Parecería que Javier Milei estará en esta Argentina 2023, llamado a ser el gran elector en la segunda vuelta, que terminará volcando la balanza hacia uno u otro sector político, aunque, al menos en el discurso, abomine de ambos.
DANIEL SALMORAL.- La Cámara Electoral Nacional ya estableció el cronograma a fin que los argentinos/as elijan al presidente/a de la Nación, que asumirá el próximo 10 de diciembre, además de la mitad del Congreso nacional y también gobernadores, legisladores y otros cargos provinciales y municipales, en aquellas provincias que voten de manera unificada con Nación.
También, el ente organizador de los comicios, ya estableció las fechas para los debates presidenciales: está previsto que sean los domingos 1 y 8 de octubre, siendo el primero en el interior del país (Santiago del Estero) y el segundo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Además, recordó cuánto es necesario para que una fuerza política gane en primera vuelta: para eso, el candidato más votado debe obtener el 45% de los sufragios o el 40% y una diferencia de 10 puntos con el segundo postulante, caso contrario habrá balotaje, que según la ley debe hacerse a los 30 días de haberse realizado la elección general.En un hipotético escenario de segunda vuelta, la Cámara Nacional Electoral determinó que los argentinos/as deberán volver a las urnas el domingo 19 de noviembre.Ya en el balotaje, aquel candidato/a que obtenga la mayoría de votos, sin necesidad de una diferencia porcentual determinada, se erigirá como ganador de las elecciones y por consecuencia será elegido como Presidente/a de la Nación.
En atención a lo establecido por la autoridad electoral nacional y según lo que muestran hasta ahora las encuestas que se hicieron públicas la semana pasada, luego de la presentación de las fórmulas presidenciales y las otras listas, en el caso de nuestra provincia con los candidatos a diputados de los que se deberán elegir cuatro y si los pronósticos se concretan en las urnas de Octubre finalmente, queda en evidencia que en estos comicios habrá que ir al balotage o segunda vuelta y recién el domingo 19 de noviembre sabremos quien será el o la que conducirá los destinos del país por los próximos cuatro años al menos.
A modo de ejemplo y a fin de abonar lo dicho anteriormente, veamos lo que dicen los números dados a conocer por CB Consultora Opinión Pública:

Como sostenemos si estos datos se concretan en la elección general del 22 de Octubre venidero, los dos primeros frentes (Juntos por el Cambio con Horacio Rodríguez Larreta o Patricia Bullrich y Unión por la Patria con Sergio Massa quien sin dudas la ganará las primarias a su rival interno, Juan Grabois), tendrían que ir al balotaje dejándolo al tercero, (La Libertad Avanza de Javier Milei),como el arbitro más importante que tendría esta trascendental elección presidencial en el país.
Ese posible escenario del que no quieren hablar ni los principales candidatos ni destacados/as dirigentes de JxC y UxP porque desde ambos lados se ilusionan con ganar en primera vuelta, es decir el domingo 22 de Octubre, le estaría otorgando a un «outsider» como Milei, la importante decisión de volcar la balanza hacia uno u otro lado.
Si bien es cierto hoy la realidad ciudadana indica que son muy pocos los que siguen a rajatabla las instrucciones o directivas respecto de hacia adonde deben dirigir su sufragio, por parte de los «conductores» de los espacios políticos, el protagonismo que tendrá por esos días el economista avenido a político que le declaró la guerra total a quienes él denomina «la casta», será absoluto.
Con enemigos en todos los frentes y partidos políticos, la pregunta que se harán todos los argentinos por esas horas será hacia adonde volcará Milei públicamente su apoyo, aunque lo más probable es que llegado ese momento, salga con una «solución salomónica»: dejar en libertad de acción a sus votantes, para que cada uno elija según sus intereses, su parecer o conveniencia personal.
Esta situación inédita, impensada para todos los políticos conocidos cuando se están cumpliendo 40 años de haber recuperado la Democracia, está revelando un dato inobjetable: si hoy Milei, un extraño, un recién llegado a la política, es quién decidirá el porvenir de este país, está mostrando el claro fracaso de la dirigencia política tradicional que en estas cuatro décadas defraudó a una sociedad que pensaba que la plena vigencia del estado de derecho bastaba y sobraba para dejar atrás tiempos oscuros y avanzar día tras día hacia el bienestar general pleno.
Eso, deseado por todos y sintetizado en el mensaje de campaña de 1983 que Raúl Alfonsín repetía en sus discursos de campaña cuando esperanzaba diciendo que «con la Democracia se come, se cura y se educa», en todo este tiempo no se logró y más allá de situaciones externas de las que el país nunca pudo ser ajeno, no se alcanzaron y dejaron afuera del sistema a más del 40% de sus habitantes.
Ese más del 40% excluido que hoy sube y baja en su condición de pobre o indigente, responsabiliza y culpa a la dirigencia toda en la que entran políticos, gremialistas, empresarios y otros, porque vieron que mientras unos cuantos, pocos en realidad, ascendían en la pirámide económica y social, la mayoría se hundía en las carencias mínimas.
Los datos de pobreza, indigencia, necesidades mínimas insatisfechas y los de impunidad corrupción y falta de justicia para poderosos que se llenaron sus bolsillos a costa del sufrimiento de millones, hacen que hoy sean bastos sectores sociales que no solamente descrean de la política, huyan despavoridos cuando escuchan hablar de ella.
Con una vicepresidenta condenada a seis años de prisión y millonaria, manejando los hilos de la política mientras el pobrerío se revuelca en el barro y busca abrigo en casillas de cartón, se crea un combo perfecto para ahuyentar a ciudadanos honrados, laboriosos y sufridos de los cuartos oscuros y de políticos profesionales que hicieron del timo su mejor «modus operandi» en estas cuatro décadas.
De allí, que figuras como Milei, Bolsonaro en Brasil o Trump en Estados Unidos, logren acceder a los esquemas de poder aunque la mayoría de ellos, ya en funciones, terminen defraudando a sus votantes, de igual o peor manera que quienes criticaron siempre.
Así las cosas, parecería que Javier Milei estará en esta Argentina 2023, llamado a ser el gran elector en la segunda vuelta, que terminará volcando la balanza hacia uno u otro sector político, aunque, al menos en el discurso, abomine a ambos.
Para la elección general faltan algunos meses todavía y lo que arrojen las PASO será fundamental para ver cómo será la escena electoral definitiva, aunque todo parece indicar que el camino hacia la segunda vuelta será inevitable.
Cómo ciudadanos, será nuestra responsabilidad informarnos a efectos de elegir lo mejor posible a quien nos gobernará y nos representará en el Congreso.
Recuerde que cuando emite su voto estará eligiendo por cuatro años y si se equivoca, no hay posibilidades de «devolución» y lo único que quedaría por hacer entonces, como diría el talentoso bailarín, coreógrafo y director teatral, Aníbal Pachano, sería «ir a llorar al campito».






