Aún cuando se sabe que sus datos no son siempre certeros y reflejan la realidad de un momento, en todo proceso preelectoral están presentes pero despiertan cada vez menos el interés social, es lo que reconocen las propias consultoras.
DANIEL SALMORAL.- Faltando poco menos de un mes para las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), las encuestas ganan terreno en todos los ámbitos, principalmente en los medios de comunicación, como los diarios virtuales, que son los que más ganan terreno en estos tiempos.
Las mismas son dadas a conocer, ahora casi de manera diaria, por las diferentes consultoras que son las que recaban datos para adelantar que puede pasar en el escenario nacional con las fórmulas presidenciales.
Yendo al terreno de los números concretamente, se puede adelantar que prácticamente todas coinciden en señalar tres aspectos centrales: 1) que el precandidato más votado a nivel individual es Sergio Massa de Unión por la Patria; 2) que en el total de votos por frente Juntos por el Cambio es quien más intenciones recoge y 3) que habrá balotaje o segunda vuelta.
A fin de ratificar esto veamos algunos ejemplos:
PROYECCION CONSULTORES
- Sergio Massa 30,3%
- Juan Grabois 2,5% –
Unidos por la Patria 32,8%
- Patricia Bullrich 20,6%
- Horacio R. Larreta 14,1% –
-
Juntos por el Cambio 34,7%
- Javier Milei 18,8% –
Avanza Libertad 18,8%
- Miriam Bregman 1,7% –
-
Izquierda 1,7%
- Juan Schiaretti 0,9% –
-
Peronismo Federal 0,9%
CONSULTORA ANALOGIAS
Muestra arriba a Juntos por el Cambio en la suma por espacio (33,8% a 29,1% de Unión por la Patria), a Bullrich un poco mejor que Larreta en esa interna (17,3% a 16,5%), a Sergio Massa como el más votado individualmente (24,1%) y a Javier Milei competitivo pero en baja (17,2%).
ZUBAN CORDOBA Y ASOCIADOS
El espacio más elegido fue Juntos por el Cambio (JxC) con un 29,7%, seguido por Unión por la Patria (UxP) con el 27,1%. En tercer lugar se encuentra La Libertad Avanza (LLA), sumando el 24,5%.
INTELIGENCIA ANALITICA CONSULTORA
Juntos por el Cambio 33,3%, Unión por la Patria 26,4% y los Liberales 15,2%.
Esta última empresa que conduce el cuñado de Sergio Massa, Sebastián Galmarini, fue más allá y dio a conocer qué pasaría en un eventual balotaje adelantando estos porcentajes:


Si bien se sabe que las encuestas reflejan solamente la realidad de un momento y que han caído en credibilidad en las últimas elecciones, se puede adelantar que a través de estas revelaciones que usamos a modo de ejemplo y si al final se cumplen en los comicios generales del 22 de Octubre y el balotaje el 19 de Noviembre, se podría anticipar que las elecciones la ganaría Juntos por el Cambio con Patricia Bullrich, pero dejando a la que pasaría a ser la oposición de ese nuevo gobierno, Unión por la Patria y La Libertad Avanza sobre todo, con una importante representación legislativa, lo que no le haría sencillo gobernar a la administración de JxC, algo similar a lo que pasó con el gobierno de Mauricio Macri, que tuvo que negociar permanentemente con los bloques K que le complicaron en demasía, muchas veces, la marcha de su gestión.
Angustia masista
Si bien estos son solamente anticipos numerales, también se puede inferir a través de la política gestual de Sergio Massa y Cristina Kirchner, que lo que adelantan las encuestas están cercanas a la realidad porque de otra manera no se entienden los ataques no solo a los precandidatos presidenciales de la oposición sino a otros dirigentes que si bien son importantes, como Mauricio Macri, en términos de los comicios no tienen mayor relevancia salvo en el plano interno del frente cambiemita.
Las renuncias públicas que Massa a hecho en las últimas horas a posiciones que había sostenido en otros momentos de su vida política como por ejemplo su parecer sobre La Cámpora y los «gordos» de la CGT, que ahora se han convertido en sus principales aliados políticos, amen de emocionarse casi hasta las lágrimas por lo que ahora la Vicepresidenta dice de él, lo coloca, otra vez, en sus viejas ubicuidades que lo dejaron y lo dejan mal parado ante buena parte de la sociedad argentina.
Si a eso se le suma la influencia de poder que lleva adelante para anular a opositores a su mujer Malena Galmarini, quien a cómo dé lugar quiere gobernar Tigre para desde allí iniciar una carrera hacia el poder junto a su marido como en décadas anteriores lo hicieran Néstor Kirchner y Cristina Fernández, revelan que sus ambiciones siguen intactas y hará lo necesario y más también para que no se frustren, aunque para ello deba abrazarse ahora, con los enemigos de otrora que juró combatir y desterrar de la vida pública.
Estas actitudes que la sociedad las puede ver a diario de su parte, hace pensar que los números de encuestas que debe manejar de manera privada deben tener peores noticias para él que las que son públicas y que damos a conocer en esta columna a modo de ejemplo.
Interna descarnada
Si bien el territorio «masista» aparece complicado, los dominios de Juntos por el Cambio no alcanzan la paz que podrían estar viviendo en base a estos porcentajes que anticipan las encuestas, debido al internismo duro que protagonizan Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta junto a sus entornos más cercanos.
A pesar que desde algunos sectores del frente se intenta bajar decibeles a la disputa de ambos, en otros causa verdadera preocupación porque temen que si «se pasan de rosca» en estas PASO, podría traerles sorpresas desagradables a la hora del comicio general.
Uno de estos alarmados lo explicaba de esta manera: «Hay que evitar los errores no forzados que podrían aparecer si los cuestionamientos personales siguen en aumento. Sería una estupidez de nuestra parte facilitarle el camino a Massa (Sergio) cuando todo indica que está perdiendo y eso, producto de su fracaso en el manejo de la economía, se profundizará en los meses que vienen».
Conclusiones transitorias
Así las cosas, habrá que esperar como sigue la campaña política donde el no equivocarse puede hasta ser mejor que acertar ante un electorado escéptico y desconfiado de todo lo que tenga tufillo a político.
Como cierre, solo quedaría decir que en este país los meses que quedan hasta la definición definitiva pueden ser eternos y generar realidades políticas hoy imaginadas.
«Lo ideal sería que las elecciones sean cuando mucho en dos semanas», se sinceró diciendo un dirigente radical con varios comicios encima, que teme que «metidas de pata» innecesarias en los próximos días perjudiquen lo que atisban como un triunfo asegurado.
«Lo que tendrá que pasar pasará», lo calmó diciendo otro, a lo que agregó que si Bullrich y Rodríguez Larreta no se dan cuenta de esta oportunidad que tienen para terminar de una vez con el kirchnerismo y el cristinismo, no merecen seguir en política y menos aún llegar a la presidencia.
Aunque duro, pero conociendo a los actores, se podría decir que tal afirmación no está equivocada.






