Luego de permanecer más de tres meses en el centro de la tormenta mediática y judicial, el jefe de Gabinete finalmente dejó su cargo. La amenaza de una moción de censura del Congreso y las críticas del resto del gabinete, claves en la decisión.
DANIEL SALMORAL.- Luego de permanecer más de tres meses en el centro de la tormenta mediática y judicial, Manuel Adorni renunció este sábado a su puesto de jefe de Gabinete.
Si bien contaba con el respaldo limitado de los hermanos Javier y Karina Milei, el ministro coordinador presentó su dimisión en momentos en que era severamente cuestionado por sus colegas del gabinete y cuando estaba amenazado con ser blanco de una moción de censura por parte del Congreso.
«Estimado Presidente: Gracias. Gracias por entender las razones y entenderme a mi: por primera vez desde aquel 10 de diciembre de 2023 estoy yendo en contra de sus deseos. Gracias por esta vez í haber aceptado mi renuncia al cargo de Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación», escribió Adorni en la carta que publicó este sábado, poco antes de las 19.
La salida del Ejecutivo del funcionario se produjo luego de las críticas que recibió por su presentación televisiva en la que intentó aclarar su crecimiento patrimonial con dinero no declarado, supuestamente, que logró obtener por una inesperada herencia de su fallecido padre y por una inversión en bitcoins cuando ni siquiera era conocido en el ex Twitter. Las explicaciones no convencieron ni a propios ni a ajenos.
En su carta insistió con los argumentos de que todas las acusaciones son «mentiras». «Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas», añadió Adorni.
Y concluyó: «Cierro esta etapa. Me retiro tranquilo y sereno, pero por sobre todo, con la consciencia tranquila y firme en mis convicciones».
El declive de Adorni había comenzado el domingo 8 de marzo. Había llegado horas antes a Nueva York junto al Presidente para comandar el evento de la «Semana argentina a Nueva York» en el consulado argentino, que contó con la presencia de importantes empresarios. Pero ese día Clarín reveló que lo acompañó en el avión presidencial su esposa, Bettina Angeletti, que no ocupa ningún cargo público y es coaching ontológica, y formó parte de la delegación oficial.
La pareja fue retratada en una foto de radio Jai en el cementerio de Queens: lo que siguió fueron explicaciones que no hicieron más que complicar la situación del entonces funcionario: que optó por estar con su esposa en Nueva York porque la actividad oficial implicaba «deslomarse» varios días en esa ciudad. Luego pidió perdón por la frase, pero ya fue tarde: aquellos beneficios de «casta» produjeron un daño irreparable al discurso libertario.
El lunes siguiente se conoció que había realizado un vuelo privado a Punta del Este durante los feriados de Carnaval: un sorpresivo video lo mostró caminando por la pista del aeropuerto de San Fernando enfundado en un gorro -el mismo que usaría ahora para caminar por el country Indio Cua- junto a su famila y al periodista Marcelo Grandio, que presta servicios en la TV Pública y donde llegó en 2024 por intermedio del ahora funcionario saliente.

En abril Clarín también informó de la existencia de una casa que la familia Adorni había adquirido en ese country de Exaltación de la Cruz. En primer término se supo que las expensas estaban a nombre de su esposa y luego se confirmó que también la escritura. Esa propiedad no había sido informada en la declaración jurada de 2024 del ex vocero.
Forzado por la polémica, Adorni brindó una fallida conferencia de prensa en Casa Rosada en la que no despejó ninguna duda y en la que no tuvo la mejor idea que pelearse con los acreditados. «Sos apenas un periodista«, fue una de las frases que quedó en el anecdotario de esta administración. De ese intercambio se supo que tenía un departamento en Caballito, donde reside en la actualidad. Y a las pocas horas trascendió que la familia Adorni había abandonado el departamento del edificio de clase media de avenida Asamblea, el mismo que Adorni se ufanaba de habitar hasta fines de 2024. «Vivo en Parque Chacabuco», decía.
La prensa informó que no se desprendió de esa primera propiedad sino que para adquirir el más lujoso departamento de calle Miró acordó una hipoteca con dos jubiladas, otro dato que llamó la atención.
Tampoco pudo esquivar la polémica en su primer informe de gestión en la Cámara de Diputados, donde fue respaldado desde los balcones del recinto por el propio Milei. “Cumplí con mis obligaciones previstas en la Ley de Ética Pública y acompañé todas las DDJJ que requiere la normativa. Como saben, las declaraciones juradas tienen un componente público y un componente reservado. En el componente público se encuentran los detalles de todos los bienes que componen mi patrimonio, respecto de los cuales nunca existió ocultación alguna», indicó. Esta última frase resultó, a todas luces, falsa, algo que luego le facturaron todos los bloques parlamentarios.
Para colmo, unos días después declaró en la Justicia, el contratista Matías Tabar, que aseguró que la remodelación de la casa en Indio Cua ascendió a unos 245 mil dólares, que el contador platense fue pagando en dólares y siempre en efectivo. De esa reforma también ganó trascendencia la construcción de una cascada en la pileta trasera.
Frente al aireado reclamó de Patricia Bullrich para que Adorni presentara su DDJJ, Milei salió a «auxiliarlo» desde Estados Unidos diciendo que el funcionario tenía todos los documentos «listos» para explicar su situación patrimonial. Pero pasó más de un mes hasta que el ahora ex jefe de gabinete actualizó sus datos en las bases de la Oficina Anticorrupción y el ARCA. Adujo que encontró una caja con dólares en la casa de su padre fallecido, que en 2014 apostó 200 mil dólares a las criptomonedas y que de esa forma logró sumar otros 300 mil dólares a su «caja de zapatos». Pocos creyeron sus argumentaciones. Su suerte como funcionario de Javier Milei ya estaba echada.
Fuente: Clarín





