En estos días, vimos como los «autoconvocados» ignoraron el pedido de algunos gremios formales como ADP (Agremiación Docente Provincial) que a través de «cartas abiertas» o «enviados especiales», buscó que dejaran de lado sus posiciones «intransigentes».
DANIEL SALMORAL.- La larga protesta callejera y rutera con la consiguiente ausencia en el dictado de clases de los docentes autodenominados «autoconvocados», exhibieron de manera cruda la falta de representatividad de la dirigencia gremial tradicional y la necesidad de los trabajadores/as, en este caso de la educación, de buscar otros caminos para expresarse y manifestar sus posiciones críticas frente a cuestiones que tienen que ver con la labor diaria que tienen que desarrollar.
La vigilia que muchos/as docentes llevaron adelante en diferentes escenarios como las puertas de ingreso a Casa de Gobierno en barrio Grand Bourg; el ex peaje Aunor en el ingreso a la ciudad capital y también en diferentes lugares del interior provincial hasta que finalmente se localizó en ruta 51 y el acceso a San Antonio de los Cobres en la Puna salteña, dejaron al descubierto que quienes «militan» en este espacio ya no se sienten representados por las entidades gremiales tradicionales o más conocidas, por eso optaron por dar volumen concreto a la protesta canalizada a través de esta expresión «autoconvocados», que carece de conductores formales y actúa en base a lo que las «asambleas» deciden para cada ocasión.
En estos días vimos como ignoraron el pedido de algunos gremios reconocidos como ADP (Agremiación Docente Provincial) que a través de «cartas abiertas» o «enviados especiales» buscó que dejaran de lado sus posiciones «intransigentes», sin éxito por cierto, dejaron en evidencia que los gremios «legales» deberán buscar nuevos caminos para recuperar no solamente afiliados perdidos sino, y lo que es más importante, liderazgos perdidos.
De no hacerlo, muchas entidades gremiales se habrán convertido en «sellos de goma» carentes de legitimidad para representar y defender los intereses de quienes ya no encuentran cobijo allí, y por eso emigraron en busca de nuevos ámbitos combativos que defiendan mejor y de otras maneras sus intereses laborales.
En ese sentido, lo que viene en materia de representatividad será interesante e importante que la sociedad toda le preste atención porque todo indica que se han comenzado a abrir otros senderos, en el siempre complejo y hermético cenáculo de la dirigencia gremial argentina.






