Sin dudas que Javier Milei existe, políticamente hablando, porque la dirigencia de los partidos tradicionales no escucharon el contundente «que se vayan todos» del 2001 y siguieron como si nada hubiera pasado.
DANIEL SALMORAL.- Luego del resultado de las PASO, dirigentes y militantes kirchneristas apelaron con fuerza al «discurso del miedo» para ver si así ahuyentan votos en Octubre para Javier Milei, ganador de la contienda del pasado domingo.
En verdad, preocupa escuchar a candidatos perdidosos decir que «les sorprendió» el triunfo de La Libertad Avanza, porque eso quiere decir que hace rato no saben lo que ocurre en el seno de la sociedad en todos sus estratos, pero sobre todo entre los más vulnerables, que es allí donde hace tiempo vienen haciendo saber que ya están cansados y desilusionados con quienes, por años, les vienen prometiendo mucho pero cumpliendo poco.
Los votos que salieron de las urnas el fin de semana anterior y mostraron una preferencia mayoritaria, aunque no contundente para el libertario, está diciendo de manera contundente que se hace necesario que todos los partidos conocidos hagan de manera urgente y antes del comicio de octubre, una profunda autocrítica y comiencen a depurar sus cuadros dirigenciales, esperando ver si no es demasiado tarde para recuperar votos y no perder una elección a manos de un verdadero «outsider», un recién llegado a la política.
En entrevistas durante la semana posterior a las primarias, dirigentes salteños tanto de Unión por la Patria como de Juntos por el Cambio y de partidos provinciales que irán con sus candidatos al comicio general venidero, han coincidido en señalar que se puede dar vuelta el resultado para que la presidencia del país quede en manos de «políticos normales» que no busquen poner todo «patas para arriba» de la noche a la mañana.
«Escuchar lo que dice Milei no puede provocar otra cosa que preocupación porque si llega y comienza a aplicar sus ideas, lo más seguro es que nos vaya peor de lo que estamos ahora», dijo uno de ellos a este Portal, pero reconoció que el resultado de las PASO fue una «tremenda cachetada» para quienes están en política hace ya largo tiempo.
Sin dudas que Javier Milei existe, políticamente hablando, porque la dirigencia de los partidos tradicionales no escucharon el contundente «que se vayan todos» del 2001 y siguieron como si nada hubiera pasado.
«La verdad es que pensamos que aquel sería un reclamo más y nunca imaginamos que llegaríamos a esto: que un desconocido esté a punto de corrernos a todos», siguió razonando el experimentado dirigente.
Ahora, ya en camino a la elección definitiva y con un primer indicativo de lo que podría pasar, lo que les quedaría por hacer a los que perdieron y pertenecen a la «vieja escuela» de la política, sería mostrar con hechos contundentes que están dispuestos a renovar métodos y sobre todo figuras, para ver si de esa manera pueden tener alguna chance de no pasar al olvido a manos de alguien como Milei, que hasta hace muy poco no sabían quien era, desconocían su nombre y lo identificaban «como ese loquito de la televisión que habla de economía».
Por ahora, nada indica que aún haciendo esto puedan revertir el resultado de las primarias y ganar, pero a la vez saben, a estas alturas, «que la peor gestión es la que no se hace».






