán de ayudar pero la verdad es que complicó todo», expresó un dirigente de JxC.
Por encima de ello, lo cierto es que hasta ahora sólo se sabe que Martín Grande (PRO) buscaría enfrentar a Sáenz, pero en verdad no hay nada definido todavía.
Teniendo en cuenta estos datos de la realidad, podemos adelantar desde este Portal que en Salta habría tres frentes electorales para 2023: 1) el encabezado por el gobernador que buscará su reelección; 2) el del «campo popular» y 3) el de «centro derecha».
¿Y la izquierda? se preguntará alguien con razón y sobre eso hay que decir que si bien por estas horas no hay datos, sería seguro afirmar que en unos meses ya saldrán mostrando su armado y sus candidatos.
Por lo visto, después de las vacaciones invernales y posterior a que la Legislatura vote mayoritariamente a favor de eliminar las PASO en la provincia, al menos para la elección que viene y en medio de una crisis fenomenal del gobierno de Alberto Fernández, en Salta la batalla electoral ya comenzará a tomar forma, más allá del marcado hastío de los ciudadanos de a pie y que cada día se nota más.






