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Reflexiones citadinas: Vientos de cambio – Por: Alejandra Segura

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Se habla de crisis y los habitantes de este país dicen…»una más… que venga y me asombre… si puede… 

DANIEL SALMORAL.- «Se achica el mundo más. Quién iba a creer. Que fuéramos tú y yo hermanos»…

Escuchando en el Día Internacional del Gato el tema de Al Stewart, con su dinámica recordé también los acordes de otro tema, «Vientos de Cambio», y entre los gatos y el cambio podemos decir que en los argentinos, acostumbrados a ambos, hay una mirada muy particular.

Se habla de crisis y los habitantes de este país dicen…«una más… que venga y me asombre… si puede…» 

Las clases sociales este año, están padeciendo en sus propios niveles la misma sensación – realidad de que las políticas económicas esta vez «van en serio» y por ello no habrá una salida alternativa más que leer bien la letra chica de lo que ya se dijo y ahora se pone en práctica, efectividades conducentes que le dicen.

Juntos, pero no revueltos, esta vez todos seremos pasados por la motosierra… bueno eso es al menos lo que aparenta y lo que muchos sienten.

A medida que transcurre el tiempo y las nuevas generaciones asoman en los puestos de trabajo y en el mercado laboral, se habla de capacitación y de una gran diferencia entre quienes estudiaron y terminaron la secundaria y los que no, y que ahora lo deberán hacer para acceder aunque sea para servir café en algún lugar de sus pueblos y ciudades dentro y fuera del «metaverso».

La llamada «cultura del trabajo» tan mencionada por nuestros adultos mayores que fue base de sus vidas y la forma de cuidar a sus familias, hoy parece un «cuento traído de otras latitudes» ya que para la Argentina actual, es difícil lograr que más de 4 generaciones entiendan de qué se habla o pongan sus cuerpos y mentes a funcionar, aunque sea en defensa propia y por su propio sustento

Así el panorama, que se transita en el «Año del León» con necesidades, pocas ideas, mucha indigencia y la urgencia de tener un «cacho de cultura» económico – financiera, algo que muchos tuvieron que aprender, otros releer y varios agarrar de nuevo los libros, ya que con eso hay para rato porque así lo quiso la mayoría de la ciudadanía votante y porque como dicen los analistas políticos, al que lo implementó no le importan los costos políticos, porque dice que no tiene nada que perder y por eso va por todo.

Todo: dice uno de sus significados como sustantivos «es el conjunto, el completo de algo».

Pero a «ese todo» le estaría estaría faltando saber que allí está la gente de carne y hueso; habitantes; ciudadanos; votantes que, con menor vigor que en otras latitudes latinoamericanas o mundiales, pueden llegar a salir con cacerolas en marchas.

Seres humanos que invaden avenidas y plazas con los colores celeste y blanco pudiéndose llevar el mundo por delante ante la conquista de una copa deportiva, pero que parecen anestesiados, cansados o algo más ante las necesidades básicas que a estas alturas ya son muy insatisfechas.

(…) «Se achica el mundo más. Quién iba a creer. Que fueramos tú y yo hermanos»… dice la canción.

Así es. De este lado del río Paraná (nuestro Misisipi), hay más territorio nacional que desde tiempos históricos sufre las desigualdades propias de un interior profundo con realidades que escapan a los escritorios y computadoras centralistas.

¿Qué hacer?: hay muchas cosas. El tema de siempre es que una «golondrina no hace verano» y un pez solo no puede enfrentarse a un tiburón.

Tenemos que mostrar lo que somos y a la vez que podemos ayudar a sumar y a crecer.

Que somos «parte de», sería muy bueno y la mejor forma de empezar sería hacerlo en nuestros ámbitos, en nuestro metro cuadrado, de ser posible, siempre y cuando el hambre nos deje hacerlo…

Los analistas hablan de políticos lejanos a los ciudadanos de a pie y es tal cual.

Creo que en víspera de las próximas elecciones, a ellos les convendría mostrar que pueden hacer algo a favor de los demás, aunque es difícil creer que quieran hacerlo…

Fuente: danielsalmoral.com.ar