DANIEL SALMORAL.- De no haber sido porque tuvo que estar internado casi una semana por una complicación intestinal de la cuál ya está recuperado pero que lo obligará a dosificar la tarea al menos por un corto tiempo, el año 2021 podría haber cerrado casi perfecto para el gobernador, Gustavo Sáenz.
Ratificado y consolidado por el voto mayoritario de los salteños en los comicios provinciales primero y nacionales después como el líder político de la provincia, el primer mandatario obtuvo en términos de gestión, pero sobre todo, políticos, los objetivos que se había propuesto cuando accedió a la gobernación de Salta en diciembre de 2019.
Dos años después de haber llegado al Centro Cívico Grand Bourg, Sáenz puede sentirse satisfecho por lo logrado aún cuando el mismo lo reconoce, quedan todavía cosas por alcanzar y que serán los objetivos a conseguir en el mediano y largo plazo.
La gestión
En lo que hace a la tarea de gobierno, el Gobernador puede mostrar varios avances sobre todo en lo que hace a obras de infraestructura, algo que hacía años la provincia no conseguía y que hacen ver que más allá de colores políticos, cuando hay decisión y firmeza para conseguir objetivos, lo único que hace falta es trabajar y recorrer el espinel nacional para volver con los recursos necesarios.
Con ese objetivo, no dejó despacho sin recorrer, incluidos los del Presidente y el Jefe de Gabinete, que es de donde bajaron las ordenes a las diferentes áreas del gobierno nacional para que los proyectos elaborados con precisión, por los ministros Roberto Dib Ashur de Hacienda y Sergio Camacho de Insfraestructura, consiguieran la aprobación necesaria para que algunos de ellos ya estén en marcha en la provincia.
Rutas, viviendas, construcciones de saneamiento como plantas depuradoras y otras esperadas por largo tiempo, se lograron poner en marcha en este año 2021 mientras otro importante número espera aspectos formales finales para su iniciación, aunque ahora, sin Presupuesto Nacional y tal como lo adelantó en el programa «7 PM» el coordinador político, Pablo Outes, a fin de que las ya comprometidas no se caigan, será necesario que Sáenz vuelva a tocar puertas en Balcarce 50 o donde sea, para que esas promesas pasen al terreno concreto de las realidades.
«El Gobernador volverá a tocar las puertas que hagan falta para que lo conseguido del gobierno nacional no se pierda por falta de Presupuesto», afirmó Outes en el programa político.
La política
Ya en el plano político, Sáenz, por lo logrado en este año 2021, puede estar no solo tranquilo sino muy satisfecho también.
En las dos elecciones llevadas a cabo, tanto la provincial primero en agosto y luego la nacional de noviembre, sus candidatos salieron airosos, dejando en Salta la expectativa de avanzar, ya en el año 2022, en su proyecto político más ambicioso sin dudas, que será conformar, junto a los partidos, agrupaciones y dirigentes de distintos orígenes políticos que lo vienen acompañando desde el año 2015 cuando alcanzó la intendencia capitalina, un movimiento político provincial, similar al neuquino o al que en años anteriores recreara en la provincia el ex gobernador, Ricardo Duránd, a quien los salteños cariñosamente, apodaron «El Hornero», por la importante cantidad de viviendas que logró construir durante su gestión.
Para Sáenz, ante los escenarios políticos nacionales reinantes desde hace ya mucho tiempo, se hace necesario formar una fuerza provincial que se mantenga alejada de los vaivenes nacionales y que priorice, antes que nada, los intereses de la provincia y sus habitantes.
«No podemos estar a expensas de la grieta», ha dicho Sáenz en distintas oportunidades, aún cuando desde que llegó a la intendencia de Salta teniendo como presidente de la Nación a Mauricio Macri de Juntos por el Cambio y ahora como gobernador a Alberto Fernández del Frente de Todos, se las arregló para sacarles lo que necesitaba para dar respuestas a los vecinos.
Esa actitud, de permanente, «mangueo» ante los gobiernos nacionales, a pesar de ser de diferentes colores políticos, alguna vez le mereció la calificación de «pedigüeño», por parte de un ex gobernador, pero a Sáenz esa forma de gestionar le viene dando muy buenos resultados por eso jamás escuchó la crítica mal intencionada de su antecesor.
Ahora, embarcado en la idea de concretar un movimiento provincial, confía en qué será acompañado por quienes todavía no se encuentran bajo su paraguas político, pero por sobre todo por los «ciudadanos de a pie» de la provincia, a quienes les importa poco la pertenencia política de uno u otro gobernante, ya que lo que ponderan y valoran es que se den respuestas a sus reclamos y necesidades.
Uno de los principales operadores para armar el nuevo movimiento, le decía a este Portal en los días previos a los festejos navideños, que las cosas marchan a buen ritmo por lo que esperan que en los primeros meses del año que ya llega, se pueda anunciar que el nuevo movimiento político ya tiene forma.
La oposición
Si se observa el mapa político de la provincia, son pocas las expresiones que se encuentran afuera del tinglado «gustavista» que muestran, al menos hasta ahora, un norte firme y menos aún un liderazgo definido.
El kirchnerismo provincial, luego del abandono en los hechos que hiciera del Partido de la Victoria, Sergio «Oso» Leavy, quien no tuvo injerencia alguna a la hora de definir aunque sea un candidato a legislador nacional, es una muestra acabada que si a ese partido no le inyectan sangre e ideas nuevas, terminará muriendo de inanición.
La izquierda, atomizada a causa de las diferencias internas entre sus principales dirigentes, también exhibe muestras de agotamiento dirigencial y solo una nueva mística lo puede devolver al protagonismo y la vida de otrora.
«Hoy por hoy, no hay afuera de los partidos que acompañan a Gustavo (Sáenz), dirigentes con perspectivas políticas a futuro», fue la definición que dejó un importante ex legislador nacional peronista en mesa de café a la hora de analizar lo que puede venir políticamente en Salta.
Con una nueva Constitución Provincial pero todavía con muchos problemas históricos al acecho, como la pobreza y el desempleo, entre otras, Gustavo Sáenz se dispone a iniciar los dos años finales de su primer mandato.
Ante la realidad política salteña, todo hace ver que no tendrá problemas, si él mismo así lo quiere, de ir por un segundo mandato que, acaba de afirmar, será él último, poniendo así en valor su propia palabra más allá de «clausulas transitorias».
Llegan entonces, dos años sin elecciones pero lejos de aquietarse las aguas, la política seguirá marcando su propio ritmo.
Ya se sabe que nunca da tregua y aquel dirigente que no lo entienda así, tarde se dará cuenta de su error por haberse quedado, durante estos dos años, deshojando margaritas.






