Según las encuestas, el actual mandatario tiene casi garantizado un segundo mandato de cinco años, con una abrumadora popularidad del 90% y sin adversarios de peso, por lo que obtendría una victoria en primera vuelta.
DANIEL SALMORAL.- Los salvadoreños votan este domingo en unos comicios que se espera darán la reelección y un mayor poder al presidente Nayib Bukele, aplaudido por poner tras las rejas a las despiadadas pandillas con una «guerra» implacable que suspendió libertades civiles. Además, también será renovado el Congreso, actualmente dominado por el oficialismo y sus aliados y que tendrá 60 diputados en vez de los 84 de ahora tras una reforma electoral.
Con un padrón de 6,2 millones de electores, 740 mil en el exterior, a las 7:00 (hora local) el Tribunal Supremo Electoral (TSE) dio por iniciadas las elecciones, una jornada de diez horas que cerrará a las 17:00 (hora local). Se trata de la primera votación en el país bajo estado de excepción desde que acabó la guerra civil en 1992. Asimismo, más de 3.000 observadores entre locales e internacionales están acreditados para presenciar el desarrollo de las votaciones.
Según las encuestas, Bukele, expublicista de 42 años, tiene casi garantizado un segundo mandato de cinco años, con una abrumadora popularidad del 90% y sin adversarios de peso, y podría incluso aniquilar a la oposición en el nuevo Congreso de 60 escaños, que ya controla cómodamente. De ser así, lograría extender su gestión hasta 2029 tras un quinquenio en el que convirtió al otrora violento país centroamericano en uno de los más seguros de América.
En ese sentido, los últimos sondeos lo ubican como ganador en primera vuelta. El presidente contaría con un 80% de los votos, muy por encima del 50,01 necesario para evitar una segunda ronda. Sus cinco oponentes por sí solos ni siquiera alcanzarían juntos el 15%.
En la más favorable de las encuestas, los aspirantes a la presidencia Manuel Flores (FMLN), Joel Sánchez (Arena), Luis Parada (Nuestro Tiempo), José Renderos (Fuerza Solidaria) y Mariana Murillo (Fraternidad Patriota Salvadoreña) suman apenas entre todos un 12,2% de intención de voto, frente al 81,7% atribuido a Bukele, que busca la reelección tras una discutida y polémica interpretación de la Constitución.
Elecciones en El Salvador: controversia en torno a la reelección de Bukele

A pesar de tener el apoyo de ocho de cada 10 salvadoreños en edad de votar, la participación de Bukele en los comicios fue cuestionada por la oposición porque la Constitución prohíbe la reelección inmediata. Además, su «guerra» contra las pandillas levantó señalamientos de supuestas violaciones a los derechos humanos.
El 15 de septiembre de 2022, en un acto transmitido por cadena de radio y televisión, Bukele habló desde la casa presidencial para anunciar su intención de buscar la reelección. «Anuncio al pueblo salvadoreño que he decidido correr como candidato a la presidencia de la República», afirmó desde el podio, junto a su esposa Gabriela Rodríguez.
El anunció, hecho ante embajadores invitados, corrió como pólvora en redes sociales, en su mayoría gente que lo apoyaba, pero trajo la crítica de la oposición que considera que la Constitución no permite la reelección inmediata en seis de sus artículos.
Sin embargo, una reinterpretación que hicieron de la misma los jueces del Tribunal Supremo de Justicia, que quedaron tras una purga que supuso la salida de cinco de ellos en mayo de 2021, sirvió a las autoridades electorales para aprobar su candidatura, en la que también repite como vicepresidente Félix Ulloa.
Los magistrados establecieron que bastaba con que el presidente podía ser reelegido si técnicamente no ostentaba el cargo, para ello debía solicitar a una Asamblea que controla una licencia durante los seis meses previos al arranque formal del siguiente mandato, que no arranca hasta el 1 de junio de 2024.
Conscientes de que será casi imposible evitar que Bukele salga elegido este domingo, la oposición confía al menos en discutirle la mayoría en el Congreso y frenar el control que tiene del Estado y evitar así que pueda preparar un posible tercer mandato.

De convertirse en el primer mandatario salvadoreño en ser reelecto en casi 100 años, Bukele prometió que el régimen de excepción seguirá hasta que capturen al último pandillero y su vicepresidente dijo esta semana que mantendrá al bitcóin como moneda de curso legal a pesar de la poca aceptación y que el bukelismo es un proyecto de décadas.
«Aún falta muchísimo por hacer pero, paso a paso, resolveremos décadas enteras de saqueo y abandono», escribió el jueves el presidente, en su cuenta de X, una plataforma que usó para promocionar sus logros, atacar a sus detractores y anunciar las compras de millones de dólares en bitcoines, calificadas como opacas por sus críticos.
Bukele asumió a mediados de 2019 como el presidente más joven en la historia moderna de El Salvador. Desde entonces, su gobierno logró apaciguar la criminalidad tras apresar al 1% de los 6.3 millones de habitantes del país, levantó varias obras de infraestructura -algunas con apoyo de China- y está teniendo éxito al atraer a cada vez más turistas al país más pequeño de Centroamérica.
Además, durante su mandato se redujo la migración irregular hacia Estados Unidos, sosegando los roces con Washington por la destitución de jueces y el fiscal general; así como por los supuestos excesos durante el estado de excepción y las restricciones a las libertades civiles.
Elecciones en El Salvador: una oposición al borde de la desaparición
Los candidatos de la oposición cerraron el sábado pasado sus campañas electorales. Entre ellos están el exdiputado Manuel Flores, del izquierdista Frente Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y el empresario afincado en Estados Unidos Joel Sánchez, de la conservadora Alianza Republicana Nacionalista (Arena), quienes juntos lograrían un testimonial 6% de los votos.
Ambas formaciones dominaron por completo la vida política del país tras la guerra civil (1980-1992), hasta que en 2019 irrumpió Bukele, que se benefició también de la inoperancia de una oposición en entredicho tras décadas de crisis de seguridad, económicas y desconfianza por los numerosos casos de corrupción.
El declive de Arena y el FMLN, a los cuales se les reprocha una supuesta falta de compromiso para renovarse internamente, se hizo más patente en las elecciones municipales y legislativas de 2021, en las que el partido de Bukele se estrenaba en la Asamblea ocupando 56 de los 84 escaños de entonces.
El alcance de Bukele es tal que se espera que Nuevas Ideas devore a quienes fueron sus aliados en esta legislatura –Gran Alianza por la Unidad (GANA), el Partido de Concertación Nacional (PCN) y los democristianos del PDC-, para quienes estas elecciones, según las encuestas, supondrán su salida del Parlamento.
Fuente: Perfil





