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Aumento a la dieta de senadores: la «casta» en estado puro… – Por: Daniel Salmoral

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Lo que hicieron los senadores con la suba millonaria de sus dietas dejó más abierta la grieta entre los políticos y la gente de a pie. Milei buscó sacar rédito del vergonzoso asunto pero sus propios funcionarios lo sepultaron: «él sabía un día antes lo que harían los senadores», dijo Guillermo Francos. Tendrían que tener cuidado. «El horno no está para bollos».

DANIEL SALMORAL.- La «casta» siempre será la «casta». Más allá de las falsas promesas que al respecto hiciera en su campaña proselitista Javier Milei quien había asegurado que terminaría con sus privilegios y sería ese espacio quien cargaría con la mayor parte del ajuste que implementaría apenas iniciara su gestión, por lo sucedido se ve que todo seguirá como era entonces.

En solo cuatro meses el Presidente mostró en los hechos que todo continuará igual y que serán los de siempre quienes lleven a cuestas sus medidas económicas que han empujado a la pobreza e indigencia a millones de argentinos/as que hasta hace poco eran parte de la otrora orgullosa clase media argentina, que era envidia en el continente y Europa.

Milei, quien por pudor ya debería dejar de referirse a la «casta» como la causante de todos los males argentinos puesto que él ya forma de ella, fue al decir de varios senadores lo que provocó que en tan solo 48 segundos los parlamentarios se incrementaran 170% sus dietas votando a «mano alzada», molestos al saber que había sido él quien ascendió a funcionarios de su gabinete, incluida su hermana Karina, además de aumentarles el salario llevándolos a más de 4 millones de pesos por mes a la mayoría de ellos.

«No puede ser que cobremos menos que un tuitero del Presidente», lanzó a manera de justificación del obsceno aumento de sus dietas el senador de CABA y titular de la UCR nacional Martín Lousteau, provocando con ello la ira presidencialista que no tardó en reflejarla en las redes, buscando disimular que había sido él quien tirara a rodar esta tremenda bola de nieve que parecería que no se detendrá, porque ahora los diputados exigen tener el mismo aumento que sus colegas de la Cámara Alta.

«A igual trabajo igual remuneración» dicen desde los diferentes bloques de la Cámara Baja, adelantando que van a exigir a través de los medios que sean, léase extorsión con la Ley Bases de ser necesario, para cobrar igual que sus colegas parlamentarios.

La decisión senatorial a todas luces repudiable, dado el contexto económico-social que está soportando la sociedad toda pero más que nada los más vulnerables como jubilados y trabajadores, dejó en claro que, como dijo un veterano dirigente salteño: «con los políticos no se jode y su status quo nunca se cambiará gobierne quien gobierne», desalentando todo lo que en ese terreno se quiera hacer en el futuro, con lo que deja en claro que de ser así, el divorcio entre ellos y la sociedad de a pie será ya insalvable y quizás eterno.

Quien vive en carne propia todos los días este apriete brutal que lleva adelante la gestión libertaria, no le encuentra explicación racional a lo que hicieron los llamados «Padres de la Patria», que los muestra totalmente ajenos a la realidad e indignos de llenar las bancas que en algún momento ocuparon figuras como Domingo Faustino Sarmiento y Lisandro de la Torre, entre otros ilustres personajes que por allí pasaron.

Un informe sobre el patrimonio de estos senadores da cuenta que buena parte de ellos son millonarios y por tanto con varias de sus generaciones futuras «salvadas», lo que hace más inexplicable aún que hayan cometido este verdadero «crimen político» como antes se veía con dolor que ocurría en países de la África de mediados del siglo XX.

A estas alturas, y más aún después de escuchar decir este sábado al ministro del Interior, Guillermo Francos que él personalmente le había comunicado al Presidente un día antes lo que harían los senadores con sus dietas, y que éste los dejó hacer para sacar rédito político de la maniobra, termina de ubicar, como dijimos antes en esta columna, a Javier Milei como el nuevo integrante estrella de esa «casta» a la que dijo aborrecer y que combatiría con todas sus fuerzas junto a sus libertarios.

“No me vengan a decir que los de La Libertad Avanza o los del PRO no estaban de acuerdo. Terminemos con la hipocresía. Esto lo sabían todos los senadores y nadie levantó la mano para oponerse o para argumentar por qué se oponía. Nadie se paró arriba de la banca», dijo de manera contundente el gobernador Gustavo Sáenz cuando le consultaron sobre el tema.

Es cierto lo que dice Sáenz. La técnica parlamentaria indica que para oponerse a un proyecto, lo que se debe hacer es pedir la palabra en la sesión y dejar sentado de manera clara, en la versión taquigráfica, el rechazo al tema en cuestión.

Ningún senador hizo eso, lo que deja en evidencia que todos estaban de acuerdo sin mencionar que el dictamen del proyecto tenía la firma de los representantes de todos los bloques políticos, incluido el de La Libertad Avanza.

Epílogo

La pregunta que queda por hacer es cómo harán muchos senadores después de esta cachetada a la gente, para salir a hacer campaña política el año venidero cuando busquen renovar sus mandatos.

Esto también le alcanza al propio Milei, que no tuvo empacho en ascender y subirles el sueldo a valores millonarios a su hermana y otros de sus funcionarios más cercanos, como Manuel Adorni, el vocero presidencial.

Viendo esto, resulta inevitable recordar lo que ya mucho tiempo atrás dijera el genial Groucho Marx: «cuando escuches a un político decir que terminará con la pobreza, se refiere a la suya»…