El proceso electoral salteño mostró que a algunos dirigentes les importa alcanzar el poder a cualquier precio, dejando atrás otros días y olvidándose que los amigos de ahora eran los enemigos de otrora.
DANIEL SALMORAL.- Nunca antes como en esta elección que llega, los salteños tendrán una oferta electoral tan superpoblada
Para 446 cargos en juego en toda la provincia, desde gobernador hasta concejal en el más pequeño municipio, hay más de 12 mil candidatos/as, lo que muestra a las claras que el sistema, tal como está, solo sirve para favorecer a políticos y aspirantes a serlo antes que a los ciudadanos de a pie que cuando conocen esta desproporción, reniegan de la propia política y muestran poco interés en participar del comicio del 14 de mayo venidero.
Esta elección que llega en Salta, también ha servido para mostrar que las ideologías, coincidencias y disidencias que tenían algunos dirigentes eran solo circunstanciales, porque lo que en realidad se mostró que les importa es alcanzar el poder a cualquier precio, dejando atrás otros días y olvidándose que los amigos de ahora eran los enemigos de otrora.
Con estos condimentos, en algunos, fue así como finalmente se conformaron los frentes que buscarán quedarse con la victoria y gobernar Salta por los próximos cuatro años.
A Gustavo Sáenz que irá por su reelección como gobernador una vez más acompañado por Antonio Marocco como vice, lo enfrentarán otras 11 fórmulas con candidatos que se ubican en una heterogénea oposición que hasta ahora no pudieron marcar diferencias, en cuanto a propuestas de gobierno, frente a lo hecho y mostrado por la actual gestión.
Campaña sin propuestas
Cuando quedan solamente días para el comienzo formal de la campaña política (14 de abril), lo que trasciende hasta aquí es el poco interés de buena parte de los salteños/as por conocer quienes son los aspirantes a cubrir los cargos y mucho menos que tienen para ofertar cada uno de ellos.
La delicada situación económica que golpea duramente a muchos hogares, además de la poca credibilidad que existe en la dirigencia política en su conjunto, conforman un combo preocupante que obligará, más temprano que tarde, a replantear si el actual formato electoral provincial no necesita ser revisado y modificado, a fin de devolver el interés ciudadano a lo esencial para la vida cotidiana de todos que es la Democracia.
Ésta, sin un sistema electoral que satisfaga las necesidades de los ciudadanos que no hacen de la política su actividad principal y cotidiana, no garantiza qué pueda cumplir con su cometido esencial, por eso debe ser cuidada permanentemente por los actores diarios de la política.
Una saludable forma para ello, sería volver a los partidos políticos con toda la vida que tuvieron en décadas pasadas donde en sus senos, se formaban cuadros dirigenciales, se debatían políticas y programas de gobierno y por sobre todo se ordenaban los procesos electorales a través de elecciones internas, que impedían tamaña proliferación de candidatos/as como ocurre en la actualidad, donde son apenas unos cuantos los que lograrán hacer conocer el porqué de su deseo de ocuparse de la cosa pública.
Con este escenario recargado de nombres, le resultará difícil al elector saber que se propone hacer uno y otro de llegar a los lugares de decisión y eso desvirtúa el sentido básico de selección.
Datos reveladores
El cuadro de cargos en disputa en la provincia es el siguiente:
Gobernador y vice: 2; senadores provinciales 11; diputados provinciales 30; intendentes 60 y concejales municipales 343. Total 446
En Capital, las listas con fórmulas gubernamentales: 12; Listas a diputados p/Capital: 22; Listas a intendentes p/Capital: 15; Listas a concejales p/Capital: 31
De todos ellos, solamente 54 podrán ocupar los cargos en disputa.
Sabiendo esto, la pregunta que surge de manera natural es: ¿Cómo harán cada uno de los integrantes de estas listas para que se sepa que son candidatos/as y lo que harán si llegan a las bancas y los despachos oficiales?
Esa es la incógnita que hoy alberga en los frentes electorales sin que hasta ahora le hayan encontrado una respuesta sencilla y efectiva.
Con este panorama, la fecha comicial se acerca y los primeros indicios muestran escaso interés en participar de una ciudadanía a la que claramente le preocupan otras cuestiones más tangibles para su vida cotidiana.
No obstante esto que es un dato innegable de la realidad, los/as candidatas deberán hacer lo posible y lo imposible también para que en los días que faltan para el acto electoral sus allegados, por lo menos ellos, se comprometan a poner un voto a su favor en la computadora electoral.
Habiendo conocido esto, lo que viene para hacer es que los ciudadanos/as recuperen el interés por la política y todo lo que ella implica, y ese deberá ser uno de los desafíos más importantes a alcanzar por parte de la dirigencia en su conjunto y así evitar que concurrir a las urnas, algo que nos costó tanto sacrificio a los argentinos recuperar, se convierta de aquí en adelante, en un trámite burocrático más que hay que evitar.






