Pero, a diferencia de ella, al candidato presidencial es fácil encontrarle una explicación al por qué está donde está.
DANIEL SALMORAL.- La fábula de la tortuga en el poste dice que:
«Si vas caminando por el campo y ves una tortuga arriba de un poste de alambrado haciendo equilibrio»
¿Qué se te ocurre?
Viendo la cara de incomprensión del joven, continúa con su explicación:
- – Primero: No entenderás cómo llegó ahí.
- – Segundo: No podrás creer que esté ahí.
- – Tercero: Sabrás que no pudo haber subido solita ahí .
- – Cuarto: Estarás seguro que no debería estar ahí.
- – Quinto: Serás consciente que no va a hacer nada útil mientras esté ahí.
- – Sexto: «Entonces lo único sensato sería ayudarla a bajar.»
Esto es lo que en este tiempo ocurre con Javier Milei, un hasta hace poco ignoto personaje, que ahora tiene a mal traer a los dirigentes políticos tradicionales, más que nada porque en solo seis semanas, podría convertirse en el nuevo Presidente Constitucional de los Argentinos, por eso la comparación con la tortuga en el poste tiene sentido porque al igual que con ella:
– Quinto: Son conscientes que no va a hacer nada útil mientras esté ahí.
Entonces lo sensato sería bajarlo de ahí pero eso solo se conseguiría mediante votos, y allí comienza el problema.
Milei, el personaje en cuestión, líder y candidato presidencial de La Libertad Avanza, ganador de las PASO y según todas las encuestas seguro vencedor de las elecciones generales dentro de seis semanas, es como la tortuga de la fábula, pero, a diferencia de ella, al candidato es fácil encontrarle una explicación al por qué está donde está.
El Libertario, un recién llegado a la política, supo en este corto tiempo, dos años, apenas, mostrarse ante una sociedad agobiada por problemas cotidianos que fueron creciendo a medida que avanzaba la Democracia, con apenas un discurso de corte económico, rápidamente se instaló en los medios masivos de comunicación ante la indiferencia y la pasividad de los partidos y dirigentes tradicionales que sin complejos dejó atrás la severa crisis política del año 2001 y el contundente «que se vayan todos», con el qué los ciudadanos de a pie advertían de su hartazgo por la falta de respuestas concretas a sus necesidades y dolencias sociales.
Inflación, pobreza, desempleo, narcotráfico, inseguridad, corrupción, falsas promesas e indiferencia ante el sufrimiento social, fulminaron la confianza ciudadana en la dirigencia política que conocían hasta ahora, más allá de las pertenencias partidarias.
El libertario así, aprovechó el mal humor social para ubicarse con un mensaje confuso y de tono autoritario en la opinión pública, como el hombre capaz de correr a una «casta dirigencial inepta y corrupta» y resolver, nadie sabe en verdad cómo, los viejos problemas que arrastra el país.
A la presencia de Milei, se sumó además la miopía política de los partidos clásicos que «ningunearon» al recién llegado diciendo que se trataba de «un loquito despeinado que anda en los canales de televisión hablando de economía».
A estas alturas, y luego de las PASO fundamentalmente, quedó en evidencia que desde ningún sector se avizoró lo que venía.
Interna feroz en Juntos por el Cambio entre sus precandidatos a la presidencia, más la falta de respuestas de un gobierno donde la figura de Cristina Kirchner, borró de la escena al propio Presidente y su gestión, completaron un combo perfecto para que un personaje con frases efectistas, nada más, les ganara a todos y quedará a un paso de llegar a la Casa Rosada.
Atendiendo a lo que adelantan la totalidad de las encuestas post elecciones primarias, la única pregunta que se impone cuando faltan menos de seis semanas para concurrir a las urnas, es si Milei podría ganar en primera vuelta o hará falta un balotaje.
Ciertos analistas dicen que esto es posible, aunque reconocen que habrá que esperar por lo menos dos semanas para ver si todo lo que se está haciendo, sobre todo desde Unión por la Patria con Sergio Massa a la cabeza, que realizó este fin de semana una fuerte movida en Tucumán para mostrar «músculo político» y recordar que «no está muerto quien pelea», para saber si puede haber segunda vuelta el 19 de Noviembre.

Desde el otro espacio, Juntos por el Cambio, también se están haciendo cosas para revertir lo que las mediciones previas al 22 de Octubre indican.
Patricia Bullrich, su candidata, presentó a Carlos Melconian como su futuro ministro de Economía, además de nombres importantes para otras áreas de su posible gobierno.
«Hay que esperar a ver como impactan en los votantes», dijo un encuestador a este Portal para referirse a la esperanza que abren estos hechos en UxP y JxC.
De todas maneras y más allá de encuestas, el clima social va adelantando lo que podría pasar.
Sin dudas, la obligación y responsabilidad ciudadana, tendrá un rol determinante en estas elecciones generales que llegan.
Más de 11 millones de ciudadanos/as habilitados/as no fueron a votar en las Primarias y más de 1 millón lo hicieron en blanco, y ellos son ahora la esperanza de los frentes perdedores, sobre todo, para dar vuelta el resultado ya conocido.
Se sabía, pero si hacía falta se lo volvió a decir, que desde el gobierno nacional se redoblarán esfuerzos en todos los ámbitos y se utilizarán todos los recursos, para por lo menos no caer en primera vuelta.

En análisis que ya ganan páginas en medios gráficos, se comenzó a hablar que, de última, al peronismo le convendría que si no son ellos, el ganador sea Milei porque estiman que su gobierno duraría poco, y entonces ellos estarían allí listos para volver al poder y «ordenar el desastre que dejen los improvisados liberales», tal como ocurrió con el gobierno de la Alianza y Fernando de la Rúa, que abandonó su gestión y apareció «un salvador peronista», Eduardo Duhalde, que le pavimentó el regreso a su partido, dos años después, con Néstor Kirchner.
Ante esto, desde La Libertad Avanza les contestan diciendo que «están locos si piensan así porque nosotros llegaremos al poder para quedarnos por lo menos veinte años», dicen en una exacerbada muestra de optimismo.
Todas especulaciones.
Sobrevolando esto, hay que decir que la verdad, como siempre, está en el pueblo y lo que finalmente decida.
Sería temerario, en un país como Argentina, vaticinar qué es lo que vendrá en verdad.
Lo real hasta ahora, es que en las semanas que vienen asistiremos, como ciudadanos, a un festival de idas y vueltas, mensajes, jugadas extrañas, traiciones, promesas vacuas y todo lo que la parafernalia electoral nos muestra en cada comicio.
Mientras tanto, en millones de hogares humildes, sus habitantes, lejos de todas estas cuestiones, hacen magia para tener, aunque más no sea, un famélico plato de comida por día.






