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Milei es presidente o ministro de Economía?… – Por: Daniel Salmoral

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Javier Milei demostró en estos casi cuatro meses de gobierno que solo le interesa la marcha de la economía abandonando otras obligaciones como la de trabajar por el estado de bienestar de los habitantes del país.

DANIEL SALMORAL.- En lo que va de su gestión, el presidente Javier Milei se mostró feliz por la marcha de la economía y las finanzas dejando de lado temas tan o más importantes como lo es la vida personal y laboral de quienes habitan el país, sobre todo de los más vulnerables y ahora también de la clase media.

Las medidas de ajuste brutal que llevó adelante junto al ministro de Economía, Luis Caputo permitieron que tuviera motivos para festejar como fue el superávit fiscal durante dos meses y la baja de la inflación, aunque todavía se mantenga en valores alarmantes.

Para lograrlo, dictó medidas extremas para contener el gasto público en modo shock que terminaron pulverizando los ingresos de trabajadores y jubilados, a la vez que impuso la suspensión en el giro de recursos financieros a las provincias, que repercutieron de manera directa en la ya castigada vida de la gente del interior del país.

Este corte en el remito de fondos a los estados provinciales afectaron notablemente no solo la obra pública que se paralizó por completo, con la consecuente secuela de desocupación, sino también a educación, transporte público y la atención de programas de salud como los tratamientos oncológicos.

Apenas asumió, cargó contra los gobernadores tildándolos de «malgastadores seriales» y hasta de «corruptos», frenando la remisión de partidas fuera de la coparticipación que se usaban para atender otras necesidades básicas en las provincias como salud, educación, seguridad y lo más delicado, la atención social a la masa de pobres e indigentes que creció exponencialmente desde su llegada a la Casa Rosada.

Obnubilado por alcanzar el déficit cero, se peleó con las provincias cargando contra los mandatarios, quitándoles fondos sin darse cuenta que en realidad a quién castigó fue a la gente de carne y hueso y no a la famosa «casta» que había prometido que esta vez pagaría los costos de las medidas económicas extremas.

En solo treinta días desde que asumió, las encuestas indicaban que la pobreza ya perforaba el 60%, mientras que la indigencia se ubicaba en un cercano 10% con toda la secuela que ello trae aparejado.

Sin embargo, a pesar de la contundencia de estos números, el Presidente siguió ajustando sin clemencia, provocando que buena parte de trabajadores formales también cayeran en situación de pobreza algo que no había ocurrido nunca.

También los jubilados

Pero quienes más sufrieron las causas de estas medidas fueron los jubilados y pensionados de quien Milei dijo «que no correspondía que se quejen porque no estaban tan mal», demostrando desconocimiento total de una realidad que es constatable en cualquier almacén o panadería de barrio, ya que hace rato que los pasivos dejaron de ir de compra a los supermercados.

Sus palabras, reafirmadas por algunos personajes de la «nueva política libertaria» que generan repudio como el diputado nacional José Luis Espert, hoy convertido en el principal «alter ego» presidencial, cuando les pidió a los viejos que tengan paciencia aún sabiendo que lo que menos tiene ese sector social es tiempo, sirvió para ver que los palaciegos viven totalmente fuera de la realidad.

Dispuesto a mantener a ultranza su política de no ceder una moneda, rechazó cualquier debate parlamentario para establecer una nueva fórmula jubilatoria y por medio de un DNU determinó que a partir de Abril se dará un 12,5% de aumento por única vez para compensar la pérdida en el valor adquisitivo de sus ingresos de los últimos tres meses.

Cuando ese porcentaje apareció publicado en el Boletín Oficial, provocó en la sociedad toda, no solo en el sector pasivo, asombro, rechazo y luego bronca y odio porque nadie puede entender que este porcentaje exiguo pueda servir para emparejar tanto deterioro en el valor adquisitivo.

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El 12,5%fijado por el Presidente resulta ofensivo si se atiende que en diciembre/23 la inflación fue del 25,5%; en enero/24 del 20,6% y en febrero del 13,2%, alcanzando en estos tres meses el 59,3%.

