Su Santidad desde Uruguay instó a «construir puentes para evitar la pobreza, defender la salud y la educación y luchar contra la corrupción», temas que Milei nunca tuvo en su agenda. Bullrich lejos del gobierno ya hace la suya. Los amigos están cayendo en desgracia: Bolsonaro, Trump y ahora Peña. El Riesgo País está anunciando un final antes de tiempo?
DANIEL SALMORAL.- Desde hace dos semanas al menos, los días de Javier Milei se han convertido en tiempo para recibir malas noticias.
Lo único que le dio respiro horas atrás, fue que el fiscal federal Gerardo Pollicita determinó que «no existen pruebas suficientes para acusar a Manuel Adorni, exvocero y exjefe de Gabinete de enriquecimiento ilícito durante su gestión pública, pero que habría que seguir analizando si lo que en realidad hubo fue evasión impositiva».
El tema, no menor en la ajetreada serie de sucesos de corrupción que envuelven a la gestión libertaria, fue recibida con alivio en Casa Rosada y Congreso, y se suma a la desestimación del Caso LIBRA, donde todavía hay fiscales buscando que la mega estafa no quede impune, después de timar a mucha gente en el mundo y donde los hermanos Milei son actores centrales.
Desde su anterior viaje a España, el Presidente viene acumulando malas noticias que se suman a las cachetadas que la Economía le viene dando hace semanas tanto a él como a su ministro Luis «Toto» Caputo.
Las cosas, parecería, se les están escapando de las manos y amenazan con estallarle en la cara a ambos, hundiendo para siempre los sueños reeleccionistas de Milei pero a la vez que provocaría una crisis general que llevaría al país a un territorio pantanoso en lo económico, lo político y lo social.
Los insultos al presidente español fueron el comienzo de una serie de errores propios que siguieron con la «hoguera» para periodistas, el destrato y ninguneo para a sus adversarios políticos dentro y fuera del país, ahora empiezan a pasarle factura.
Amigos en desgracia
A ello siguió con la mala noticia que llegó desde Brasil y que lo llevó a facilitar la fuga del perdidoso candidato Flavio Bolsonaro desde territorio argentino.
Para completar el nefasto cuadro regional, apareció la aplastante derrota del martes de su «líder y conductor» Donald Trump, que seguramente comprometerá seriamente la marcha del mandato libertario.
Lo de Bolsonaro y Trump, descolocó fuerte a la gestión mileísta porque sin ellos en escena, o muy golpeados como es el caso del presidente norteamericano, su gestión caerá en pausa para ver cómo sigue ya que los amigos cayeron en desgracia, y a partir de ahora estarán más preocupados en mantenerse a flote ellos mismos que en ayudar al vecino.
Como si con ello no fuera suficiente, Santiago Peña en Paraguay, otro al que Milei tenía de «ejemplo», acaba de ser destituido y podría terminar en la cárcel.
A todas esas pálidas, se sumo que su presencia ya no es bien recibida en otros países como quedó demostrado en España ahora ya que el presidente Sánchez y el rey Felipe VI debieron saludarlo, por compromiso protocolar, pero los rostros con los que lo hicieron dicen claramente que significa Javier Milei para ellos.
De vuelta en el país se enteró que el Riesgo País sigue subiendo y se asoma a los mil puntos, generando en los ámbitos económicos el temor que el default aparezca en cualquier momento, lo que significaría que el modelo económico voló por los aires y lo único que quedaría sería esperar lo peor.
Como si con eso no bastara, León XIV ya en Uruguay, dejó mensajes contundentes como si estarían dirigidos especialmente hacia él.
En su primer mensaje en tierras latinoamericanas desde Paysandú, Uruguay, León XIV instó a «construir puentes para evitar la pobreza, enfrentar la corrupción y defender la salud y la educación», temas en los que Milei sostiene todo lo contrario.
Vetó presupuesto para jubilaciones; recursos para discapacidad; educación pública, además de fundir empresas y quemar puestos de trabajo, llevando a la pobreza a millones generando que la clase media esté en vías de extinción; que las provincias reciban menos recursos, mientras la corrupción pasea por los despachos oficiales de su gobierno, incluido el suyo, por lo que en verdad nos preguntamos con qué cara mirará al Santo Padre a los ojos este lunes cuando llegue al país, sabiendo que su gobierno hace todo lo contrario a lo que el Papa predica y propone.
El tsunami Bullrich
La senadora Patricia Bullrich en tanto, como adelantábamos desde esta columna la semana pasada, avanza con su plan de mostrar otra faceta libertaria y lleva a Milei al borde del infarto, con la presentación de su propio bloque en diputados y con su anticipo que no apoyará la eliminación o suspensión de las PASO, un tema convertido hoy en el respirador artificial del «operativo reelección 2027».
La senadora, experimentada caminante al borde del abismo, ya les hizo ver a los hermanos Milei y su gobierno que no tendrá problemas, llegado el momento, de dar un portazo a la gestión y a La Libertad Avanza para seguir su propio camino apoyada por el «circulo rojo», que ya midió que sería la figura para seguir haciendo «mileísmo pero sin Milei», protegiendo así el modelo económico vigente.
Epilogo
Ahora llega Su Santidad León XIV y todo indica que será una visita muy molesta para los hermanos Milei y su gobierno, porque el Santo Padre representa todo lo contrario a lo que hace Milei para la preservación de la humanidad.
Para él, lo demostró en estos años de gobierno, lo primero son los números y luego la gente.
«El equilibrio fiscal no se negocia» ha dicho en reiteradas oportunidades, ignorando que con ello condena al abandono a millones de seres humanos que se quedaron sin comida, sin techo, sin salud, y sin trabajo, por ejemplo.
Seguramente, con un cinismo feroz, se inclinará ante el verdadero León mostrando una reverencia que no siente ni respeta.
«Que inoportuna visita», debe decir el Presidente frente a sus focas y sus alcahuetes: funcionarios y legisladores.
No importa. Lo importante será lo que la presencia del Santo Padre significará para cada hombre y mujer de carne y hueso de esta parte del mundo.
Será como tener un pedacito Francisco.
De Milei, los/as argentinos/as hace rato que sabemos quien es y que hace por nosotros, pero eso tampoco importa.
Todos sabemos, también ellos, que ya les queda poco hilo en el carretel…






