En busca del voto de los que perdieron – Por: Daniel Salmoral

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A estas alturas quien se haya quedado sin candidato propio y tenga decidido volver a votar, lo hará y elegirá lo que crea es el «mal menor» a sabiendas que lo que llegue será muy complicado para su vida y el país.

DANIEL SALMORAL.- La Justicia Nacional Electoral dio a conocer los resultados del escrutinio definitivo de las elecciones generales de octubre pasado que mostraron que Sergio Massa y Unión por la Patria obtuvieron el 36,78%; Javier Milei de la Libertad Avanza el 29,99%, mientras que Patricia Bullrich de Juntos por el Cambio el 23,81%; Juan Schiaretti de Hacemos por Nuestro País el 6,73% y Myriam Bregman del Frente de Izquierda el 2,70%.

Estos números determinaron que el balotaje o segunda vuelta el próximo 19 de Noviembre deberán disputarlo, finalmente, Sergio Massa de Unión por la Patria y Javier Milei de La Libertad Avanza.

Afuera, quedaron Patricia Bullrich, Juan Schiaretti y Myriam Bregman y los votos que obtuvieron que ahora quedaron sin «continente», son el «gran botín» que tanto Massa como Milei buscan por estos días de distintas maneras «seducir», para sumar a sus porcentajes obtenidos el 22 de Octubre pasado.

El padrón electoral nacional determina que un total de 35.394.425 electores están habilitados en todo el país para emitir su sufragio en la segunda vuelta, lo que indica que son 11.765.107 los votantes que eligieron en las generales y que ahora se quedaron sin «candidatos propios» para este balotaje.

Esos más de 11 millones de ciudadanos/as son a quienes los finalistas buscan convencer para que los elijan dentro de 15 días y así puedan ganar la elección presidencial.

Conseguir votantes nunca fue tarea sencilla pero en esta oportunidad ante un escenario político, económico y social complicado en demasía, se convierte prácticamente en una «misión imposible».

Para que este escenario esté así hubieron hechos que sucedieron después del 22 de Octubre que contribuyeron para hacer aún más dificultosa la decisión del votante hacia el comicio definitivo.

Acuerdo cupular

Apenas terminada la última elección irrumpió con una fuerza inesperada en el tablado político, Mauricio Macri, el referente más importante de Juntos por el Cambio, para anunciar junto a su perdidosa fórmula presidencial, Patricia Bullrich y Luis Petri, que sumarían su apoyo a Javier Milei de La Libertad Avanza, quien hasta entonces se había cansado de descalificar con duros y excesivos términos a todo lo que tuviera tufillo a PRO y sobre todo a UCR.

A su terrible y violenta actitud hacia la figura de Raúl Alfonsín a quien pedía que trompeen en un muñeco de goma que mandó construir con su cara, luego le sumó los ataques a la candidata presidencial, Patricia Bullrich, de quién sin ninguna contemplación y de manera irresponsable e impune dijo que en la década de los ’70 «era una terrorista que ponía bombas en los jardines de de infantes».

Sin embargo, Macri de por medio, sorpresivamente acusador y acusada aparecieron unidos en un abrazo y adelantando que trabajarían juntos para ganarle el balotaje a Sergio Massa con el argumento que «cuando la Patria está en peligro hay que hacer todo para defenderla».

Ni Macri, ni Bullrich y tampoco Milei, tuvieron en cuenta esa enorme verdad que indica que en «política no siempre dos más dos son cuatro» y arrancaron con una campaña que le acerca al electorado más dudas que certezas, mucha bronca y rechazo, lo que genera dudas respecto de si el acuerdo cupular servirá para que el libertario llegue al triunfo.

Dudas massistas

Por su parte, en el frente oficialista que terminó ganando la elección general remontando de manera espectacular la derrota de las PASO, también en este nuevo electorado «independiente» genera dudas y desconfianzas porque no saben en realidad si Sergio Massa saldrá de las «garras» de Cristina Fernández, Máximo Kirchner y La Cámpora, o si una vez electo presidente los volverá a abrazar como ya lo hizo antes.

También, si bien les parece que sería bueno para el país que concrete en el terreno de los hechos el llamado a «un gobierno de unidad nacional convocando a todos los sectores», les genera poca certeza que finalmente vaya a hacerlo.

«Es Massa. Muchas veces dijo hacer cosas que al final no hizo y eso provoca dudas razonables porque en verdad descreemos que verdaderamente salga del círculo nefasto de Cristina (Fernández) que es quien termina manejando todo siempre, y para eso lo que pasó con Alberto (Fernández) es una clara muestra», dejó ante el Portal un dirigente radical que adelantó no votar por Milei, pero que Massa no lo termina de convencer por las razones que explicó.

Con este estado de ánimo instalado en un electorado ya cansado de elecciones en este 2023 porque la situación económica más que nada tira todo al suelo, esperará el debate de los dos candidatos el domingo que viene pero sin demasiadas expectativas.

En realidad, a estas alturas, quien se haya quedado sin candidato propio y tenga decidido volver a votar, lo hará y elegirá lo que crea es el «mal menor», a sabiendas que lo que llegue será muy complicado para su vida y el país pero con la esperanza que «algo pase» y quien gane haga lo que hay que hacer para que todos los argentinos, más allá de sus pertenencias partidarias, dejen atrás décadas de frustración.

Lo que vendrá ahora con los partidos políticos y frentes electorales ya lo dijimos desde estas columnas, por eso habrá que esperar que esta elección termine para ver cómo, al igual que el «ave Fénix», los dirigentes y espacios políticos inician un complejo pero impostergable proceso de reconstrucción, no solo por el bien de ellos, sino más que nada por el de la sociedad y la Democracia misma.