Para Sáenz, lo que venga dependerá solo de él y de la impronta que le ponga a su labor política que, por lo que se ve y escucha, será ya más que promisoria en el tablado nacional.
DANIEL SALMORAL.- El contundente triunfo de Gustavo Sáenz en las elecciones provinciales, despejó cualquier duda respecto de por dónde pasa el poder y la conducción política en la provincia.
Así, llega a su segundo mandato como gobernador teniendo en sus manos la suma del poder público por cuanto controla el Poder Ejecutivo, el Legislativo y tiene una importante ascendencia sobre el Judicial, lo que lo ha convertido, en menos de diez años, en uno de los gobernantes con mayor poder que tuvo la provincia desde la recuperación de la Democracia en 1983.
Esto, en términos prácticos, significa, como pasaba en épocas de Juan Manuel de Rosas cuando gobernaba la provincia de Buenos Aires, que «ningún chingolo levanta vuelo en la provincia sin que el Restaurador lo sepa».
Algo similar pasará ahora en Salta porque el poder que concentra Sáenz en sus manos, hará que nada ocurra sin que tenga su visto bueno o consentimiento por mas sencillo o trivial que parezca.
Esta nueva realidad provincial se debe a la propia capacidad del Gobernador para llevar adelante su gobierno, pero además para cosechar voluntades y ganar adhesiones, sumado a ello la estrategia electoral que terminó siendo acertada a la hora de evaluar resultados.
Si bien en eso hubo aciertos propios, también hay que decir que hubo errores y docilidad en parte del resto de la dirigencia política, muchos de los cuales prefirieron buscar acuerdos con Sáenz antes que enfrentarlo, y a causa de ello el mapa político provincial, post electoral, muestra triunfos de candidatos saencistas en todo el territorio salteño.
Veamos ejemplos concretos:
- De los 23 departamentos provinciales, Sáenz ganó en los 23.
- De las 60 intendencias, los candidatos de Sáenz ganaron 57.
- De los 11 senadores provinciales, los candidatos de Sáez ganaron las 11.
- De los 30 diputados provinciales, los candidatos de Sáenz ganaron 26.
- De los 21 concejales de Capital, Sáenz ganó 15.
Frente a estos datos de la realidad solo queda, para la oposición, hacer un descarnado análisis sobre cuáles fueron las equivocaciones cometidas que determinaron esta escenografía política salteña.
Si bien el análisis «al hueso» lo deberán hacer los dirigentes de cada uno de los partidos y frentes que participaron y les fue mal electoralmente, con excepción de Juntos por el Cambio que realizaron una muy buena elección, para el resto bien le cabe revisar la estrategia elegida a la luz de lo conseguido.
Algunos errores
Avancemos, por ejemplo, minimizó el impacto que provocó en sus eventuales votantes dirigentes de distinto origen político que integraron su oferta electoral, convencidos que la idea de armar una «nueva mayoría política provincial» sería bien recibida por un electorado que, ahora quedó comprobado, se muestra bastante huraño ante «alquimias políticas» de última hora.
En el espacio K provincial, las distintas variantes que forman parte de esta estructura terminaron naufragando en la propia atomización a la que sus dirigentes llevaron al sector.
«Faltó grandeza y sobró soberbia», dijeron algunos dirigentes de allí cuando hicieron las primeras lecturas sobre el resultado obtenido.
Otros frentes por su parte, no asumieron responsabilidades propias y culparon directamente al oficialismo señalando que «acapararon», por mayor disponibilidad de recursos, los escasos espacios que hubieron para hacer conocer sus propuestas.
Lo que viene
Lo cierto, es que más allá de todos estos comentarios, después del resultado electoral lo que queda en evidencia es que desde algunos sectores tendrán que hacer un necesario y a la vez urgente replanteo de cómo seguir su derrotero político de aquí en más.
Si bien en política siempre hay revancha y nadie puede jubilar a nadie, lo que pasó el domingo 14 de mayo en Salta tendría que obligar, a no pocos, a replantear su futuro personal en aras de garantizar la continuidad de sus agrupaciones políticas.
Para Sáenz, en tanto, lo que venga dependerá solo de él y de la impronta que le ponga a su labor política que, por lo que se ve y escucha, será más que promisoria ya en el tablado nacional.
Por último, y también como dato real de las cosas que aparecen por estas horas, es que se volvió a poner como necesario discutir, dos temas: voto electrónico y base de 5% para el reparto de cargos electivos.
En el tema del sistema electoral, dirigentes no solamente opositores, hablaron de la necesidad de «rediscutir» el voto electrónico para ir de una vez por todas a la boleta única papel; y en la base del 5% para repartir cargos, ya adelantaron que habría que bajarlo al 3% a efectos que no existan sectores sociales que se queden sin representación legislativa.
Pasó la elección provincial y dejó estos resultados que más allá de buenos para algunos y malos para otros, es lo que la ciudadanía salteña decidió.
Ahora viene la elección nacional y toda la previa a ella, pero eso tendrá que ser parte de otro necesario e interesante análisis político, que haremos, como siempre, desde este Portal en días venideros.





