Como cada 28 de junio, las asociaciones, agrupaciones, organizaciones que conforman el colectivo LGBTIQ+ se prepararon para realizar su marcha en Salta capital, la provincia, Argentina y el mundo.
DANIEL SALMORAL.- Los sucesos de Stonewell, aquel bar que albergaba a los homosexuales, a los gays en Estados Unidos, fue el puntapié inicial para pararse ante la autoridad en ese momento y decir que allí estaban, que existían, que eran seres humanos que no se esconderían más y que seguirían siendo parte de la sociedad.
Pero nos centremos en nuestro país que a través de distintos formatos gubernamentales, fueron organizando, legislando y proclamando distintas leyes y ordenanzas, que puso otro ángulo en las miradas.
Tal vez haya sido una acción oportunista, un movimiento políticamente correcto o el resultado de un trabajo a conciencia de quienes han bregado desde siempre por este tema de la diversidad.
A la luz de estas acciones, en la actualidad, hay un documento nacional de identidad no binario, el matrimonio igualitario, la legalización en distintos aspectos sociales que «ayudan» al vivir, trabajar, a desenvolverse en la sociedad organizada.
Pero también está la otra cara de la misma moneda: la gente, los seres humanos, que aún tienen reticencia de hablar de la diversidad en la sociedad en la que viven.
Cada región tiene una mirada particular, cada persona tiene su personal pensamiento. El nuestro tiene que ver con una sociedad que va cambiando lentamente y de a poco.
Familiares, hijos sobrinos, hermanas, primas, parientes en general, han formado parte de esta realidad que se mantuvo en «reserva», «aislada», «censurada» durante mucho tiempo.
Son personas que debían entrar en los cánones, debían hacer o decir cosas particulares con tonos y acciones particulares para que no se note.
Mucha negación, mucho dolor, mucho de no sentirse ser humano.
En este siglo 21, en este 2023, las cosas han cambiado.
Quienes hablan de otros tiempos, recuerdan aquellos a los cuales hemos hecho mención.
Quienes vivimos en esta época, entendemos el sufrimiento de aquellos que fueron cercenados en sus derechos, en sus sentires.
Lo que viene es una sociedad diversa. Nuestras nuevas generaciones traen en su matriz una forma distinta de ver el mundo, de ver al ser humano, no obstante la sociedad actual tiene mucho que aprender.
Quienes la formamos, podremos tocar las puertas de aquellos que tienen un poco mas de conocimiento como el INADI, asociaciones, secretarías que instruyen, que brindan herramientas, pero tal vez la mejor forma de aprender sea a través del amor; del amor que viene a suplir la falta de conocimiento primero, no como relleno, sino como un punto de partida.
Tal vez como dice Diego Torres en su tema musical «Iguales» que pinta de punta a punta la realidad latinoamericana, la de muchas ciudades, planteando la idea que no somos nosotros quienes vamos a cambiar las realidades, el pensamiento de usted que está leyendo, pero si podemos aportar desde el arte, desde un escrito, desde una acción una nueva visión, una idea que quede haciendo ruido, que de vueltas, a manera de sugerencia.
La gente de Stonewell le dijo «no» a la policía neoyorquina.
En la actualidad, el colectivo LGBTIQ+ le dice «no» a que cercenen sus derechos, le dicen que «no» a la discriminación, al bullying, «no» a la risa que tiene burla y desprecio, y «no» a muchas más cosas y expresiones.
Hoy trabaja para crecer.
(…) «En todos hay un poco de Dios, es uno solo el Amor « (…) sigue diciendo Diego Torres, mientras todos seguimos aprendiendo ya que nadie nació sabiendo.
Esto es a prueba y error, es pedir instrucción, hacer esas preguntas aunque parezcan tontas que ayudan, enseñan, «abren la cabeza» y nos orientan a mirar desde otro ángulo para caminar junto a ellas, junto a estas personas que vienen haciendo historia y lo seguirán haciendo.
Estas personas son seres humanos como usted que está leyendo, como yo que hoy escribo, como todos y merecen crecer, vivir, amar, trabajar, salir adelante y disfrutar de la vida… sin miedo y en plenitud.
Fuente: danielsalmoral.com.ar





