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Francisco, el papa que no pudo ser profeta en su tierra… – Por: Daniel Salmoral

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Falleció el papa Francisco. Un luchador incasable por los pobres, los marginados y los olvidados del mundo. En su país, la dirigencia política jamás escuchó su mensaje y siempre trató de usarlo en su beneficio de la manera mas vil. Por eso nunca pudo volver… 

DANIEL SALMORAL.- Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, murió esta semana después de 12 años de estar al frente de la Iglesia Católica, habiendo sido el pastor de cerca de 2.000 millones de personas en el planeta, según el Anuario Pontificio 2025 y el Annuarium Statisticum Ecclesiae.

En todo ese tiempo, no pudo ser profeta en su tierra natal, Argentina, donde a pesar de su enorme tarea y siendo ejemplo de humanidad en todo el mundo, le fue imposible sembrar semillas de tolerancia, austeridad, honestidad y misericordia entre la clase dirigente de su país.

Francisco, quien recorrió 66 países y realizó 47 visitas apostólicas llevando su mensaje de paz a lugares de conflictos permanentes y con sociedades castigadas por las guerras desde hace décadas, no consiguió en su tierra terminar con las diferencias políticas y fue objeto de ataques y descalificaciones de la peor calaña, por parte de quienes tenían y tienen responsabilidades que les encargó la Democracia, porque la mayoría buscó usar en beneficio su figura con la idea vil de ganar espacios electorales, cosa que ahora después de su muerte se profundizó todavía más.

Bergoglio, siendo arzobispo y luego cardenal de Buenos Aires, recibió en su momento el ataque despiadado de Néstor y Cristina Kirchner para quien siempre fue «un hijo de mil puta» por cuestionar algunas medidas de gobierno.

Luego, antes de llegar a la presidencia, Javier Milei también lo atacó con fiereza calificándolo como «el enviado del Maligno en la tierra».

Por eso, con sabiduría y a fin de no ensanchar la «grieta» existente desde hace años, dejó de lado el dolor del desarraigo y decidió no visitar su amado país, su patria, su Buenos Aires y el barrio de Flores que lo vio nacer hacía 88 años, nunca más.

Para la mediocre clase política argentina siempre fue más importante ver qué rédito electoral podían sacarle, antes que entender y llevar a la vida diaria el ejemplo de su mensaje y sus hechos cotidianos.

Ningún sector político consideró su obra que se inició siendo Arzobispo y luego Cardenal, que no solamente la llevó adelante en la ciudad que lo vio nacer sino que llegó a otros lugares como la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán en el norte de Salta.

En el año 2009, siendo entonces Cardenal y Arzobispo de Buenos Aires, visitó la ciudad norteña de Salta donde lejos de los protocolos, se mostró cercano y sencillo compartiendo mates con los vecinos, charlando con cocineras y departiendo con quienes se acercaron a darle la bienvenida, como lo muestra esta foto donde se lo ve compartiendo con Silvia Cano y su hijo Daniel Pereira, vecinos de la ciudad norteña.

Su paso por allí dejó una huella profunda en quienes lo conocieron y compartieron tiempo con él mucho antes de convertirse en el Santo Padre.

Su prédica constante y apoyo concreto a los marginados, olvidados y rechazados por el sistema, fue su labor constante.

Una de las palabras más repetidas en su marcha pastoral fue «periferia», para hacer referencia a quienes fueron y son víctimas de rechazo y enviados a formar parte de las periferias sociales a las que siempre hizo alusión en su mensaje papal.

Además, sacó del «closet» temas que la Iglesia durante siglos escondió bajo la alfombra, y los sumó a la cotidianeidad de sus tratamientos importantes.

Fue el pastor de la grey católica, y eso generó que también se ganara el afecto de mandatarios y personas sencillas de otras religiones, quienes veían en él una luz de esperanza para poner fin a tanta injusticia, violencia y muerte en el mundo.

El lunes 21 de Abril partió a encontrarse con el Creador y lo hizo con la tranquilidad de haberlo intentado todo de su parte para hacer de este mundo un lugar más humano.

Chau Francisco, porteño futbolero y hombre de bien.

Gracias por haber dejado tu impronta y ejemplo de vida para la eternidad en esta tierra…

Qué el Señor te reciba como te mereces: como un trabajador incansable para hacer de esta parte del universo, un mejor lugar para los tiempos…