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Milei en modo Alsogaray – Por: Daniel Salmoral

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Al Presidente solo le interesa salvar a Adorni. El endeudamiento familiar y la crítica situación en millones de hogares argentinos es un tema que no tiene en cuenta. Álvaro Alsogaray, un ministro de Economía de los años ’50 les pedía a los argentinos paciencia y les decía: «hay que pasar el invierno». Milei ahora ensaya lo mismo. La cuestión es que a estas alturas, ya nadie cree en falsas promesas. 

DANIEL SALMORAL.- Javier Milei volvió de Los Ángeles, Estados Unidos, y dejó en claro que lo único que le interesa es rescatar a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, del pantano en que se enterró solito pero del que culpa al 95% de los «chorros» y «corruptos» periodistas.

En su «mundito», la prensa es la principal responsable de las desgracias que viven los argentinos y no la política económica que lleva adelante junto al «mejor ministro de Economía de la historia», Luis «Toto» Caputo.

Para él, que el endeudamiento familiar haya alcanzado niveles críticos con seis de cada diez hogares recurriendo a financiamiento bancario y no bancario para cubrir gastos corrientes y alimentos y que la morosidad aumentara significativamente en préstamos personales y tarjetas de crédito debido a la fuerte caída en el poder adquisitivo, es una cuestión menor y por eso no dice ni hace nada al respecto.

El «affaire Adorni» es para él una cuestión de Estado, por eso desde que regresó, envió varias señales para decirle a todos que su respaldo hacia su funcionario es total.

«Ni en pedo se va» dijo ante la consulta sobre si evaluaba la posibilidad de desplazarlo de su cargo, despertando la reacción de Patricia Bullrich, su otrora incondicional, quien dijo que el cuestionado debía dar explicaciones ahora y dejar de enturbiar la marcha de la gestión que ya tiene demasiados problemas para encima cargar con los abusos de un lumpen cargado de sueños de buena vida, que llegó a la función pública para enriquecerse lo más rápido posible, sin importarle si con ello arrastra al precipicio a un gobierno que llegó a la función pública, prometiendo terminar con estas prácticas que decían era patrimonio exclusivo del peronismo en todas sus variantes.

Con lo hecho y dicho en estas últimas horas, queda claro que el Presidente vive lejos de la realidad ciudadana lo que genera preocupación y bronca entre su propia tropa, porque con contundencia afirmó “no lo voy a ejecutar para ganar una elección”, lo que indica que estaría dispuesto a incendiar todo con tal de salvar a «Manuel», del que a cada rato dice que «es un hombre de bien».

Su defensa caló hondo entre los ministros, quienes por lo bajo putean en varios idiomas porque aunque no lo digan abiertamente, ya están cansados de cargar con este lastre que compromete seriamente sus aspiraciones de seguir ocupando despachos oficiales cobrando buena guita, y eso se podría perder por alguien a quien nunca respetaron y soportan solamente para no despertar la ira de Karina Milei, más que la de Javier, porque saben que en verdad es ella la que manda en el gobierno libertario.

El protagonista del escándalo en tanto, se ampara diciendo que sea la Justicia quien resuelva el espinoso tema, sabiendo que eso le garantiza impunidad por muchos años.

Mientras tanto la gente de carne y hueso se da cuenta que otra vez fue timada, ahora por un conjunto de descuidistas vestidos con remeras moradas.

Endeudamiento Familiar

Un minucioso informe realizado por una prestigiosa consultora económica, indica lo siguiente:

Alto Nivel de Deuda: Más de la mitad de las familias argentinas recurren a préstamos, indicando una dependencia estructural del crédito para la supervivencia diaria.

Financiamiento para el Consumo: Las deudas no se destinan a bienes muebles o inmuebles, sino para alimentos, servicios y tarjetas de crédito (especialmente con la refinanciación del pago mínimo).

Morosidad en Aumento: Nueve de cada diez familias endeudadas tienen dificultades para pagar sus deudas, con un aumento drástico en la morosidad.

Estos datos son los que nadie del gobierno atiende y genera una enorme preocupación en familias que antes estaban en el status de clase media, pero que ahora ya suman en la columna de pobreza y también de indigencia.

«Me endeude en 2024 en plena gestión de Milei, porque nos empezó a faltar comida en la mesa diaria. Ya habíamos recortado lo que eran gustitos como tomar un café o comprar ropa de marcas. Ahora lo imprescindible lo compramos en los ‘pulgosos», y lo mismo hicimos con las cosas necesarias para cocinar. Las primeras o segundas marcas quedaron en el olvido y a pesar de eso, seguimos mal porque el boleto de colectivo, por ejemplo, nos sigue complicando porque ahora el trasbordo, que ayudaba mucho, se redujo a la mitad y eso se siente duramente en el bolsillo», comentó un ex empleado de comercio salteño a este diarioweb, quien contó que el negocio cerró por lo que ahora recurre a «changas» domésticas para intentar sostener su hogar.

Esta historia es solamente una muestra de lo que ocurre en una amplia franja de argentinos a lo largo y ancho del país, que además acumula bronca viendo que funcionarios y legisladores nacionales cobran millones y acceden a privilegios vedados para los «mortales».

Falso relato económico

Esta «real realidad» es la que funcionarios y legisladores mileístas ignoran o se hacen que no conocen, pero parecería que tarde o temprano deberán considerar porque la calma social se está agotando y se expresa en las redes, lo que indica que más temprano que tarde lo hará en la calle con todo lo que eso significa.

«Que se vaya en helicóptero, en moto como José Luis Espert o en ‘mono patín’ pero que se vaya», es lo que se escucha cada vez más en charlas circunstanciales de vecinos en lugares comunes.

Hasta ahora, las trapisondas de Adorni entretienen igual que un chupetín de madera, pero el agotamiento en la gente está llegando a «danger», por lo que funcionarios y legisladores oficialistas deberían por lo menos no burlarse de la mala vida que atraviesan muchos, inclusive quienes votaron por Milei y ahora se quieren suicidar, mientras se preguntan cómo pudieron equivocarse tanto, aunque reconocen que la alternativa, Sergio Massa, hubiera sido quizás peor porque si llegaba el de Tigre, el kirchnerismo con Cristina Fernández como estandarte, seguiría esquilmando a todos.

«Ahora nos damos cuenta que teníamos que elegir a Drácula o a Frankenstein. Ya estábamos condenados pero entonces no lo sabíamos», comentan resignados algunos.

Epílogo

Ya en mayo, con el mundial por delante, el gobierno de Milei pone «sapos panza arriba» mientras ruega que el futbol llegue pronto así salen de las tapas de diarios y editoriales de programas políticos.

En Casa Rosada, cuentan empleados que allí trabajan en tareas domesticas, que cada vez más la frase que se escucha salir de los despachos es la misma que otro economista en décadas pasadas, repetía a diario: «hay que pasar el invierno».

Era Álvaro Alsogaray, el papá de María Julia, quien cuando ministro de Economía en 1959, inmortalizó la frase.

Por estos días, Milei parece tener la misma idea.

Pedirle a los argentinos que tengan paciencia y esperen que pase el «invierno mileísta» para que las cosas mejoren.

El problema es que la gente no le cree porque prometió mucho y cumplió poco y porque intuye que los hermanos ya tienen el «boleto picado».

La paciencia aunque sea tarde, siempre se acaba.

Parece que los Milei no saben eso.

Sería necesario que alguien los avive porque sino cuando se enteren, ya será demasiado tarde para todos.