Inicio Destacadas Reflexiones citadinas: Aquellas y Nosotras… – Por: Alejandra Segura

Reflexiones citadinas: Aquellas y Nosotras… – Por: Alejandra Segura

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Hoy en particular, honro en la historia de la Revolución de Mayo, la Revolución por la Libertad, a esas mujeres que tal vez se llamaron Marías, Juanas, Luisas, Felicias y tantos otros nombres y lo hacemos por su valentía, sus decisiones, sus aportes y su abnegación.

DANIEL SALMORAL.- El 25 de Mayo se acerca de nuevo y como siempre salen a relucir las inquietudes que aún como argentinos tenemos como la consabida aseveración: «el pueblo quiere saber de qué se trata”, y que en este año particularmente me gustaría poner una mirada en las mujeres de esa época, aquellas Marías, Juanas, Felicias y tantos otros nombres.

Aquellas tucumanas, salteñas y jujeñas que desde su lugar hicieron lo suyo por la Libertad de esta, nuestra patria.

Los textos dicen que el 24 de Septiembre de 1812, el general Manuel Belgrano decidió enfrentar al ejército realista en la que muchos historiadores consideran la batalla que salvó a la Revolución de Mayo: el triunfo de Tucumán que permitió confirmar los límites de las Provincias Unidas del Río de la Plata bajo su control ya que, por aquellos tiempos, el Triunvirato le había ordenado a Belgrano que retrocediera hasta Córdoba y éste no lo hizo.

Esa gesta que el pueblo tucumano recuerda junto a la advocación católica de Nuestra Señora de la Merced incluyó a mujeres que por cuidar de los suyos, por salvaguardar sus vida, lucharon a la par de todos en busca de la Libertad.

Y qué decir de las salteñas, mujeres aguerridas conscientes de la gesta
libertadora por la que sus hombres, padres, maridos, hijos, estaban sumamente involucrados y a disposición para que, según cuenta la historia, el Ejército del Norte al mando de los generales Manuel Belgrano y Eustaquio Díaz Vélez, se enfrentara en los campos de Castañares del norte argentino a las tropas españolas del Virreinato del Perú comandadas por el brigadier Juan Pío Tristán.

Aquel 20 de febrero de 1813, el Ejército del Norte al mando del general
Manuel Belgrano obtenía la victoria en la Batalla de Salta asegurando de esta forma el control sobre el norte argentino y para las mujeres activas participes de la guerra, les abrió nuevos espacios en los que no sólo actuaron como guerreras sino también como espías, mediadoras, enfermeras y encargadas de logística.

Su intervención fue muchas veces clave para el triunfo de las tropas patriotas frente al avance enemigo.

Podríamos hacer una recopilación de nombres y vidas; podríamos mantener charlas con historiadores del norte y de Argentina en general, pero me parece oportuno que en este día, en este año, miremos más allá.

Muchas veces quienes pensamos que nuestra sola existencia en este tiempo y espacio nos ubica en un lugar clave para las sociedades en las que estamos inmersas, entendemos que hemos sentido, vibrado con nuestras historias ancestrales para que todo esté dado y hagamos lo que hay que hacer.

Nos encontramos entonces con interrogantes internos que lejos de cualquier análisis, tienen que ver sin duda con las directivas del Universo, con lo que tenemos que hacer para terminar, continuar, escribir y vivir nuestra parte de la historia, por ello hoy proponemos honrar a esas mujeres que lejos de las marquesinas, los canales de tv, las cámara, las fotos y escritos de la época, decidieron sumarse a la causa de la independencia.

Si nos situamos en aquellos años como el de 1810, según los escritos nos orientan, también a un Jujuy que recibía la noticia de lo decidido el 25 de Mayo en Buenos Aires por Junio del mismo año, la Junta Provisional que había subrogado al Virrey en la capital del Virreinato solicitaba a las ciudades de su comprensión y el envío de diputados para formar el nuevo gobierno.

Pero esta situación no cambiaba como hoy las realidades de las regiones, ya que según reza la historia, el 23 de agosto de 1812 el ejército patriota a las órdenes del general Manuel Belgrano comienza el heroico éxodo del pueblo jujeño en dirección a Tucumán y allí había mujeres, esas mujeres que tal vez sabían algunas noticias por escuchar al pasar, las menos, por participar de reuniones importantes entendiendo que para salvar a la patria, a sus familias y a su pueblo desde estas latitudes, había que tomar lo necesario y partir.

Imaginamos a esas mujeres organizando, tomando decisiones, cuidando,
haciéndose fuertes al calor de una historia que las recordará solamente como una figura pintada de entre tantas otras.

Lejos de nombres y noticias sus decisiones del momento cambiaron el rumbo de sus legados y de sus construcciones internas ya que se enfrentaron al desarraigo, a la escasez, a las vicisitudes de una guerra y se enfrentaron a  todo.

La historia jujeña cuenta que el 21 de marzo de 1813, un mes después de
la batalla de Salta, Belgrano reconquista Jujuy al frente de tropas patriotas que integraban su ejército, luego de derrotar a las tropas de Socasa que guardaban la plaza jujeña.

La reconquista de Jujuy es considerada como el fin de un glorioso ciclo iniciado el 23 de Agosto de 1812 con el Éxodo Jujeño y que continuó con las batallas de Tucumán el 24 de septiembre y Salta el 20 de
febrero de 1813.

La “Reconquista de Jujuy”, del 21 de marzo de 1813, representa la proeza de un pueblo que supo demostrar la “heroicidad” de mujeres y hombres, en busca de una Nación libre y soberana.

Hoy en particular, honro en la historia de la Revolución de Mayo, la Revolución por la Libertad, a esas mujeres que tal vez se llamaron Marías, Juanas, Luisas, Felicias y tantos otros nombres y lo hacemos por su valentía, sus decisiones, sus aportes y su abnegación.

Cuando tomamos determinaciones en nuestras vidas familiares, laborales o
particulares, seguramente ellas harán ondas en nuestras vidas personales cambiando los rumbos y las miradas y como consecuencia las circunstancias y el futuro de quienes nos rodean, cambiamos la historia de nuestras familias y de la sociedad en la que vivimos.

Si a esto le sumamos la voluntad de acción, la medida de nuestro sentir y la convicción, estaremos modificando en primer lugar el metro cuadrado que nos rodea y como efecto el resto y el futuro de los que vienen.
Así lo hicieron estas mujeres, anónimas para muchos, a quienes reivindico ya que por nuestro norte caminan y se desarrollan sus descendientes  tocados por esa voluntad de levantar todo, por su sentir de hacer lo mejor y su convicción de que lo que vendría sería Libertad para ellas, sus familias y sus sociedades.

Plena y firme contribución a esa Revolución Independentista que hoy nos tiene como Nación soberana.

Fuente: danielsalmoral.com.ar