Ocho millones de votantes irán a las urnas este domingo para elegir legisladores y la fórmula que gobernará desde noviembre próximo hasta 2030.
DANIEL SALMORAL.- En medio de una exasperante crisis económica, sin combustible, con escasez de alimentos y alta inflación, casi ocho millones de bolivianos decidirán este domingo mucho más que quién será el próximo presidente y cómo estará conformada la nueva asamblea legislativa por cinco años a partir de noviembre.
Hay varias claves en juego. ¿Podrá la derecha efectivamente, tal como anticipan las encuestas, romper la hegemonía de la izquierda de las últimas dos décadas? Si es así, frente al plan de ajuste que se viene, cómo reaccionará la población, y tercero qué respaldo puede tener la campaña de resistencia que seguramente impulsará el expresidente Evo Morales (2006-2019), que ya le hizo imposible la gestión a su exaliado, el presidente Luis Arce, que gobernó estos cinco años al frente del Movimiento al Socialismo (MAS).
En una singular medida decidida por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) -que en Bolivia es uno de los cuatro poderes del Estado, junto con el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial- el país estará paralizado este domingo.
Perfiles de los tres contendientes principales.
Samuel Doria Medina, de Alianza Unidad
A la cabeza se encuentra Samuel Doria Medina, de 66 años, un magnate inmobiliario de centroderecha que se presenta por cuarta vez a la carrera presidencial.
Algunos de sus logros como empresario incluyen haber llevado Burger King al país y haber construido el mayor rascacielos de Bolivia.
En el terreno de la política, se desempeñó como ministro de Planificación entre 1991 y 1993, durante el gobierno del presidente Jaime Paz Zamora, y fue compañero de fórmula de la entonces presidenta interina Jeanine Áñez en las elecciones de 2020.
Actualmente, lidera la mayor coalición opositora, la Alianza Unidad, que incluye agrupaciones como Creemos, respaldada por Luis Fernando Camacho, y Comunidad Ciudadana, encabezada por el expresidente Carlos Mesa.
Las principales propuestas de Doria Medina incluyen el recorte de los subsidios gubernamentales, la privatización de las empresas estatales y la liberalización de la economía, aunque respalda ciertos gastos destinados a reducir la pobreza.
Además, el candidato ha hecho hincapié en la transparencia en la administración pública, los incentivos para las pequeñas empresas y la reducción de impuestos y trámites burocráticos para el sector privado. La plataforma de su partido promete no recortar los programas de transferencias monetarias.
Jorge “Tuto” Quiroga, de Alianza Libre
En segundo lugar se encuentra otro conservador, Jorge “Tuto” Quiroga, de 65 años, que ocupó brevemente la presidencia entre 2001 y 2002 y se encuentra en su tercera disputa por la presidencia boliviana. Crítico acérrimo de los gobiernos de izquierda en América Latina, su programa incluye restaurar los derechos de propiedad privada y ampliar el libre comercio.
Se desempeñó como ministro de Finanzas en el gobierno de Zamora durante ocho meses en 1992 y, cinco años después, se convirtió en el vicepresidente más joven de la historia del país junto al polémico presidente Hugo Bánzer. Antes de ser elegido democráticamente en 1997, Bánzer había dirigido el golpe de estado en 1971 que lo convirtió en presidente de facto de la dictadura militar boliviana.
Cuando en 2001 Bánzer renunció a la presidencia por problemas de salud, Quiroga completó su mandato pero no se presentó para la reelección.
En el sector privado, trabajó para importantes empresas mineras y bancarias de Bolivia, así como para el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
En esta ocasión, se presenta como cabeza de la coalición Alianza Libre, tras abandonar un grupo opositor más amplio que en su mayoría decidió optar por Doria Medina.
Andrónico Rodríguez, de Alianza Popular
El principal contendiente de izquierda, con cerca del 6% de apoyo, es Andrónico Rodríguez, de 36 años, quien en su momento fue considerado el heredero político de Morales, pero se ha distanciado del MAS.

De familia indígena y de clase trabajadora, Andrónico, como es conocido popularmente, llegó a ser el protegido y cercano colaborador de Morales, luego de reemplazarlo cómo presidente de la mayor asociación de productores de coca de Bolivia en 2019.
Desde 2020, cuando obtuvo su primer cargo público, ocupa el puesto de presidente del Senado.
Su programa se centra en los votantes rurales y en propuestas de “austeridad inteligente” que tienen como objetivo reducir el gasto público y dar prioridad a los más desfavorecidos.
Para inyectar dólares en la economía boliviana, ha declarado que prefiere buscar préstamos de grupos como los BRICS en lugar de recurrir a organizaciones multilaterales como el FMI.
El candidato dice que busca impulsar las exportaciones ofreciendo incentivos al sector privado, pero asegura que mantendrá una fuerte participación del Estado en áreas clave como la minería y el turismo, además de fomentar un programa de sustitución de importaciones mediante aranceles en ciertos sectores.
Fuente: La Nación