Frente a esta realidad que dejan ver los números de manera inobjetable, el 12,5% resulta un chiste de pésimo gusto que lo muestra al León, como dijo el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, como un auténtico «gerontofóbico».

Con este decreto, el Presidente pretende cerrar la discusión sobre el tema pero desde los bloques legislativos opositores ya adelantaron que la Comisión de Previsión Social de Diputados lo seguirá tratando.

La presidenta de esa comisión, la diputada por Córdoba, Gabriela Brower de Koning ya hizo saber que “vamos a aguardar el texto del decreto para analizarlo, pero nosotros seguiremos trabajando en el Congreso para consolidar una fórmula y, si es necesario, aumentar el porcentaje de recomposición de las jubilaciones”, lo que abre una esperanza a la masa de jubilados que por estas horas no se cansan de insultar en todos los idiomas al gobierno de LLA.

También el empleo público

Pero para Milei con estos recortes no alcanzan, por lo que a fines de marzo pegará otro zarpazo, esta vez sobre lo que es el empleo público nacional.

Ya se sabe que su jefe de Gabinete, Nicolás Posse, viene trabajando desde hace rato en un recorte en la planta de agentes estatales en varios organismos nacionales cosa que comenzaría a concretarse este 31 de Marzo venidero.

Se pudo conocer que existirían 70 mil empleados en condiciones de ser separados de sus tareas, pero se adelanta que finalmente serían entre 15 y 20 mil los despedidos, por lo que es lógico suponer que el cuarto mes del año tendrá un comienzo más que complicado por las protestas callejeras que es de imaginar se harán desde distintos gremios en todo el país.

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“Hay gente valiosa y que trabaja muy bien por un sueldo que no es alto ¿Cómo vamos a echar gente en este momento?», se supo que desde diferentes ministerios les comentaron a Nicolás Posse y Luis Caputo, pero la respuesta que recibieron sonó a sentencia: «es decisión de Javier (Milei) que ya dijo que no retrocederá un milímetro en hacer desaparecer el déficit fiscal».

Todo este apriete sobre los más débiles que lleva adelante la gestión libertaria, lo hace ver a Milei más como un contador al que sólo le preocupa ajustar cuentas y achicar gastos para quedar bien con su jefe, que como un Presidente que debe gobernar una Nación con todos los problemas que ello implica y sin tirar a la gente por la ventana.

Esto abre un interrogante social que va ganando terreno: Milei es presidente o ministro de Economía?…

Indulto

Como si no hubiera problemas graves ya, a manera de frutilla del postre, se supo que en el gobierno estarían analizando otorgar un indulto a genocidas condenados como una forma de «compensar» las persecuciones y actos de venganza que sufrieron, particularmente los militares, durante los años que el kirchnerismo en sus distintas variantes estuvo en el poder estas décadas pasadas.

Epílogo

La Constitución Nacional le dice al Presidente de la República que «debe ocuparse de todo lo inherente al cargo» lo que indica que Milei, por más que odie el Estado y lo quiera hacer desaparecer, tiene que ocuparse de todas las cuestiones y no solamente de aquellas que le importan o sobre las que más sabe como la economía.

La cuestión social no es menor y hasta ahora el Presidente no le presta la atención que debería, quizás porque piensa que controlando la protesta callejera ya es suficiente.

Si es así caería en un grave error.

La angustia que anida en diferentes sectores sociales por ahora no se expresa de manera contundente pero existe y genera incertidumbre porque no se sabe por dónde y cuando saldrá a la luz pública.

«Un presidente que en verdad no sabe lo que pasa en el intestino de la sociedad que gobierna está condenado más temprano que tarde a fracasar», dice una vieja y acertada reflexión política y Milei la debería atender por el bien suyo y de todos los argentinos.

De no hacerlo, «la casta» que dice odiar y que dijo venir a combatir, comenzará a preparar prontamente el camino del regreso al poder.