La sumatoria de poderes a Luis «Toto» Caputo por lo que ya se lo considera un «superministro», es la muestra que el presidente Javier Milei está dispuesto a ir a la guerra con las provincias con tal de controlar el déficit fiscal. Celos entre los libertarios de «paladar negro» por el rol del íntimo amigo de Mauricio Macri.
DANIEL SALMORAL.- Una vieja ley no escrita en el mundo del fútbol, dice que «lo que sucede en el vestuario queda en el vestuario», aunque no siempre se cumple.
Eso fue lo que ocurrió en la última reunión de gabinete del presidente Javier Milei cuando un tema hablado en ese ámbito salió de las cuatro paredes y provocó la eyección de uno de los ministros acusado de «buchón», aunque a la luz de las decisiones recientes quedó claro que la «boconeada» de Guillermo Ferraro le vino como «anillo al dedo» a Milei para hacer la jugada política que ahora queda en claro siempre tuvo: darle a su ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, el control absoluto de sus principales áreas de gobierno por lo que ahora el «compañerito de colegio» de Mauricio Macri quedó convertido en «superministro».
Sin embargo, la medida no cayó bien en el círculo original de LLA porque se consideran desplazados y sospechan que detrás está Macri, de quien siempre dudan por la utilización que pueda hacer de la figura de Milei en favor de sus intereses personales y políticos.
La salida de Ferraro como ministro de Infraestructura que ahora pasó a depender de Caputo, le dio a este último el control total de los recursos, fuera de la coparticipación, que necesitan las provincias para realizar obras postergadas por décadas y que significan mejorarle la calidad de vida a millones de argentinos que viven afuera de los límites de la Avda. General Paz.
Lo que contó Ferraro que dijo Milei sobre los gobernadores: «los voy a dejar sin un peso, los voy a fundir a todos si sus legisladores no apoyan y aprueban la Ley ómnibus y el DNU», generó, como es natural, que muchos mandatarios, más allá de sus pertenencias partidarias, se «pintaran la cara» y salieran públicamente a denunciar un brutal apriete del Presidente, lo que complicó aún más la marcha de los proyectos de ley contenidos en las «Base de reforma del Estado» en manos del Parlamento a la espera de su tratamiento.
«Milei está en pedo si cree que apelando a maniobras mafiosas conseguirá que apoyemos su paquete de leyes. Qué vaya a apretar a su mama. Si no está dispuesto a corregir algunos temas fundamentales para las provincias, su paquete no pasará», afirmó un legislador peronista cuando este Portal le consultó sobre los dichos del Presidente y lo que pasaría después de eso con la Ley ómnibus.
El acuerdo
Después de la bravuconada grosera del libertario, al gobierno no le quedó otra que hacer concesiones en varios aspectos importantes del paquete de leyes para que al menos algunos sectores de la oposición las apoyen y no mueran de inanición en algún olvidado escritorio del Congreso, por lo que ahora se encamina a ser tratada el martes en lo que será una histórica y eterna sesión legislativa.
«Sabemos a qué hora comenzará pero no cuando terminará», adelantó un diputado nacional.
Hasta ahora se sabe que hay posibilidades que se apruebe por las concesiones hechas por Milei y Caputo, pero eso llevará a que en el rubro fiscal los ajustes necesarios ahora se trasladen de Nación a provincias, las que consideran deben ser «socias» del Estado nacional en esto de ajustar.
Por eso, las provincias ya saben que las transferencias discrecionales van a dejar de hacerse con todo el perjuicio que eso les va a acarrear sobre todo en materia de obra pública.
Los funcionarios que habitan despachos oficiales cercanos a Milei y Caputo, insisten en repetir la premisa que Milei se ha fijado desde que llegó al gobierno: alcanzar el déficit cero al precio que sea.
Esa fue la primera promesa económica que realizó y todo indica que no está dispuesto a resignarla, por eso instruyó a sus funcionarios, ahora acompañado por su «superministro», para que todo el gobierno marche en ese sentido.
Se sabe que puertas adentro del Palacio de Hacienda, no son pocos los que le «calientan la cabeza» a Caputo y también a Milei diciéndoles que en las provincias y los municipios existe un enorme despilfarro de recursos que la Nación les envía, por lo que ahora buscarán que eso termine.
«Tenemos las herramientas para llegar al déficit cero sin depender del Poder Legislativo. Es posible hacer el ajuste aunque tengamos el Congreso en contra», ha dicho Caputo, dejando entrever que si no salen las leyes, desde el Ejecutivo tienen los resortes que hagan falta quitándoles fondos al interior del país.
El anuncio que hizo Milei desde las escalinatas del Parlamento inaugurando su gobierno diciendo que reduciría en 5% el déficit fiscal en 2024, indica que para alcanzarlo alguien debe hacer el sacrificio y resignar recursos, y eso ahora parece que pasará por los estados provinciales.
Después del ascenso de Caputo y sus anuncios, quedó en claro que quienes deberán hacerlo serán ellos, lo que anticipa una dura guerra de Milei con los gobernadores.
Martín Llaryora, el cordobés, ya dijo que no está dispuesto a ceder recursos y lo mismo sostuvo el gobernador de Salta.
«Ya dije que no voy a permitir que nos saquen recursos a la provincia y los salteños porque eso significaría que no tengamos para medicamentos oncológicos o la atención de comedores, por ejemplo, además de las obras de infraestructura por la que los salteños hace años que están esperando y ahora, ya estando en ejecución, muchas están paradas porque se interrumpió la llegada de fondos. Yo creo en garantizarle gobernabilidad al Presidente pero que él también nos la garantice a los gobernadores», ha dicho Gustavo Sáenz.
Hasta ahora, desde espacios libertarios se muestran optimistas y estiman que esta semana, aunque con serias modificaciones, las leyes verán la luz y allí arrancará en serio la gestión mileisista.
Epilogo
La primera guerra entre los que se conocían como «unitarios y federales» ocurrió entre los años 1826 y 1827.
Las diferencias que se mostraron entonces y que continuaron hasta ahora, fueron las que atrasaron de manera considerable el desarrollo de Argentina y ahora parecería que volverán a surgir con fuerza partir de la decisión política de Milei, de trasladarle a las provincias la mayor carga del ajuste para alcanzar este año su anhelado déficit 0.
Si bien su objetivo desde lo económico-financiero es importante y esencial para terminar con parte de los problemas crónicos del país, también es necesario que el Presidente recuerde que en el interior, sobre todo en las provincias del Norte Grande desde las guerras de Independencia, su gente viene esperando justicia a la hora del reparto del estado de bienestar.
Eso es sin dudas un derecho y por lo tanto no debería ser una «gentileza» del inquilino de turno de la Casa Rosada, pero por las dudas veamos el comportamiento de nuestros legisladores nacionales a la hora de votar.
No vaya a ser que, cómo ya ocurrió antes, algunos se hayan hecho elegir por los salteños para después terminar votando en contra de sus intereses en nombre de causas partidarias, que nada tienen que ver con mejorar la vida cotidiana de quienes en las urnas confiaron en ellos.






