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Sáenz cruzó fuerte a Milani: «Las botas quedaron atrás»

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El gobernador Gustavo Sáenz protagonizó un fuerte cruce con el ex jefe del Ejército César Milani, luego de criticar a los interventores del PJ avalados por Cristina Fernández de Kirchner.

DANIEL SALMORAL.- La tensión política escaló fuerte este lunes luego de que el gobernador Gustavo Sáenz saliera a responderle con dureza a César Milani, quien lo había cuestionado públicamente por sus críticas al kirchnerismo y al manejo del Partido Justicialista a nivel nacional.

El cruce se da en un contexto sensible: la semana pasada, Sáenz encabezó una reunión en la Casa de Salta, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, junto a los gobernadores Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, además del ministro del Interior Diego Santilli, en el marco del debate por la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional.

Tras ese encuentro, el mandatario salteño apuntó directamente contra los interventores del PJ que responden a Cristina Fernández de Kirchner y cuestionó el armado político digitado desde Buenos Aires.

«Estamos cansados de que la señora digite a dedo todo lo que hay que hacer«, lanzó, y remarcó: «El PJ no es una pyme familiar«.

Las declaraciones no quedaron ahí. Sáenz profundizó su postura en redes sociales con un mensaje que encendió la polémica. Allí denunció lo que definió como «autoritarismo» dentro del PJ y criticó las sanciones a militantes y dirigentes por disentir con las decisiones de la conducción nacional. En ese mismo mensaje pidió que se respete la autonomía de los partidos provinciales y sostuvo que «basta de imposiciones, sanciones e intervenciones«, reclamando una renovación real del peronismo.

El tuit generó una rápida reacción de César Milani, quien salió al cruce con un mensaje cargado de dureza. El ex jefe del Ejército acusó a Sáenz de criticar a Cristina Kirchner mientras, según él, «se arrodilla ante el poder», y lo instó a «reconocer jerarquías», cuestionando su rol dentro del movimiento peronista.

Lejos de bajar el tono, el gobernador respondió con los tapones de punta, en un mensaje directo y sin concesiones, Sáenz le retrucó:

«Si invoca la historia, tenga la delicadeza de estudiarla. Afortunadamente hace algunas décadas vivimos en democracia y, aunque le cueste entenderlo, los tiempos de las jerarquías arbitrarias, las botas y los gritos quedaron en el pasado«.

 

En el mismo texto, defendió el uso del poncho rojo vinculado a la figura de Martín Miguel de Güemes y marcó diferencias con Milani:

«Ese poncho no es un uniforme ni una charretera: es un estandarte de todos los salteños que represento por el voto popular«. Y cerró con una definición política contundente: «Yo sé muy bien a quién represento: a Salta y a los salteños. Y lo voy a seguir haciendo«.

Fuente: Qué pasa Salta