En el complejo tablero de la política argentina, los números suelen hablar más fuerte que los discursos. Sin embargo, el último informe de la consultora Rubikon Intel ha dejado a más de uno con la boca abierta.
DANIEL SALMORAL.- Cuando el ecosistema oficialista parecía tener claro quiénes eran sus figuras más desgastadas ante la opinión pública, un sondeo nacional ha pateado el tablero, revelando datos que nadie esperaba y que encienden las alarmas en los despachos oficiales.
El estudio, realizado por la firma que encabezan Fernando “Chino” Navarro y Roberto Wohlgemuth —quienes ya habían mostrado su eficacia al anticipar resultados electorales en 2025—, arroja luz sobre el desgaste real de los protagonistas del cambio.
Con una muestra de más de 1.200 casos en todo el país, el relevamiento no sólo mide la popularidad, sino que pone la lupa sobre el rechazo, ese “techo de cristal” que suele definir el futuro de cualquier proyecto político.
Lo que llama poderosamente la atención no es quién lidera la tabla de posiciones, sino quién carga con la mochila más pesada del rechazo social. En un escenario donde se esperaba que la exposición diaria y las polémicas mediáticas desgastaran a ciertos voceros, los números finales han invertido las expectativas, generando un interrogante inevitable: ¿qué está viendo la gente que la política aún no logra decodificar?
El podio de la positividad y el relegamiento de los ministros
En términos de imagen positiva, el presidente Javier Milei sigue manteniendo el timón con un +41,7%, seguido de cerca por Patricia Bullrich con un +39,2%. El podio lo cierra Luis Caputo, quien cosecha un +28%, demostrando que, a pesar del ajuste, una parte del electorado valora la gestión económica. Sin embargo, por debajo de ellos, el panorama se vuelve mucho más sombrío para el resto del equipo.
Figuras de peso como Manuel Adorni, Karina Milei y Federico Sturzenegger aparecen claramente relegados en el afecto popular, moviéndose en una franja que apenas supera el 20%.
Este fenómeno de “concentración de imagen” en las figuras principales deja al descubierto una fragilidad en el resto del gabinete, donde los nombres clave de la gestión no logran capitalizar el apoyo que aún retiene el líder del espacio.
La sorpresa del rechazo: Karina Milei en el ojo de la tormenta
Pero el verdadero dato disruptivo del sondeo de Rubikon Intel surge al analizar la imagen negativa. Contra todos los pronósticos que apuntaban a Manuel Adorni como el principal blanco del descontento —tras las polémicas por sus viajes a Punta del Este y las filtraciones sobre su patrimonio—, la realidad de los números ha sido distinta.
La figura libertaria con peor imagen negativa hoy es, sorpresivamente, Karina Milei.
La Secretaria General de la Presidencia cosecha un contundente 67,9% de rechazo. Esta cifra es impactante si se tiene en cuenta su rol estratégico y su perfil, usualmente más resguardado que el del vocero presidencial.
Adorni, aunque con números preocupantes, se ubica por debajo de “El Jefe” con un 64,4% de imagen negativa.
¿Cuáles serán los motivos detrás de este rechazo hacia la hermana del Presidente? ¿Será el peso de su influencia interna o una reacción del electorado ante la concentración de poder?
El contraste de Sturzenegger y el desgaste del núcleo duro
Otro dato que invita a la reflexión es el de Federico Sturzenegger. A pesar de ser el arquitecto de las reformas más profundas y controvertidas, el Ministro de Desregulación es quien ostenta el menor porcentaje de imagen negativa del grupo, con un 53,2%. Un número que, aunque alto, lo posiciona mejor que al propio Presidente, quien registra un 56,9% de negatividad.

Por su parte, Patricia Bullrich y Luis Caputo también muestran niveles de rechazo considerables, con un 57,6% y 57,4% respectivamente.
Estos datos confirman que el núcleo duro del Gobierno enfrenta un proceso de erosión parejo, con la excepción de Karina Milei, que parece haber absorbido gran parte del malestar social de forma acelerada.
En la política, la imagen es el capital más preciado; perderlo de forma tan abrupta es una señal que nadie en el Gobierno debería ignorar.
Fuente: Noticiero argentino





