Quiero un país del que estemos orgullosos por nosotros mismos y no el de los sueños trasnochados y mentirosos que venden sin fecha de vencimiento…
DANIEL SALMORAL.- Había una vez un país que no era el de las maravillas justamente porque por sus características y en particular por la de sus habitantes, bien podríamos calificarlo como el de los “incorregibles” porque haciendo gala de sus habilidades destruyeron, destruyen, y destruían sistemáticamente todo aquello que no tenga, aunque más no sea, un tufillo peronista.
Y ese país, el que es tan capaz de pasar en menos de veinticuatro horas de ser de un estado floreciente con todos los temas resueltos en una macroeconomía que había dejado atrás tantos años de desesperanza e inflación desenfrenada, a otro que debía salir disparando a buscar socorro porque la tormenta perfecta se venía encima cuando todos los indicadores comenzaron a girar a velocidad inusitada llevando en pocos minutos a todas las variables económicas a valores de un default en puerta, y el estado de ánimos bajo el nivel del suelo.
El pánico se hizo otra vez presente.
Mientras tanto……en el mismo país, unos cuantos opositores, a la par de varios traidores, repitiendo la misma impronta golpista y el mismo e histórico fantasma del helicóptero se refregaban las manos de satisfacción porque todo parecía indicar que la suerte nuevamente estaba echada. En beneficio de ellos obviamente.
Pero de pronto apareció ese otro país que golpeado, maltratado y con señales inequívocas de un nuevo fracaso, emergía de las cenizas con capacidad de reinventarse con dólares oficiales para la venta a $1380.- y el riesgo país a menos de 1000 puntos habiendo alcanzado un día antes más de 1500 de esos maléficos puntos porque a J.P.Morgan se le dio la gana de castigarnos sacándonos de la zona de país confiable y el costo financiero que a estos puntajes te aplican no como castigo, pero si para sacarles pingues ganancias o sea, a punto de un nuevo default.
Me pregunto: ¿cuántas arremetidas más podrá aguantar este gobierno?. ¿Podrá soportar, con la soberbia que lo ha caracterizado, sumado a ello la impericia política manifiesta que ya le arrimó sendas palizas como la de la provincia de Buenos Aires y la de Corrientes? ¿O de las fuertes derrotas en el Congreso de la Nación?… Creo que no.
La situación general del país es muy crítica y persisten en jugar con las armas y las armas las carga el diablo.
A la hora de ser más concreto diré hasta el cansancio, por encima de mis preferencias políticas quiero ver a mi argentina conteniendo a mis hijos y a mis nietos y no será posible manteniendo en el poder a los reconocidos corruptos de siempre que para colmo son capaces, a cara de piedra, ofrecerse para las próximas elecciones.
Se vienen sucediendo hechos que pueden ser históricos.
El respaldo que ha ratificado el gobierno de E.E.U.U. a la Argentina es a todas luces inédito y mas allá de las alucinaciones de los zurdos o de los populistas, parecen predecir un futuro que, con ese fuerte apoyo del eje occidental, argentina puede dejar de ser ese triste país del 50% de pobreza o el de los índices estrafalarios de inflación que nos avergüenzan frente al mundo civilizado para reivindicar el lugar de excelencia que muchos años fueron nuestros.
A esta altura, no me interesa que mas de uno se extrañe por mis conclusiones, pero esa militancia juvenil, colmada de slogans y de muy buenas intenciones se fueron naturalmente con los años y las malas experiencias. Quiero un país del que estemos orgullosos por nosotros mismos y no el de los sueños trasnochados y mentirosos que venden sin fecha de vencimiento, desde hace tantos años los mismos actores y que se consideran los dueños y señores de la verdad, y del pueblo.
Eso se acabó y deseo fervientemente que sea ahora. Quiero ver ese renacimiento antes de ausentarme, aunque mas no sea como una lucecita al final del túnel.
*El autor es diputado provincial (UCR) – (MC)
Fuente: danielsalmoral.com.ar





