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Brasil ya vota en la primer vuelta: Lula y Flávio Bolsonaro disputan la presidencia

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Casi 160 millones de brasileños están en condiciones de votar en la primera vuelta de las elecciones generales. Lula busca la reelección; el hijo del ex presidente intenta que la derecha vuelva al poder.

DANIEL SALMORAL.- Los dos candidatos tienen diferencias mínimas en los sondeos y el resultado es imprevisible también por el temor a una fuerte abstención.

Son las elecciones más ajustadas de la historia.

Las encuestas anticipan un probable balotaje para el domingo 25 próximo.

Los brasileños votan además por gobernadores, la renovación de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado.

Las mesas de todo el país abrieron a las ocho, misma hora de Argentina. El comicio cierra a las 17 y poco después habrá un adelanto del ganador. El resultado es imprevisible.

Son las elecciones más ajustadas de la historia democrática del gigante sudamericano. La de este domingo es la primera vuelta y las encuestas anticipan que habrá un balotaje entre el presidente Luis Inácio Lula da Silva y el retador conservador Flávio Bolsonaro fijado para el próximo domingo 25.

En esta cita, además de los principales, hay otros diez postulantes que no tienen oportunidad. Si hay balotaje los votos de ese grupo serán importantes para medir la oportunidad de los dos principales. También se vota por gobernadores, la renovación de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado.

La elección se realiza con un revoleo de encuestas que en las últimas horas redujeron la diferencia entre Lula y Bolsonaro. Según un estudio de Datafolha publicado el sábado, el presidente reúne el 45% de los votos válidos para la cita de hoy contra 42% de su adversario.

Si es así, separados por tres puntos porcentuales, el actual presidente y el senador de Río de Janeiro presentan la menor diferencia registrada entre los candidatos que ocupan el primer y segundo lugar en las últimas encuestas realizadas por Datafolha antes de la primera vuelta desde 1989. Fue el año de las primeras elecciones presidenciales tras la redemocratización señala el portal de Folha de Sao Paulo. Para la segunda cita la diferencia según esta consultora es de apenas un punto.

Otro sondeo también de las últimas horas de Atlas/Bloomberg confirma la diferencia de tres puntos. Lula reúne 47% de los votos válidos y Bolsonaro 44% lo que asegura la segunda vuelta. Atlas también simuló el escenario del eventual balotaje. En los votos válidos, el mandatario aparece con el 50,1%, frente al 49,9% de Flávio, una diferencia de tan solo 0,2 puntos porcentuales. Un claro empate técnico.

La elección se realiza con máquinas de votación, una tradición aquí que cumplió este años tres décadas de uso continuado, cuestionados solo y por primera vez por el anterior presidente Jair Bolsonaro.

Un problema que preocupa a los dos rivales es una abstención creciente, que puede perjudicar especialmente al mandatario debido a que, según los especialistas, la resistencia a votar se observa en los sectores de menores ingresos de hasta dos salarios. En Brasil el voto es obligatorio, pero la sanciones son apenas simbólicas. La razón del desinterés es por las dificultades para cumplir con el presupuesto familiar lo que ha multiplicado las deudas para cuestiones básicas. Estos votantes no creen que pueda haber un cambio a su favor en adelante, no importa quien gane la compulsa. En la elección anterior hubo un ausentismo de poco más del 20% del electorado y se teme que en esta oportunidad el porcentaje sea similar e incluso superior.

La campaña de 2026 se caracteriza, precisamente, por la menor movilización desde el retorno a la democracia. Y es la primer sin debates entre las figuras principales. En una encuesta de Datafolha publicada este viernes, el 47% de los encuestados dijo que esta menos interesado en la contienda electoral. El oficialismo ha intentado resolver ese desafío con la convocatoria al voto de los mayores de 70 años, un sector conservador que adhiere al mandatario socialdemócrata, y no están obligados a sufragar como en Argentina.

A nivel geopolítico Estados Unidos ha hecho una apuesta total por la victoria del senador Bolsonaro, un dirigente que recibe los votos de su padre, Jair Bolsonaro, y tiene un vínculo vertical con la cancillería norteamericana. El secretario de Estado, Marco Rubio, le ha dado un público respaldo al postulante conservador y multiplicado los cuestionamientos a la gestión de Lula da Silva.

La Casa Blanca apunta un control sin fracturas de la región. Desde la llegada del presidente Donald Trump al poder, las siete elecciones presidenciales en el área concluyeron con la victoria de candidatos alineados con el gobierno estadounidense.

Brasil es el plato fuerte de esa iniciativa. Es la segunda economía del hemisferio y expone una influencia verificable con fronteras con diez países del subcontinente.

Fuente: Clarín (enviado especial)