A décadas de su paso por la función pública, el legado del Dr. Salum se consolida como el estándar de oro de la representación departamental.
DANIEL SALMORAL.- En el tablero político del Departamento de General Güemes, los nombres van y vienen, pero hay una figura que el tiempo, lejos de borrar, ha agigantado: el Dr. Osvaldo Salum. A medida que se suceden las gestiones en la Cámara de Senadores de Salta, el consenso entre analistas y vecinos parece unánime: Salum fue, y sigue siendo, el máximo referente político que ha tenido la región.
Lo que distinguió a Salum de sus sucesores no fue solo su permanencia en el poder, sino su capacidad de incidencia real en las decisiones de la provincia. No actuó como un legislador más del montón; fue un hombre de Estado.
Su dualidad como representante territorial en el Senado y funcionario estratégico en el Ejecutivo Provincial (llegando a ocupar el Ministerio de Gobierno) le permitió una ventaja competitiva para el departamento.
Bajo su gestión, la voz de los güemenses no solo se escuchaba, sino que pesaba en los despachos donde se definía el destino de Salta, traduciéndose en obras e hitos que hoy se perciben como inalcanzables.
Los tres pilares de un legado indiscutible.
La estatura política de Salum, según coinciden diversos sectores, se cimentó sobre tres ejes que hoy parecen escasos en la política contemporánea:
Formación y Doctrina: Una sólida preparación académica que le otorgaba una autoridad técnica indiscutible en el recinto legislativo.
Visión Estratégica: Salum no gestionaba pensando en la próxima elección, sino en el desarrollo a largo plazo, sentando las bases de Güemes como el polo industrial y logístico que es hoy.
Articulación Política: Su habilidad para tejer acuerdos provinciales sin claudicar en la defensa de los intereses de sus representados.
El desafío para las nuevas generaciones.
Para los legisladores actuales, la figura de Salum no es solo un recuerdo, sino un desafío constante. Su gestión dejó una vara tan alta que el electorado de General Güemes se ha vuelto cada vez más exigente, buscando a veces sin éxito esa mezcla de liderazgo natural y eficacia ejecutiva.
Hoy, trascendiendo banderas partidarias, Osvaldo Salum se ha convertido en patrimonio histórico local. Es el espejo donde la política de Güemes debe mirarse si aspira a recuperar, alguna vez, el protagonismo provincial que supo tener bajo su mando.
Una trayectoria de servicio: Cronología de un líder
La carrera de Salum estuvo marcada por hitos fundacionales para la democracia local:
1985 – 1987: Intendente designado por el Gobernador Roberto Romero para concluir el mandato del Dr. Augusto Machado.
1987 – 1991: Primer Intendente de General Güemes elegido por el voto popular.
1993 – 2001: Senador Provincial (periodo en el que destacó por su asistencia perfecta y reconocimientos legislativos).
2001 – 2005: Ministro de Gobierno de la Provincia de Salta.
2005 – 2009: Diputado Nacional por Salta.
Fuente: Red Facebook





