El Presidente enfrenta sus peores días en la gestión. De golpe le cayeron demasiados problemas encima pero en vez de resolverlos huye viajando por el mundo. Adorni y $LIBRA son los más complicados, pero la inflación y los cierres de comercios y empresas también suman dolores de cabeza. Milei debería saber que nunca las huidas, fueron la solución a nada.
DANIEL SALMORAL.- Los días pasados fueron los peores para Javier Milei desde que llegó a la Casa Rosada.
Las «travesuras» de Manuel Adorni subiendo a su mujer al avión presidencial que iba a Nueva York, más su vuelo en jet privado a Uruguay junto a toda la familia sin explicar de dónde sacó los miles de dólares que costó el vuelo, además de las contundentes revelaciones del caso $LIBRA que a través de audios, mensajes, y grabaciones comprometen a su hermana Karina y él mismo en la criptoestafa, colocaron al Presidente en una delicada situación que pondría a su gobierno en una compleja situación porque echaría por tierra su mensaje de terminar con las malas prácticas de la «casta», que había prometido desterrar para siempre de la política argentina.
Eso, sumado a la economía que exhibe una fuerte caída en el empleo y el valor adquisitivo de salarios e ingresos de la gente, lo llevó a un territorio peligroso, desconocido para él hasta ahora, que lo obligará a sacar la cabeza de abajo la tierra y ocuparse de gobernar como corresponde tomando medidas, muchas que no quiere, pero que a estas alturas resultan imprescindibles para continuar la marcha.
La idea de no hablar de las cosas que le molestan ya no alcanza, por eso tendrá que decidir cómo seguir basándose en la realidad y no en su propio relato y en el que le arriman sus alcahuetes rentados.
Lo del Jefe de Gabinete ya es insostenible. Día tras día aparecen nuevos hechos que lo tienen como protagonista de acciones propias de los políticos tradicionales que dijo venir a desterrar, por lo que su permanencia en el gobierno comienza a ser como la de un «leproso» al que todos esquivarán dentro de poco.
A lo del avión privado y el vuelo de su esposa a Nueva York, ahora se sumó la compra de una importante residencia en un country que tampoco podrá explicar cómo hizo para pagarla.
Bancado por Karina Milei, el ex vocero no será apartado del gobierno, por ahora, así que ensayarán ocultarlo tras bambalinas por un tiempo, esperando que su permanencia en el freezer ayude a bajarle decibeles a sus chanchuyos y le quite presión al gobierno, pero sobre todo a un golpeado Presidente que no sabe de donde le llegaron tantos mazazos juntos.
Es la economía estúpido
Para su desgracia también Toto Caputo le acercó pésimas noticias.
Su Ministro estrella le pinchó el globo sobre los números que se conocerán próximamente, cuando reconoció que será muy difícil que en los meses que lleguen la inflación comience con 0 como había prometido, diciendo que para llegar a eso «deberá esperarse entre 3 y 9 meses por lo menos».
«Sufrimos un retroceso» en lo que respecta a inflación se sinceró Caputo provocándole una agria sensación al ego mileísta, a quien el relato sobre lo que es su gobierno comienza a deshilacharse rápidamente.
Cómo si con eso no bastara y por razones obvias, también las encuestas le dijeron que su imagen personal y la de su gestión siguen cayendo, habiendo llegado en estos últimos días a los indicadores más bajos desde marzo de 2023.
Por eso, fiel a sus modos, sigue trepando a aviones que lo lleven lejos de los «kilombos domésticos» esperando que las cosas se acomoden gracias a las «fuerzas del cielo» o a cualquier otro milagro.
El escenario político
Al margen de lo que pasa en su propio patio, también Milei tuvo que asistir al relanzamiento del PRO, el partido de Mauricio Macri del que se nutrió de un importante número de funcionarios y legisladores, quien el jueves lo volvió a presentar en sociedad mostrándose como «lo superador» a La Libertad Avanza.
«Somos lo que viene» dijo Macri, adelantando que no será una oposición cerrada al gobierno anarco – liberal.
Extraño mensaje el de Macri porque si quiere mostrarse como alternativa a Milei, deberá cuestionar algunas de sus medidas y sobre todo sostener un discurso crítico porque de otra manera su «neo PRO» no despertará atractivo en una sociedad que comienza a mostrar rechazos a la gestión libertaria.
Por su parte el peronismo, también inició en estos días un rastrillaje para intentar conformar un espacio que pueda verse como opción en el terreno electoral del año venidero.
Nombres como el de Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó, Ricardo Quintela, Guillermo Michel, Gustavo Bordet, Victoria Tolosa Paz y Kelly Olmos, junto a legisladores nacionales de varias provincias, mantuvieron un encuentro días pasados con la intención de limar asperezas internas y bucear en el armado de un tinglado pejotiano variopinto en el mediano plazo.
Epílogo
Mientras la política ya se mueve mirando a 2027, las mediciones revelan lo más importante: cómo está y que siente la gente en su vida cotidiana.
Una consultora cercana al gobierno detectó que más de la mitad de los argentinos no llega a fin de mes y en lo que va del año, dos de cada tres compraron menos comida para sus hogares.
Además está la crisis del empleo y los cierres de empresas y fábricas que erosionan gravemente la imagen del gobierno.
También apareció en los votantes de carne y hueso, la pérdida de confianza en Milei respecto de controlar la inflación y combatir la corrupción.
Se suma, descreimiento en que las inversiones comiencen a caer como lluvia en el país más allá de los discursos que Milei haga adentro y afuera.
Pero el Presidente está convencido que si no habla de un problema, éste desparece.
Este fenómeno que dice IA es conocido como «efecto irónico de supresión», provoca que los pensamientos intrusivos parezcan más presentes cuando se intenta evitarlos.
La «tormenta perfecta» llegó finalmente al tejado de Milei y la Casa Rosada
Bueno sería entonces para él, pero por sobre todo para los argentinos, que enfrente su realidad y explique lo que tenga que explicar en el caso $LIBRA; se desprenda de funcionarios que le fallaron y mire como vive en verdad la gente de a pie, que ya se está cansando de tanto verso y promesas incumplidas de su parte.






