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Milei como Galtieri en el ’82, usa Malvinas en su beneficio – Por: Daniel Salmoral

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Milei se «malvinizó»? es la pregunta que muchos se hacen después de su mensaje por cadena nacional, pero rápidamente se responden que no y que solo es una afirmación buscando recuperar apoyos perdidos, pensando en la elección presidencial que viene.

DANIEL SALMORAL.- Javier Milei buscando ganar apoyo popular al igual que el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri en 1982, apeló al tema Malvinas con un discurso sensiblero que tiró por tierra todo lo que había sostenido sobre esa cuestión hasta ahora.

Anunció que habrá duras sanciones para emprendimientos unilaterales británicos petrolíferos y que creará un Consejo de Seguridad Nacional por lo que pedirá al Congreso le otorgue «facultades necesarias para que el Estado pueda responder con herramientas económicas y diplomáticas frente a actores estatales, o no estatales que amenacen nuestra seguridad nacional».

También que construirá una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, cuando en realidad en el año 2022 ya se había comenzado a realizar durante el gobierno de Alberto Fernández, pero luego se abandonó.

En su mensaje de días atrás, nunca hizo referencia a esto, pero aseguró que su puesta en marcha va a «incrementar su capacidad en telecomunicaciones». 

«Esta base nos convertirá en el Polo logístico más importante del Atlántico Sur y será fundamental para la proyección geopolítica de la Argentina», destacó el Presidente.

En un cambio de posición de 180 grados sobre sus afirmaciones anteriores sobre la «cuestión Malvinas», Milei exhibió ahora otra postura que denota su urgente necesidad de revertir su imagen personal y de gestión que viene en caída desde hace muchos meses atrás.

Por eso, al igual que el presidente de facto en 1982, echó mano a un tema de mucha sensibilidad y que quedó en evidencia cuando los jugadores de la selección de fútbol exhibieron un trapo con la inscripción «las Malvinas son argentinas» durante el Mundial en Estados Unidos.

El apoyo a aquella bandera se mantiene hasta ahora, por eso Milei tomó este tema con el que intentará recuperar y sumar apoyo de grupos sociales «sensibleros», que hoy mayoritariamente rechazan las políticas que lleva adelante en diferentes áreas de gobierno.

Incertidumbre interna

Su gabinete y su mesa política, hace rato que puertas adentro vienen observando con angustia la constante caída en apoyos a la imagen y gestión de gobierno, que ponen en duda su reelección en 2027, dejando atrás el optimismo de otrora cuando funcionarios y periodistas «seca nucas» del gobierno así lo aseguraban.

Los famélicos números a favor que le marcan las últimas encuestas tienen en jaque a la gestión libertaria y también al establishment que ya busca reemplazantes para sostener el modelo económico, en caso que Milei quede en el camino a causa de sus propios errores cuando todavía falta más de un año para los comicios presidenciales.

Llevado por la presión interna del gobierno, léase Santiago Caputo y su gente, buscará ahora con este cambio sobre un tema que ignoraba como Malvinas, recuperar «popularidad» y mejorar en los vaticinios electorales, usando para eso una causa que moviliza sentimientos profundos en cada argentino.

Por eso sin complejos y ya jugado, pidió a partidos opositores y sectores a los que agravia permanentemente como el periodismo, se sumen a su «cruzada» para limitar el accionar de buques ingleses de todo tipo que por estos días pululan alrededor de las islas y el mar del sur argentino.

Atrás quedó entonces su declamada y pública admiración por Margaret Thatcher, y empezó a «venderse» como un «celoso custodio» de los intereses argentinos en las islas, el mar del sur y sus recursos.

En el cierre del mensaje sorprendió al propio Gabinete que no sabía si era él quien hablaba cuando expresó: «ahora es posible tomar estas medidas en defensa de nuestra soberanía, gracias a haber rescatado a la Argentina del pozo en el que nos encontrábamos. Hoy, la Argentina va camino a convertirse en una potencia exportadora de recursos estratégicos demandados por todo el planeta, metales, alimentos e hidrocarburos».

Fuera del gobierno los dichos de Milei generaron rechazos en la mayoría de la dirigencia política porque están convencidos que se trata de una jugada oportunista que tiene como intención instalar en la gente un tema que los aleje de los diarios reclamos por la situación económica, el endeudamiento familiar y la constante pérdida en la calidad de vida.

Reacción en el Reino Unido

Desde Londres, la respuesta oficial fue monolítica, previsible y la de siempre, ya sea de un gobierno laborista, conservador o de coalición: “la posición británica sobre las Malvinas es inquebrantable. Las islas son británicas y seguirán siéndolo porque eso es lo que quieren los isleños. El derecho a la autodeterminación es inviolable, se asienta en el derecho internacional y lo vamos a sostener”, dijo el canciller Ed Miliband del ala izquierda del gobierno laborista de Andy Burnham.

Kemi Badenoch, lideresa del principal partido de oposición, los conservadores y admiradora como Milei de Margaret Thatcher, añadió un poco de espíritu camorrero para decir algo más duro que el gobierno. “El Reino Unido no se rinde ante patoteros. Si Milei quiere un país fuerte, debería reconstruir su economía, no amenazar a otros”, lanzó.

Los medios británicos por su parte, aprovecharon los dichos de Milei para apoyar o castigar al actual gobierno inglés, pero partiendo de una cuestión en común: ninguno apoya las afirmaciones de Milei, como era previsible.

En el plano comercial, las tres empresas de servicios petroleros más grandes del mundo anunciaron que no harán negocios en Malvinas.

SLB (ex Schlumberger), Baker Hughes y Halliburton, con fuerte presencia en Vaca Muerta, decidieron anticiparse y aclarar que no operarán en las islas, lo que genera interrogantes a nivel mundial sobre los efectos en el mediano plazo que el inesperado mensaje de Milei podrá provocar.

Epílogo

Analistas políticos, calificaron lo hecho por el Presidente como «nacionalismo de emergencia», que seguramente complicará aún más la incierta gestión libertaria.

La calificación de «simple ventajismo político» suma adhesiones, porque por lo visto hasta ahora, salvo fanáticos libertarios o inadvertidos ciudadanos, han sido pocos los que se sumaron con entusiasmo a la invitación que cursó Milei.

Cuando la derrota en 1982, recién aparecieron los reproches a la bravuconada de Galtieri pero para eso ya habían cadáveres de argentinos en las islas y el mar del sur.

Aunque lento todavía, la palabra de Milei va perdiendo credibilidad entre la gente y este tema en amplios sectores, genera la idea que se trata de un movimiento con el fin de beneficiar al gobierno y no a la gente de a pie que la viene pasando muy mal desde hace tres años.

«No hay duda que es otra jugada pensada en beneficio propio. Vos crees que en verdad le interesa nuestra soberanía sobre Malvinas?. Al menos a nosotros no nos engaña por eso no bajamos la guardia intensificando la tarea para arrimar espacios políticos hacia un espacio en común para ganarle la elección el año que viene», le dijeron a este diarioweb un grupo de dirigentes barriales peronistas.

Es obvio que se desconfíe de alguien como Milei y sus dichos.

Han sido tantas sus promesas incumplidas, como la de terminar con los beneficios de la casta, que ahora cuando anuncia que hará algo, la gente de carne y hueso que sufre sus mentiras, mire para otro lado y cambie de estación de radio.