DANIEL SALMORAL.- En medio de enorme expectativa por el fin de la cuarentena, prevista para este lunes 4 de mayo, cuando comenzará la tan esperada «fase 2», con la reapertura de diversas actividades, Italia reportó 174 muertes, la baja más grande desde el 10 de marzo, que elevó el total de decesos a 28.884.
Así lo reportó el boletín de la Protección Civil, que registró asimismo 1389 nuevos casos, cifra menor a la víspera que significó un crecimiento de nuevos casos totales del 0,66%, el valor más bajo desde el inicio de la emergencia, el 20 de febrero.
Alentadores, los números de la Protección Civil confirmaron, por otra parte, que sigue disminuyendo el número de pacientes en terapia intensiva (1501), así como hospitalizados (17.242) y en aislamiento domiciliario (81.436). Se mantiene alto, además, el número de curados: 1740 en las últimas 24 horas, que llevaron el total a 81.654.
Los datos significaron un respiro de alivio para los 60 millones de italianos, en vísperas de la aguardadísima reapertura, este lunes, de muchas actividades y el inicio de la denominada «fase 2», de convivencia con el virus, en la que se flexibilizarán varias restricciones. Cuatro millones y medio de personas volverán a trabajar: el 36,6% podrá retomar su empleo a través del teletrabajo, mientras que se calcula que para el 63,4% la vuelta al trabajo coincidirá con el regreso a la sede.
El gran temor es qué pasará con los medios de transporte público, que para evitar las aglomeraciones -muy peligrosas para el contagio de Covid-19-, podrán llevar la mitad o menos de los pasajeros, que indefectiblemente deberán llevar tapaboca. En vista de esto, en autobuses y subtes fueron colocados stickers adhesivos que indican dónde uno puede pararse o sentarse. Además, se recomendó el uso de otros medios para desplazarse hacia el trabajo, como bicicletas y monopatines o el auto propio, aunque en este caso, después de casi dos meses de parálisis, se teme un regreso dramático de la contaminación del aire.
En muchas ciudades, como en esta capital, seguirán suspendidas las zonas de tránsito limitado (ZTL) -zonas de circulación permitida sólo para quienes tienen un permiso especial-, por las que se podrá circular libremente, justamente para evitar aglomeraciones en autobuses y subtes. Pero ya ayer hubo escenas, en esta capital, como en Milán, de autobuses demasiado llenos y por lo tanto, peligrosos. El problema es que no hay personal suficiente como para que pueda controlar el distanciamiento social.
Otro gran temor es que haya un nuevo éxodo desde el norte hacia el sur, de estudiantes y trabajadores, ya que, quienes quedaron bloqueados por la cuarentena que comenzó aquí el 10 de marzo, estarán autorizados a regresar a su domicilio de residencia. El miedo es que junto a quienes viajan también se traslade el virus.
Aunque en estos casi dos meses de cuarentena siguieron trabajando los rubros relacionados con los medicamentos y la alimentación, supermercados, etc, mañana reabrirán sus puertas industrias, fábricas, el rubro de la construcción, de manufacturas y de la modas. En muchos establecimientos funcionarán termómetros para medir la temperatura y por supuesto, amén del barbijo, será obligatoria la distancia interpersonal de seguridad.
Familiares sí, amigos, no
Como explicó más de una vez el primer ministro, Giuseppe Conte, la «fase2» no significa un «piedra libre» y que todo el mundo podrá moverse libremente, aunque se suavizaron en parte las restricciones. A partir de mañana, dentro de la propia región de residencia, será posible ir a visitar a familiares y demás «allegados» -novios, parejas-, pero no amigos, según detalló el ministerio del Interior, para pena de muchos. También será posible hacer actividad deportiva -salir a correr, a caminar, o en bicicleta-, lejos de la residencia de uno -aunque manteniendo una distancia de al menos de dos metros- y serán reabiertos los parques. Allí, de todos modos, justamente para evitar las aglomeraciones, no serán accesibles las zonas de juegos para los más chicos, que deberán estar acompañados por un mayor y respetar, también, la distancia interpresonal.
Aunque en las últimas semanas reabrieron librerías y papelerías, los negocios de ropa y calzado deberán esperar para levantar persianas hasta el 18 de mayo, día en que también podrán volver a abrir museos, bibliotecas, joyerías y muestras, siempre cumpliendo la regla del barbijo y la distancia.
En una medida que enfureció a pequeños comerciantes, recién el primero de junio será el turno de reapertura para restaurantes, bares, peluquerías, centros estéticos y demás. Aunque Conte prometió que, de acuerdo a cómo siga la curva de contagio en las dos primeras semanas, de haber números favorables, podrá anticiparse esa fecha. Los restaurantes y los bares, de todos modos, podrán reabrir para vender comida para llevar.
No hace falta decir que después de casi dos meses de una parálisis que ha provocado una caída de la economía nunca antes vista -del orden del 15% del PBI en el primer semestre-, todo el mundo en Italia no ve la hora de volver a empezar. Aunque aún hay miedo y bastante conciencia de que la situación es aún complicada y que no hay que bajar la guardia.
Fuente: La Nación





